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Las claves del estreno de España

Hierro, De Egea, Costa, Nacho y Ronaldo, grandes protagonistas del debut de la selección.

Diego Costa y Cristiano Ronaldo, en el Portugal-España del Mundial de Rusia.
Diego Costa y Cristiano Ronaldo, en el Portugal-España del Mundial de Rusia.
Reuters/Murad Sezer

Las claves del estreno de España en el Mundial 2018 con empate ante Portugal (3-3) fueron:

1. Hierro y la extensión de un estilo.

Nadie en la historia de los Mundiales había estrenado cargo en el primer partido de la competición. Fernando Hierro fue el primero, la mejor opción tras la crisis desatada tras firmar Julen Lopetegui con el Real Madrid y la reacción del presidente Luis Rubiales de cambiar el seleccionador. Si hay alguien que conoce a todos los internacionales, que colaboró en instalar un estilo desde las categorías inferiores desde el cargo de director deportivo era Fernando. Pasó del palco al banquillo para ponerle pasión, no parar de dar órdenes siempre bien recibidas por los jugadores, sentir el respeto de todos y reunirlos en torno al concepto familia respetando la herencia táctica de su antecesor. España tiene un estilo, un sello, que es inalterable al nombre del técnico.

2. La noche negra de De Gea.

Como Molina en una Eurocopa o Zubizarreta en un Mundial, De Gea marcó el estreno en Rusia. Tres disparos a puerta y tres goles encajados por España. Ninguno fruto de una desconcentración defensiva, quizás el primero en un penalti evitable de Nacho sobre Cristiano, que sorprendió veloz tras bicicleta. Ese tanto tempranero sacó del partido a David. Nunca estuvo en él. Las dudas de sus últimas apariciones con la Roja se multiplicaron con un disparo que intentó detener como nunca debe hacer un arquero. Se agarró a las diabluras del balón como coartada a su error, pero la colocación del cuerpo fue errónea. La rodilla al suelo le descolocó, la mano blanda. Su cabeza se fue del partido y no regresó en el segundo acto. Una mala salida que pudo costar cara y la barrera mal colocada para acabar haciendo la estatua a la falta del empate. Salió hundido del vestuario pero intentando lanzar un mensaje de calma. España mantiene intactas sus opciones de pasar e incluso de ser primera. Todos, compañeros y cuerpo técnico, le respaldaron.

3. El fútbol por encima de todo.

Un penalti en el tercer minuto del estreno en el Mundial era lo único que le faltaba a España para poner aún más cosas en su contra. A la crisis de Krasnodar se le sumaba comenzar el torneo por debajo en el marcador. Nada hundió a los internacionales españoles que demostraron que están por encima de todo. Exhibieron personalidad y fútbol, ante todo fútbol. Así frenaron el ímpetu de una Portugal que soñaba con encontrar una España débil en el aspecto anímico. Dentro del campo nunca se notaron los días de ajetreo interno. El balón y la posesión asociada a la calidad técnica. La garra para levantarse y pelear por cada balón ante el físico portugués. Se adueñó del duelo para acabar remontando. La grandeza de luchar por un objetivo común y un soñado Mundial están por encima de cualquier nombre. Por importante que sea.

4. La pegada de Diego Costa.

El partido que tanto soñó Diego tras decidirse a jugar con la selección española antes que la brasileña, llegó en el momento adecuado para salir al rescate de la Roja. Su garra en la pelea por un balón largo y la calidad para encarar dos defensas, engañarlos con amagos y soltar un disparo ajustado al palo, fue la base desde la que se impulsó la reacción de España. El debate del 9 se paraliza con su actuación, autor de un doblete para silenciar a los que apuntaban a la falta de gol. Virtudes de un estilo que por momentos se dudó encajasen con el de la selección y ahora lo complementan. Costa es un alivio para el juego en largo cuando se necesita una variante al juego de asociación. Capaz de crear peligro de la nada y siempre preparado en la zona del matador como en su segundo tanto. Siente confianza en su segundo Mundial y amenaza con estar entre los grandes goleadores del torneo.

5. Nacho, del error al protagonismo.

El único puesto que impedía un once de gala de España en su estreno era el lateral derecho. Forzar a Dani Carvajal era demasiado riesgo y Hierro apostó finalmente por la fuerza defensiva de Nacho. El inicio del partido jugó en su contra, lento ante el regate de Cristiano e inocente para meter un pie que aprovechó el portugués. Su personalidad siempre ha marcado su carrera, teniendo un minuto o siendo titular. Se rehizo, ganó confianza para incorporarse al ataque cuando se vio con mayor seguridad en su labor defensiva, y acabó enganchando un derechazo para su gol soñado. Marcó el tanto que le convertía en héroe del partido, el de la remontada, hasta que Cristiano Ronaldo se empeñó en que el papel de protagonista principal ya estaba reservado. 

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