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REAL ZARAGOZA

El fondo de Dubái renuncia a su derecho de compra

Ayer, día 22, venció el plazo para que capital-riesgo del país árabe prosiguiera adelante en la negociación de adquisición del club aragonés. Agapito busca otras soluciones.

Vencido el plazo para ejercer la opción de compra del Real Zaragoza por parte del fondo soberano de Dubái, nada ha cambiado en el seno del club aragonés. Los representantes en España de dicho capital-riesgo no han hecho uso de su derecho. Lo pudieron efectuar desde el pasado día 15 de febrero hasta ayer, día 22, jornada en la expiraba el plazo. Tanto fuentes de dicho fondo como del Real Zaragoza aseguraron ayer que no se había hecho efectiva la referida opción.

De esta manera, la posible operación de compraventa del club aragonés al fondo soberano de Dubái queda desactivada. Cada una de las partes es libre desde última hora de la tarde de ayer de obrar con plena libertad a este respecto.

El contenido del precontrato de venta que negociaron las dos partes durante los pasados cuatro meses ha pasado a ser una declaración de intenciones, sin ningún tipo de fuerza jurídica en adelante. Por tanto, ni vendedor ni comprador están ahora mismo sujetos a ninguna obligación contractual.

En ese precontrato se fijaba que el fondo soberano del país árabe se hacía cargo de todo el pasivo del grupo de sociedades que componen actualmente el Real Zaragoza y que, además, abonaría un precio por la transacción de la sociedad anónima deportiva: tres millones en caso de permanecer en Primera División y uno en la circunstancia de caer a Segunda División.

A pesar de que Agapito Iglesias, presidente y accionista mayoritario del Real Zaragoza, envió a esta negociación a su mano derecha en Codesport, a Javier Bazaco, siempre mantuvo cierta distancia respecto del proceso. Nunca se decidió a firmar el precontrato y fue él, precisamente, quien quiso introducir la cláusula de opción de compra. Establecido un plazo para la ejecución de la misma, Agapito ha visto cómo la operación se ha conducido hacia ninguna parte.

Si no se produce ninguna novedad significativa en las próximas fechas en este sentido, el actual presidente y accionista mayoritario del Real Zaragoza tendrá que seguir haciendo frente en solitario a las múltiples obligaciones que se le acumulan encima de la mesa. El próximo vencimiento de relevancia tiene fecha de 31 de marzo. El acreedor es la Hacienda Pública, con la que Agapito Iglesias tiene negociado un calendario de pagos sobre cuya viabilidad se plantean dudas por la precaria situación de tesorería que atraviesa la sociedad anónima deportiva.

Sin ningún tipo de nuevo apoyo económico por parte de las entidades financieras aragonesas al club, la venta de Ander Herrera al Athletic de Bilbao sirvió para salvar el primer escollo serio: el pago a Cajalón de los pagarés descontados por la mayoría de los futbolistas de la primera plantilla entre los pasados meses de septiembre y octubre. Ahora, se presenta otra dificultad importante. Agapito, en su soledad, está trabajando para solventarla.

A finales del pasado mes de enero, Agapito Iglesias declaró a este periódico que no veía todavía ofertas de compra que fueran interesantes para el Real Zaragoza. Su posición ha variado poco a este respecto. En medio del sinfín de rumores sobre el futuro de la entidad, trata de solventar asuntos que tanto atañen al corto plazo como al largo. En este último aspecto, su mayor empeño es lograr un nuevo reparto de los derechos de televisión entre los clubes de Primera División. Ayer fue anfitrión de una reunión del llamado G-6.

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