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VUELTA'09

Caída de récord en la llegada a Lieja

Una imagen del pelotón durante la etapa
Caída de récord en la llegada a Lieja
EFE

El peligro es uno de los compañeros habituales del ciclista, algo inherente a este deporte, con quien hay que convivir, sortear, recurriendo a la fortuna en muchas ocasiones para evitarlo. Durante todo el día, el peligro rondó al pelotón. La Vuelta a España tuvo una despedida tormentosa de Lieja, donde ganó el australiano André Greipel (Columbia), que se impuso a un grupo de seis corredores en el que había tres hombres del Quick Step y tres del Columbia. Es el primer triunfo de Greipel en una carrera de tres semanas.

Greipel nació en Rostock, la misma localidad en la que lo hizo Jan Ullrich, en lo que era la República Democrática Alemana. La caída del muro le cogió muy joven. Se inició en el ciclismo en el club de la citada localidad, PSV Rostock, y tuvo el mismo entrenador que Ullrich en sus comienzos, Peter Saigner. Hizo pista y ciclo-cross. Tiene 27 años.

En 2005, el equipo Wiesenhoff le dio la oportunidad de pasar al mundo profesional. En 2007, ya en el T-Mobile, sufrió una grave caída que le hizo perder casi todo el año. Cuando se recuperó comenzó a trabajar para Cavendish, y Ciolek. Su confirmación llegaría en 2008, cuando ganó cuatro de las seis etapas del Tour Down Under. Logró quince victorias en 2008. Le apodaron 'el increíble Hulk'. Mide 1,84 y pesa 75 kilos. Físicamente es muy fuerte, potente.

Greipel comentó que "el final de la etapa fue normal, lo que pasa es que hubo muchos nervios para coger posiciones y en una rotonda se produjo una caída que rompió el pelotón", explicó Greipel. También dijo: "Lo primero que quiero es saber cómo están mis compañeros". Dedicó la victoria a su mujer, Tina, que cumplía años. Mientras seis corredores se jugaban la etapa, el resto del pelotón, unos 80 ciclistas, se habían quedado tirados a tres kilómetros de la llegada, en la salida de una rotonda. El corredor que iba en séptimo lugar patinó y como fichas de dominó, 80 hombres se fueron al suelo, entre ellos todos los líderes. Una caída multitudinaria que no se ha visto en una carrera de tres semanas hace mucho tiempo.

Velo, Tosato y Weylandt (Quick Step), junto a Greipel, Grabsch y Sieberg (Columbia), fueron los que salvaron la montonera. Hubo hombres magullados, golpes fuertes. Fabián Cancellara pudo conservar su maillot oro. Desde Chris Horner, con fractura de muñeca, a Ezequiel Mosquera, que entró acompañado por David Herrero, pasando por Samuel Sánchez en una lista interminable de ciclistas. Fredik Kessiakov y Davide Vigano (Fuji) se rompieron la clavícula.

Fue el colofón a una jornada en la que se produjeron numerosas caídas, debido al estado de las carreteras. La más espectacular de todas las caídas fue la del danés Jacob Fuglsang, que intentó pararse a orinar, le patinó la bicicleta y se pegó contra la parte de atrás de un camión.

Los nervios, el olor especial, diferente, que producen las metas, aceleró un grupo que iba demasiado rápido para la pista de patinaje por la que circulaban. La etapa que vivimos en Lieja no se puede considerar una clásica, a pesar de que el nombre evoca, nos lleva, irremediablemente, a la Lieja-Bastogne-Lieja. También hemos tenido algunos nombres míticos de esta prueba en el recorrido, como el Cauberg o Saint Nicolás.

No había 'muros', las pequeñas subidas que van dejando las piernas duras como piedras y agotan a los ciclistas, pero sí contamos con la presencia de la lluvia, de un cielo gris que lloraba agua, del discurrir, kilómetros y kilómetros, por zonas pobladas de casas de piedra roja. Transitamos por un terreno duro, por poblaciones en las que viven alrededor de 60.000 personas que son hijos de los mineros italianos que poblaron las minas de Charleroi, Mons y Lieja en la década de los 50.

En 1955, el 32% de los mineros de Bélgica eran italianos, lo que explica, junto al fervor belga, la pasión con la que se vive el ciclismo por estos lares.

Cuatro corredores escribieron el guión principal de la etapa. Llegaron a tener catorce minutos de ventaja. El equipo Andalucía no ceja en le pelea diaria. En esta ocasión le tocó a Javier Ramírez Abeja, un ciclista andaluz que se hizo corredor en las formaciones de Manuel Saiz. Sufrió la 'Operación Puerto', sin tener nada que ver en ella.

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