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La jugada perfecta de Luis Enrique

El seleccionador sorprende en el debut en Qatar con Olmo y Asensio en el once titular y la apuesta le sale redonda.

Luis Enrique celebra uno de los goles de España contra Costa Rica.
Luis Enrique celebra uno de los goles de España contra Costa Rica.
CARL RECINE/Reuters

Si había alguna duda, ha quedado claro en el Mundial de Catar que Luis Enrique es un seleccionador de apuestas, tanto en las convocatorias como en las alineaciones. Tiene en su cartera varios hombres fijos, Unai Simón en la portería, Laporte en el eje de la defensa, un centro del campo de nivel top, como es el conformado por Busquets, Pedri y Gavi, y Ferran Torres en la banda derecha. A partir de ahí las combinaciones son múltiples, pero últimamente el asturiano se había decantado por Sarabia para la otra banda y por un nueve puro, como es Álvaro Morata. Ayer, en el debut de La Roja frente a la que luego se reveló endeble Costa Rica, volvió a sorprender al dar la titularidad en el costado izquierdo a Olmo, que parecía haber llegado algo justo a la cita de Doha por una lesión que le dejó fuera varios partidos en el Leipzig, y al renacido Asensio, por el que tiene especial predicamento y que completó una excelente actuación en el ensayo frente a Jordania.

No fueron sin embargo las únicas líneas retocadas por el gijonés, que dejó otras pinceladas en el estreno mundialista que merecen un análisis. Por ejemplo, situar a Rodri como compañero del intocable Laporte en la zona central de la retaguardia. Hasta la fecha le había empleado en esa demarcación cuando el guion de un partido le había obligado a replantearse su esquema inicial. Pero el futbolista madrileño, que no ha dejado de crecer desde su fichaje por el Manchester City, ocupó esa posicion como titular en el Al Thumama Stadium y con resultado óptimo, aunque también es cierto que los rivales no hicieron daño nunca. El mensaje en cualquier caso es evidente para los centrales 'naturales'. A Eric García, su ojito derecho y al que ha defendido a capa y espada de las críticas cuando estas han arreciado, a Pau Torres, limpio en la salida de balón pero quizás un tanto blando en las disputas, y en menor medida a Guillamón, quien quizás no esté aún al cien por cien después de algunos días entre algodones. Como lateral derecho se decantó por Azpilicueta y dejó fuera a Carvajal.

No le pudo salir mejor la jugada a Luis Enrique, que se estrenó en el banquillo en una Copa del Mundo con una goleada sin paliativos que rompió además la maldición que perseguía a España en los primeros partidos. Nunca se le han dado especialmente bien y los tres últimos debuts en las citas planetarias se saldaron con derrotas ante Suiza y Países Bajos y un empate con Portugal. El nivel del combinado nacional fue excelente. Hacía tiempo que no se veía a sus jugadores divertirse tanto en el campo, convertir el balón en su mejor amigo y recuperarlo a velocidad de vértigo las pocas veces que se lo quitaron. Si en el próximo duelo el rendimiento persiste y La Roja derrota a Alemania obligaría a los germanos a ir preparando las maletas. Palabras mayores.

Cada uno a su estilo y bien protegidos por el gran capitán, que les marca los ritmos cuando detecta precipitación, Pedri y Gavi, MVP del partido, constituyen la mezcla perfecta de calidad, talento, desparpajo y potencia. Frente a Costa Rica Luis Enrique dispuso a sus piezas de tal manera que las conexiones de los internacionales del Barcelona con Olmo y Asensio eran constantes. Paredes, aperturas a la banda, búsquedas de huecos imposibles, coberturas, rondos, triangulaciones... Todo a una velocidad endiablada y con la verticalidad como factor innegociable. Los elementos confluyeron de forma impecable y convirtieron a España en un tsunami que arrasó con lo que se le puso por delante. Llegadas y llegadas que presagiaban goles en un monólogo maravilloso y eficaz.

El fútbol recompensó de alguna manera a Olmo, que en la pasada Eurocopa se salió y que sin embargo no logró ver puerta. El choque que firmó en la semifinal ante Italia fue extraordinario. En el Mundial solo necesitó dos llegadas para marcar. Únicamente habían transcurrido doce minutos. Después el vendaval se tradujo en las dianas de Asensio, Ferran (dos, una de penalti), Gavi, Carlos Soler y Morata. Una goleada histórica que podría tornarse en enemiga si la euforia se desata, no ya entre los aficionados, sino en el cuartel general de la selección, en la Universidad de Qatar.

Comienzo por tanto soñado para Luis Enrique y los suyos, que desde hoy mismo empezarán a preparar el choque de altura contra los alemanes. Tienen cuentas pendientes porque en el último enfrentamiento España les pasó por encima en La Cartuja de Sevilla. La pizarra del seleccionador está otra vez activada.

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