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REAL ZARAGOZA

Ayala: "Quiero la historia de los títulos, no esta"

El veterano central argentino fue ayer objeto de cientos de piropos por parte de los aficionados que acudieron al entrenamiento matinal del equipo en La Romareda. Su gol ante el Deportivo, el primero como zaragocista, le ha subido a los altares.

"Rompí a llorar por la situación que vivimos, por todo lo que nos está sucediendo. Teníamos otros objetivos para este año y resulta que nos estamos peleando por uno que realmente no pasaba por nuestra cabeza. Llorar fue un poco un desahogo de esa angustia y esa tensión que generó el hecho de que, en lo personal y lo colectivo, las cosas no nos habían salido ante el Dépor como queríamos". Así de emotivo continuaba Ayala ayer al mediodía, 12 horas después de su gol salvador frente a los gallegos. Esta fue la explicación que ofreció el argentino a su estremecedor llanto final tras anotar el definitivo 1-0 y que fue captado por las cámaras y visto de cerca por quienes ocupaban las primeras filas de general.

Ayer, el veterano zaguero fue foco de loas, vítores y piropos por parte de los más de 500 aficionados que se dieron cita en el entrenamiento matinal del equipo en La Romareda. Ayala, en la sala de prensa, rememoró esos instantes finales del choque y ese tanto que puede ser de leyenda. "Cuando Sergio García controló la pelota, yo pensé que iba a tirar. Me quedé atento por si daba en el palo y entonces vi que me la daba. Me tocó solo empujarla. Puse el pie y no me di cuenta de nada más. Luego me contaron que había un defensa al lado que podría haberla sacado, pero no me fijé. Mi única idea fue la de poner bien el pie para que fuera a la red", relató.

"Es curioso que mi primer gol aquí haya tenido que llegar con el pie. Y encima con la zurda. Pero lo importante fue su valor. Ver entrar la pelota hacia la red fue un cúmulo de sensaciones difícil de explicar con palabras", abundó.

Cuando se le sugirió la transcendencia histórica que puede tener este gol suyo, surgió de repente el Ayala crítico. Ese jugador sincero, sin dobleces, que habla directo y dice verdades como puños, aunque a alguno no le convengan. "Es posible que este gol mío pase a la historia de goles clave del Real Zaragoza. Pero esta no es la historia que yo quería marcar aquí. La que quiero es la otra, la de los títulos. Pero, en definitiva, también vale si el gol es útil al final. Mi intención cuando vine era entrar en la otra historia, la de los objetivos altos. Pero yo no puedo manejar la realidad y, está claro, la realidad es otra a la que yo deseo", razonó en tono serio.

Ayala, a pesar de su larga experiencia, de sus goles con Argentina, de saber lo que es marcar un tanto en un Mundial (a Alemania), de ser el autor de goles decisivos para ganar una Liga con el Valencia (en el Bernabéu), todavía estaba ayer subido en la nube de la emoción. "Es la primera vez en mi carrera que me pasa ganar un partido 1-0 así, en el último segundo. La primera vez", comentaba con los ojos perdidos en el horizonte.

El paranaense quiso también valorar el giro drástico que ha dado la fortuna en los últimos partidos a favor del Zaragoza. "Algo está cambiando a nuestro favor. Hay hechos puntuales en los últimos partidos que nos están jugando de cara. Fíjate aquel gol que falló De la Red en Getafe; o el de Luis García que era el 2-0 el otro día para el Espanyol. Son más difíciles de errar que de marcar. Luego, lo de este gol en el último segundo nuestro contra el Dépor… Necesitábamos esa cuota de suerte que ahora está acompañando a la actitud del equipo", reconoció.

El público es soberano

Ayala, que junto a Zapater fue el único que se quedó en el centro del campo al final del partido ante el Betis que acabó 0-3 y con un escándalo mayúsculo hace solo un mes, siempre ha tenido clara la soberanía de la afición. "Ahora, nosotros solo tenemos que agradecer a la gente su apoyo constante porque están teniendo un papel fundamental en que estemos vivos en la pelea por salvar la categoría. Después, por supuesto, ellos tendrán que hacer un juicio final". Es su teoría del examen final que deben pasar todos los protagonistas de la temporada a la conclusión de la Liga. "La salvación la volvemos a tener en nuestras manos. Hay que ir como locos a Valencia para ganar, por fin, fuera de casa. Con la inercia que trae el equipo, confío en que todo acabe bien", deseó.

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