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PILOTES POSADA 27 - CAI ARAGÓN 29

El CAI solo sabe ganar

El conjunto naranja regresa a la Asobal con un meritorio triunfo. Gran partido de Grebenar y Casanova.

Jorge Maqueda, del CAI Aragón, busca una buena opción de ataque en el partido de ayer
El CAI solo sabe ganar
LAVOZ.es

Mermado por tres ausencias vitales (Stankovic, Prendes y Koch-Hansen), con juveniles en el banquillo, replicado por un Pilotes Posada y por una afición que se dejaron la vida, el CAI Aragón se supo crecer para sumar dos puntos que lo consolidan en la zona noble de la Liga Asobal. Victoria trabajadísima, mucho más meritoria que lo que denota la clasificación del rival. Y, por encima de los puntos, la constatación del estado en el que el conjunto aragonés regresa a la competición después del parón, con la misma firmeza que mostró antes de Navidad. Si las lesiones lo respetan, la primavera traer flores y alegría. Al tiempo.

Gabor Grebenar se puso los galones en As Travesas. Recital del magiar, sensacional en todos los órdenes del juego, asumiendo el liderazgo de un grupo mermado y de un Larsson desorientado. Le secundó un espléndido Ruiz Casanova, un hombre que puede adquirir un nuevo rol en el colectivo de Ortega. El resto arrimó el hombro hasta capturar un triunfo decisivo que consolida las aspiraciones naranjas en la Asobal.

Rompió la igualdad inicial Grebenar con un extraordinario cañonazo y bajo amenaza de pasivo. Muy pronto estiró la renta Amadeo Sorli en un contragolpe bien armado desde detrás por Pablo Hernández. El CAI Aragón se sentía cómodo en las primeras transiciones. Mariano Ortega apostó por Fredrik Larsson como central, con Gabor Grebenar y Jorge Maqueda en los laterales, y Amadeo Sorli y Adrián Sifre en las esquinas. Robert Arrhenius ejercía de ariete, y Pablo Hernández cuidaba la madriguera. Sergio Ruiz Casanova constituyó la rotación defensiva, en un clarísimo sistema seis-cero.

Los gallegos crecieron proporcionalmente a la leña que repartieron los especialistas defensivos Sergio Crevatín e Iván Infestas, que cortaron cantidades industriales de madera. Larsson sufrió en sus carnes esta dureza, condicionando sensiblemente la gestación del juego aragonés. Superado el minuto 10, ningún equipo conseguía tomar ventajas sensibles. García Fernández y Pastor Gamón, con un arbitraje hogareño, acercaron al Pilotes cuando fue menester. El CAI Aragón pecó por momentos de precipitación. Lamariano comenzaba a firmar una actuación sensacional en la portería del Pilotes (54 por cierto de acierto en el primer tiempo).

Toth abrió la lata de la segunda mitad y llevó la primera igualdad de la reanudación. Pero no se dejó intimidar el CAI Aragón. Malumbres había sustituido a Pablo en la guarida. Además, Vukasin Stojanovic apareció en el rincón izquierdo, alimentado de balones por un generosísimo Grebenar. El mismo Grebenar hizo subir al tanteador la primera renta sustancial (14-17, minuto 36). Al Pilotes Posada se mantenía por casta y por un inconmensurable Lamariano, que atajó tres pelotas consecutivas y metió de nuevo al Octavio en el partido.

En el minuto 42 se obró el milagro y el Pilotes sufrió la primera exclusión. La recibió su jugador más deportivo, el extremo Valero Rivera. La causa produce hilaridad: ¡por protestar! Segundos después, Infestas recibía la segunda. El CAI Aragón gestionó de forma acertada la superioridad numérica en estos 120 segundos y regresó a las ventajas de tres goles. Pero los gallegos no capitularon jamás, empujados por un pabellón absolutamente entregado a la causa.

Con la pista en ebullición, Malumbres abortó dos ataques seguidos. Una contra finalizada por Stojanovic y un penetración de Grebenar hasta la cocina elevaron la ventaja hasta los cuatro goles (20-24, minuto 51). Masachs redujo a uno el diferencial (24-25, minuto 54). Los goles caían por goteo en la fase terminal del careo. Los cinco minutos finales se vivieron con el público en pie. Igualó Gustavo Alonso. Maqueda aupó de nuevo al CAI. Toth lanzó al limbo. Arrhenius, con Alonso e Infestas colgados de su cuello, logró engañar a Lamariano con un gol lanzando de espaldas. Masach anotó desde siete metros (26-27). Tic-tac, tic-tac, quedaban 46 segundos. Tiempo de Mariano Ortega. En un plisplás, los árbitros se sacaron de la manga una amenaza de pasivo. Pero Grebenar arma el fusil desde 1o metros y ametralló la esperanza gallega (26-28). Apenas quedaba un suspiro para que Montávez y Cartón pintaran el marcador final, ese precioso 27-29 que abre la puerta a la esperanza del mermado CAI Aragón.

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