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REAL ZARAGOZA

Examen para tres

Señalados por la afición en el choque contra el Real Madrid, Leo Franco, Edmilson y Sinama apuntan un domingo más al once, pese a las dudas de Javier Aguirre. En Pamplona, ante Osasuna, los tres futbolistas buscan reencontrarse con sus mejores versiones.

Edmilson.
Examen para tres
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

Aguirre se ha pasado toda la semana envuelto en dudas. Ha probado alternativas, ha estudiado posibilidades. Ha movido y sacado piezas del puzzle de la alineación. Ha insistido en unos nombres y ha titubeado con otros. Las incógnitas aún le perseguían anoche, en el reposo previo al partido ante Osasuna.

Dos hombres son fundamentalmente los protagonistas: Edmilson y Sinama-Pongolle, dos de los futbolistas señalados por la bronca de La Romareda, juiciosa ante un rendimiento escaso por parte de ambos futbolistas. El otro afectado por la voz del tribunal zaragocista es Leo Franco, agujero de goles de apariencia sencilla.

El portero seguirá en la alineación y sería novedoso que Edmilson y Sinama no lo hicieran y que, en el lugar de ambos, accedieran al equipo esta tarde frente a Osasuna tanto Pinter como Marco Pérez.

Hay contraste si nos fijamos en los nombres y las alternativas. Por un lado Edmilson y Sinama-Pongolle. Por otro, Pinter y Marco Pérez. A los primeros les respalda su potente currículo. Son jugadores trufados de prestigio en un pasado no muy lejano. Edmilson ha saboreado éxitos incontestables. Ha ganado una Copa del Mundo, conquistó con el Barça una Liga de Campeones, fue un referente como futbolista sobrio y eficaz en la carburación del juego. Sinama, por su parte, destelló desde joven en el fútbol francés. Fue designado en su día mejor futbolista juvenil del planeta. Eso lo propulsó al Liverpool. Tras reanimarse en el Recreativo, lo fichó el Atlético de Madrid.

No es difícil pensar que él y Edmilson han manifestado sus mejores versiones sobre el césped. Sus últimos partidos en el Real Zaragoza no invitan a plantearse lo contrario. Frente a ellos, opositan y muestran su candidatura dos chicos jóvenes, un húngaro y un colombiano que han llegado demasiado pronto al sitio equivocado, a un lugar donde se les ha adjudicado responsabilidades y misiones con excesiva premura tras una confección de plantilla lamentable por parte de Pedro Herrera, Antonio Prieto y Agapito Iglesias. Aguirre piensa en estos jóvenes recambios. Piensa en ellos porque tampoco tiene mucho más. Piensa en Pinter y Marco Pérez pese a que ninguno de los dos haya expresado un fútbol acorde a la Primera División. Piensa en ellos, porque tiene que pensar en un cambio, en alternativas.

Javier Aguirre tiene una fe mayúscula en Edmilson. Lo vio y lo ve como su prolongación en el campo. Reúne el perfil de evacuador de juego que tanto persigue el técnico. Aguirre le dio galones y partidos, pero la realidad le ha quebrado cierta seguridad sobre el papel indiscutible de Edmilson. La Romareda, con su ira volcada sobre el brasileño tras su sustitución en el partido contra el Real Madrid, acercó un poco más a Aguirre a esa realidad.

Lo mismo ocurrió con Sinama, abroncado ferozmente por la afición. El francés nunca fue delantero de aptitudes goleadoras. Siempre dio la impresión de funcionar mejor como atacante complementario.

Sus últimos partidos como referente ofensivo fueron catastróficos: ni desmarques, ni dinamismo ni remate. Y, de por medio, una lesión de diagnósticos cambiantes. ¿De cuándo data su último disparo a portería de Sinama? Aguirre ha percibido este pobre rendimiento y por eso planea darle los minutos a Marco Pérez, el chico al que Hugo Buitrago instaló sin disimulo en el Real Zaragoza.

A Marco Pérez se le puede hacer un listado profuso sobre sus limitaciones. La pelota parece menos esférica de lo que es cuando contacta con sus pies. Le faltan cientos de kilómetros de rodaje, pero no le falta voluntad. Se mueve. Abre defensas. Rompe líneas. Aporta poco, pero algo más que Sinama en los últimos partidos. Aguirre podría recompensarle los esfuerzos ante Osasuna. De Pinter no se puede decir mucho bueno tampoco. Camina de puntillas por el Zaragoza. Apenas ha gozado de protagonismo. Lo puede tener hoy en detrimento de Edmilson, fijo en todos los partidos que ha dirigido hasta el momento Aguirre. También Sinama, siempre que la salud se lo ha permitido, ha entrado en las alineaciones del mexicano.

Igual que Leo Franco. Lo primero que hizo Aguirre al aterrizar en el Zaragoza fue cambiar de portero. Quitó a Toni Doblas y puso al argentino, fuera del equipo con Gay tras recuperarse de una lesión. A Leo Franco ya le persiguen los vientos huracanados de La Romareda. Está cuestionado. Ya se sabe cómo acaban estas cosas de la portería en Zaragoza. O se cae de pie, o se cae rodando. Le pasó a Carrizo. A Leo Franco, especialmente, en casa, lo han cosido a goles: le estigmatizó el Málaga con cinco, el Villarreal le hizo tres, el Madrid otros tres. Solo el Hércules no le anotó en casa. Él, Sinama y Edmilson están señalado. ¿Se reivindicarán?

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