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Deportes

BALONCESTO EN SILLA DE RUEDAS

Canastas de plata

Los aragoneses Diego Rodríguez y Manuel Fuentes se proclamaron subcampeones del mundo sub 23 de baloncesto en silla de ruedas el pasado 14 de abril en París tras disputar la final ante Estados Unidos.

Diego Rodríguez, zaragozano de 19 años, y Manuel Fuentes, turolense de 20, se colgaron la medalla de plata en el Mundial sub 23 de baloncesto en silla de ruedas que finalizó en París el pasado 14 de julio. El combinado español cayó derrotado por Estados Unidos en la final, siendo los norteamericanos el único equipo que consiguió vencerles a lo largo del torneo.

Por ello, y pese a la derrota final, la participación del equipo español sólo se puede calificar de sobresaliente. Igual de excelente es la nota que los dos jugadores del CAI Deporte Adaptado otorgan a su experiencia particular en el campeonato. "Fue una vivencia muy buena ya que, además de poder jugar al baloncesto al máximo nivel, sirve para conocer a mucha gente de otros lugares y, así, poder hacer amigos nuevos", relata Manuel. Para él no es una situación nueva ya que ya formó parte de la selección española que se proclamó campeona de Europa en Turquía el año pasado.

Para Diego, sin embargo, la plata mundial supuso su debut en una competición internacional de estas características. "Mi actitud en el torneo era la de una esponja. Impregnarme y aprender de todos los grandes jugadores que había allí reunidos para poder crecer en mi juego", comenta el zaragozano. "Para ser debutante los veteranos me dijeron que había aportado más de lo que esperaban de mí. Yo me doy por satisfecho, pese a no haber jugado contra los norteamericanos dispuse de más minutos de los que creía", termina por afirmar.

Manuel sí que esperaba haber jugado un poco más, aunque tampoco está descontento con su papel en el Mundial. "Sí que creía que iba a estar un poco más de tiempo sobre la cancha, pero tampoco me importa, lo esencial es ayudar al equipo en lo que necesite de mí". Algo en lo que coincide su compañero: "Siempre se quiere jugar, aunque lo importante es cumplir con lo que el conjunto requiere de cada uno en cada momento".

Preguntados sobre sus rivales los dos vierten contestaciones similares. "Los más fuertes son los norteamericanos, no existe discusión", afirma Fuentes, "el baloncesto se vive allí de otra manera" termina por sentenciar Rodríguez.

No obstante, excluyendo a los todopoderosos estadounidenses, para Manuel el partido más complicado fue el que les enfrentó a Australia. "Pese a que ganamos por 30 puntos fueron el equipo que más difícil nos puso las cosas. No son tan rápidos como los americanos, pero también poseen un gran tiro exterior, gente muy dura a los bloqueos y un pivot muy fuerte al poste bajo", recuerda el de Teruel. Una percepción que Diego comparte, "a diferencia de otros equipos, los australianos poseen un gran sentido colectivo del juego, son un bloque".

En ese sentido se parecen al baloncesto desarrollado por España. Una forma de jugar que les ha llevado a completar un ciclo de oro europeo y plata mundial en el último escalón del baloncesto en silla de ruedas de formación. Una generación que, a buen seguro, seguirá dando alegrías y de la que Aragón posee su cuota con el concurso de Diego y Manuel.

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