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Real Zaragoza

Visita del capitán al despacho del entrenador

Zapater pasó unos minutos al vestuario de Natxo González antes del inicio del entrenamiento de este domingo, el primero tras el batacazo de Almería.

Dos imágenes del capitán del Real Zaragoza, Alberto Zapater, en el momento en el que ha acudido al despacho del entrenador, Natxo González.
Dos imágenes del capitán del Real Zaragoza, Alberto Zapater, en el momento en el que ha acudido al despacho del entrenador, Natxo González.
Captura Aragón TV

El capitán pasó por el despacho del entrenador. Alberto Zapater, un rato antes del comienzo del entrenamiento del Real Zaragoza en la matinal de este domingo, visitó a Natxo González en su caseta. Como siempre se destila de este tipo de episodios, se trata de un síntoma de dificultades, de que algo no funciona como debería hacerlo.

Zapater estuvo breves minutos charlando con el técnico y retornó al vestuario del equipo. En apenas tres minutos, todo el mundo saltó al césped de la Ciudad Deportiva y se dio inicio al primer entrenamiento después de la catástrofe de Almería. Son horas difíciles en el seno zaragocista. La primera confirmación, tras varios indicios que lanzaba el fútbol para quien quisiera verlos (no eran todos, como también suele ocurrir), de que el día a día del equipo ha perdido fuelle, chispa, aquellos brillos que prometía al principio. Y, por ello, han llegado resultados muy dolorosos, un tipo de juego que denuncia problemas e, indefectiblemente, también rozamientos tras los primeros reproches serios en el ámbito profesional que siempre vienen de la mano de las inevitables críticas externas.

En definitiva, nada nuevo en Zaragoza. Por estas curvas ya ha pasado esta entidad en los últimos años. Y, además, se ha salido más de una vez por la cuneta en la misma revuelta. Son momentos de análisis, de puestas en común, de remodelación de ideas y planes, de búsqueda de soluciones cabales. Se trata de días importantes en los que ya nadie puede mirar a otro lado, en los que no se puede vivir tras los burladeros a la espera de que otros hagan la faena. El atasco futbolístico del Real Zaragoza necesita decisiones, mutaciones, intentos de remedio, modificaciones que reconduzcan al equipo hacia un camino más apacible y solvente en sus partidos, que todo el mundo asuma sus roles con responsabilidad.

En la recta final de noviembre, nada es definitivo ni irreversible. Todo es solucionable, tiempo hay de sobras. Pero lo hecho hasta ahora pide con claridad una reparación medianamente seria. Si se espera a que las soluciones caigan del cielo, es posible que del secano no salga cosecha. Y cada labrador tiene que trabajar su parcela, sin arrendamientos ajenos o externos.

Ahí está situado ahora mismo el Real Zaragoza. A solo 3 puntos de los puestos de descenso a 2ª B. No se apostaba por esto en agosto. Pero las cosas son como son y no como quiere uno que sean.

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