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REAL ZARAGOZA

El dolor de Bertolo

El futbolista del Real Zaragoza abandonó el estadio profundamente desolado por la situación del equipo. Apenas podía hablar. "La gente está en su derecho de protestar. La realidad es que somos últimos", dijo el argentino sobre los pitos de la afición.

Bertolo avanza con el balón, perseguido por Arbeloa y Lass.
El dolor de Bertolo
OLIVER DUCH

La salida de los futbolistas del Real Zaragoza dejó lienzos diversos y emociones opuestas. Unos hablaron en clave de trámite superado -con derrota, pero superado-, algunos pasaron de puntillas por el partido y el Real Madrid y se dedicaron más bien a mirar a Osasuna, unos pocos agacharon la cabeza mientras en sus oídos susurraban aún los silbidos huracanados y burlescos de La Romareda, y otro, uno, bajo un grueso gorro de lana blanco que le caía sobre los párpados, apenas podía articular palabra. Su voz la apagaba la frustración, y sorprendió por la dureza de su desolación y por el protagonista. El chico del gorro lanudo y las palabras contenidas era Nico Bertolo. De todos los futbolistas del Real Zaragoza, el argentino fue el más apesadumbrado. No importó que el rival fuera el Real Madrid, que la derrota fuese un destino para el que ya se habían vacunado, o que el discurso del futbolista gire a menudo por territorios vacíos, circunloquios indescifrables y el futuro como solución para todos los males. No, Bertolo era un hombre dolido de verdad. Llamativamente dolido, pese a lo convencional de perder contra el Real Madrid de Mourinho y del plastificado Cristiano Ronaldo.

A Nico Bertolo, el Real Zaragoza se le ha clavado en un pulmón. Convertido en el futbolista más abundante de toda la plantilla en recursos y calidad, aquel episodio del partido del Sevilla con un aficionado desveló la imagen de un chico sensible y de volcánico temperamento sobre el campo.

Aquello le hizo también descubrir al Zaragoza y al zaragocismo. Y desde entonces lo digiere con la amargura de un profesional del balón. Ayer, apena pudo analizar el partido: "Los goles nos llegaron en mal momento. El segundo, nos lo marcan en el minuto 44 y, nada más volver al campo, nos hacen el tercero. Esto nos tiró todo por la borda, pero por lo menos dimos la cara ante un gran equipo. Era el Madrid? seguro que lo sacaremos adelante? Mejor ahora prefiero no hablar. Mañana -por hoy- conversamos?".

Bertolo tragaba saliva. Sacó un suspiro del cuerpo y amagó con marchar. Pero se le interrogó algo más, sobre la actitud de La Romareda con Edmilson, Sinama o Marco Pérez, unos, víctimas de una crítica feroz en forma de tormenta de pitos, y el otro, de la ironía, del aplauso verbenero de La Romareda. Bertolo pensó, meditó y contestó brevemente antes de suplicar que "mejor, mañana": "Mire, la gente está en su derecho de protestar. La realidad es que somos los últimos. Es entendible su reacción".

Girado para emprender camino a su vehículo, a Bertolo, ya con gesto triste, aún le dio tiempo a dejar una reflexión con un tono honestamente escéptico: "El problema ahora es que los de abajo comienzan a ganar y sacar resultados? Pero, lo último que debe perderse es la fe y la esperanza".

Bertolo entonó cada palabra con pena profunda y se marchó. En la salida de los vestuarios hubo más versiones sobre el Zaragoza y su estado. Una de ellas de Javier Paredes, agujero letal en la banda izquierda en el primer gol del Real Madrid. El Jabalí expresó su opinión. "Salimos bien, creando ocasiones, jugando con tensión y presionándole arriba al Madrid. Eso implica riesgos ante un equipo que juega tan bien a la contra y con velocidad. Así nos llegó el primer gol. Nos mataron. Luego, con la falta de Cristiano Ronaldo, casi sentenciaron".

En la factura del partido, también figuran las sanciones de Gabi y Lanzaro para jugar ante Osasuna. Este es el punto de vista de Paredes: "Ahora todos los jugadores de la plantilla somos importantes, y los que salen a sustituir a un compañero están igual de capacitados".

Uno de los que faltarán será Lanzaro, que dio un buen nivel ante el Madrid y es el central en mejor forma del Real Zaragoza. "Lo siento por la tarjeta amarilla. Espero que mis compañeros puedan conseguir un buen resultado contra Osasuna. Estoy seguro de que el Zaragoza se va a salvar. Sabíamos que el Madrid era un equipo difícil, por lo que tenemos que mirar al resto del campeonato", señaló el defensor italiano. Semejante discurso enunció Lafita: "Nos están faltando los resultados. No llegan. Ahora debemos mirar a Pamplona".

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