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Baloncesto

Una Liga ACB que circula a varias velocidades y desigualdades

El Tecnyconta compite contra rivales alimentados por la fuerza de la sección de fútbol o por importantes ayudas institucionales. Un desequilibrio que dificulta su supervivencia.

Justiz se enfrenta a Thomkins en el reciente partido entre Real Madrid y Tecnyconta.
Justiz se enfrenta a Thomkins en el reciente partido entre Real Madrid y Tecnyconta.
ACB

La llamada de auxilio lanzada por Reynaldo Benito sobre la sostenibilidad económica del Tecnyconta Zaragoza (“No puedo garantizar la continuidad del club”, declaró), se ve refrendada por las desigualdades que habitan en la Liga Endesa. Una competición en la que se enfrentan entidades que transitan a varias velocidades en lo que a ingresos se refiere. Dichas desigualdades se plasman jornada tras jornada en el parqué.

Por encima de todos, se hallan Fútbol Club Barcelona y Real Madrid, dos clubes que emplean los recursos que genera el fútbol para enjuagar las altísimas pérdidas que acumulan en la canasta. Los números son abrumadores. La pasada campaña, el conjunto blanco contó con un presupuesto de 44 millones de euros y sus ingresos, que aumentaron un 20% respecto al ejercicio anterior, apenas alcanzaron los 15,5 millones. Es decir, el déficit anual del actual campeón de Europa se disparó hasta los 29 millones de euros. Según las previsiones facilitadas por la propia entidad, este año la situación se repetirá.

El caso del Barcelona es similar. La escuadra catalana totalizó unas pérdidas de 27,1 millones de euros la pasada campaña, una rémora crónica. En la entidad esperan que la inauguración del futuro Palau Blaugrana pueda dar un impulso al negocio polideportivo, con una mayor actividad comercial en día de partido y la presencia de más aficionados. No hay que olvidar que la asistencia media al baloncesto fue de solo 4.068 personas, lo que supuso una caída del 14% interanual, según los últimos datos oficiales disponibles.

Dejando de lado a los dos grandes, el apoyo de las instituciones públicas supone otra vía de desigualdad entre los competidores. Los ejemplos son múltiples. Aragón, de hecho, es la Comunidad Autónoma que menos ayudas destina al Deporte. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Burgos aprobó el pasado mes de mayo un incremento del patrocinio al San Pablo de 147.000 euros por la proyección que el equipo daba a la ciudad. La subvención se sumó al acuerdo alcanzado anteriormente entre el club y el Consistorio burgalés (2,2 millones en cuatro temporadas), además de los 500.000 euros aportados por la Diputación. Sin embargo, todos los grupos políticos acordaron recientemente la revisión del convenio en vigor, y en principio se ha diseñado un marco de colaboración hasta el término de la temporada 2021-2022. Así, el Ayuntamiento burgalés ha propuesto inyectar al club 750.000 euros por cada una de las cuatro próximas temporadas. Una cantidad a la que habría que añadir otros 100.000 euros en caso de que el equipo participase en los ‘play off’ por el título o en próximas ediciones de la Copa del Rey.

El Montakit Fuenlabrada cuenta con el apoyo del Ayuntamiento, que aporta alrededor de un millón y medio de subvención. En el caso de Unicaja Málaga, recibe partidas de patrocinios turísticos y la mayoría de sus socios pertenecen a la Administración. Otros ejemplos relevantes son los casos canarios: Iberostar Tenerife y Herbalife Gran Canaria, que reciben del Cabildo más de 3,5 millones de euros entre ambos clubes. El Morabanc Andorra sigue la misma línea de ingresos que los canarios, ya que más de la mitad de un presupuesto que ronda los cuatro millones de euros procede de las instituciones andorranas, además de la fiscalidad propia que atrae a mejores jugadores. El colista de la clasficación, Delteco GBC, cuenta con una subvención de la Diputación y el Ayuntamiento de más de un millón de euros.

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