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Dressel y McKeon, dos gigantes de la natación en Tokio

El estadounidense se corona con cinco oros y dos récords del mundo y la australiana establece una nueva plusmarca de siete medallas e iguala una marca de 1952

Caeleb Dressel.
Caeleb Dressel.
Patrick B. Kraemer/EFE

A lo grande. Caeleb Dressel se va de los Juegos de Tokio coronado como el nadador del momento, el líder del Centro Acuático. En la última jornada, tenía dos compromisos, los 50 libre y el relevo 4x100 estilos, y no falló. De este modo, Dressel cierra su cuenta con tres oros individuales -50 y 100 libre y 100 mariposa- y dos en relevos -4x100 libre y estilos-. Solo se le ha escapado la medalla del relevo mixto, donde Estados Unidos estuvo muy por debajo de lo esperado y quedó fuera del podio.

En la prueba de velocidad más pura, los 50 metros libres, Dressel no dio opción a sus rivales con una nueva plusmarca olímpica de 21.07. Tal fue su superioridad que el francés Florent Manadudou, todo un especialista en esta prueba, campeón olímpico en Londres'12 y subcampeón en Río'16, fue segundo a 48 centésimas. Un mundo...

Al estadounidense ya solo le quedaba el último esfuerzo, y para certificar su éxito unió otra plusmarca mundial a su quinto oro. Fue en la final de relevos 4x100 estilos, donde Dressel voló en la tercera posta, la de mariposa, para impulsar a su equipo, dejar atrás la oposición de Gran Bretaña y ganar con un crono de 3.26.78, que deja muy atrás la anterior plusmarca de 3.27.28.

Para la natación estadounidense, Dressel fue su seguro de vida en Tokio. Y para él, su reivindicación a nivel mundial, por si existía alguna duda. Pese a su dominio en los últimos años, con 13 medallas en campeonatos del mundo, faltaba la prueba de la verdad, unos Juegos Olímpicos donde hasta ahora solo sumaba un metal y en relevos. Nunca había logrado un oro olímpico hasta que ganó la final de 100 metros libre el martes. Ahí empezó la escalada de Dressel hacia lo más alto, una liberación que le ha convertido en un nadador intratable en el Centro Acuático. Su capacidad para deslizarse por debajo del agua, su brutal salida que obliga a sus rivales a un sobreesfuerzo para no quedar demasiado descolgados antes de tiempo y su capacidad de sufrimiento en los metros finales cuando ya le falta el aliento le han convertido en el nadador más completo de los Juegos de Tokio. No es Michael Phelps y sus ocho oros, una comparación que no le gusta nada, ni Mark Spitz con sus seis oros en Munich'72, pero es Caeleb Dressel, el mejor de los Juegos de 2020 con cinco medallas de oro.

Emma McKeon.
Emma McKeon.
Oliver Wiken/EP

Emma McKeon hace historia con sus siete medallas

En categoría femenina, la polivalente Emma McKeon llegó a Tokio con una idea en la cabeza. ¿Por qué no pelear por igualar el récord de medallas olímpicas de una mujer en unos Juegos? En 1952, la gimnasta de la URSS Maria Gorokhovskaya sumó siete en las competiciones de gimnasia de Helsinki, y desde entonces, ese registro ha permanecido inalterable hasta Tokio, cuando la australiana de 27 años se empeñó en hacer historia. Lo logró en el Centro Acuático tras ganar la final de los 50 metros libre y después Australia se impuso en un ajustado relevo de 4x100 estilos donde McKeon nadó la tercera posta, la de mariposa. McKeon entra en el libro de los récords olímpicos por la puerta grande, con cuatro medallas de oro y tres de bronce, un registro que incluso mejora el de la soviética Gorokhovskaya, que ganó dos oros y sumó cinco bronces.

De este modo McKeon sale de Tokio como la gran dominadora de la natación femenina, la más laureada con esos cuatro oros que nadie iguala, y con esa plusmarca que había estado en lo más alto de los eventos olímpicos durante 69 años. En categoría masculina, el récord de medallas en unos mismos Juegos está en ocho, y lo comparten Michael Phelps, que lo hizo en Pekín'08, y otro gimnasta soviético, Alexander Dityatin, que ganó ocho en Moscú'80.

En la final que completaba el programa, Robert Finke restauró el dañado honor de Estados Unidos en los 1.500 metros, la gran prueba del fondo en la piscina. Para encontrar al anterior campeón olímpico estadounidense de 1.500 metros hay que remontarse a 1984, cuando en Los Ángeles ganó Michael O'Brien. Desde entonces ocho campeones de cinco países diferentes y ninguno de ellos con el sello USA. Salnikov (URSS), Perkins y Hackett (Australia) por partida doble, Mellouli (Túnez), Sun Yang (China) y Paltrinieri (Italia) subieron a lo más alto del podio olímpico en esta distancia hasta la llegada de Finke, que se convirtió en el dominador del fondo al lograr el doblete 800-1.500 en el Centro Acuático de Tokio.

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