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Los muelles de Grippo

El central suizo del Real Zaragoza mostró en Logroño y Miranda sus dotes atacantes a balón parado, gracias a su gran potencia de salto y su buen golpeo de cabeza.

Los dos remates de Grippo a la salida de sendos córner en los dos primeros amistosos de la pretemporada. En Logroño (izda.) el balón salió fuera por centímetros. En Miranda (dcha.), la pelota dio el el poste y se paseó por la raya de gol sin entrar en la portería.
Los muelles de Grippo
Daniel Marzo

Simone Grippo, nuevo defensa central del Real Zaragoza de 28 años, tiene entre su repertorio de juego, además de su vocación natural de destrucción del juego de ataque rival (es un zaguero contundente), las buenas incorporaciones al ataque en los balones parados. En su currículum, el suizo presenta varios goles anotados por temporada, siempre en esas subidas puntuales durante los partidos para intentar rematar los córner o faltas laterales a favor de su equipo.

Entre los apuntes positivos e ilusionantes que dejaron los dos partidos amistosos de la primera semana, en Logroño y Miranda de Ebro, ahí asoma la figura de Grippo en ese desempeño ofensivo de estrategia. Tanto en Las Gaunas como en Anduva, el espigado central helvético de 1,88 de estatura logró conectar sendos testarazos a la salida de saques de esquina que rozaron el gol. Ante el UD Logroñés, en la primera parte, el remate en el primer palo se marchó alto por muy poco. Frente al Mirandés, en el minuto 26, la pelota se estrelló con violencia en la base del poste derecho del marco burgalés, el balón se paseó por delante de la raya de gol y no entró.

Las fotografías que acompañan esta reseña recogen esos dos momentos. Hablan por sí solas. Grippo tiene dos muelles en sus piernas. Su salto, tanto en parado como con una leve carrera, es enorme. Supera a sus marcadores con una claridad insultante. Es capaz de acometer con la frente la pelota en todo lo alto, donde los demás difícilmente llegarán. Se trata de un arma afilada que Natxo González tiene que poner en circulación en cuanto la liga empiece. Un central con gol es oro molido en el fútbol moderno.

Grippo se ha movido en la última década entre un gol y cuatro marcados por temporada, en ligas bastante más reducidas en partidos que la Segunda española o con una participación escasa por su parte a lo largo de los duelos oficiales. Eso dicen sus números en los clubes suizos Basel, Concordia, Lugano, Servette Ginebra; en los italianos Chievo Verona, Piacenza o Lumezzane; y en el liechtensteiniano Vaduz, su última estación profesional (compite en la liga de Suiza) antes de fichar por el Real Zaragoza. Así que, si es capaz de explotar sus condiciones en este ámbito de ataque, Grippo puede estar en disposición de aportar varios tantos al haber ofensivo del nuevo Real Zaragoza y dotar así de poderío los córner y las faltas a favor de los blanquillos a lo largo del curso próximo.

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