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REAL ZARAGOZA

Agapito propone pagar los finiquitos a los jugadores con inmuebles

Agapito Iglesias, máximo accionista y presidente del Real Zaragoza, ha propuesto a López Vallejo y Ayala el cobro de buena parte de su finiquito en especie en lugar de en dinero. La reconocida falta de liquidez de la SAD zaragocista y la negativa de los jugadores a admitir pagos aplazados (nadie quiere más pagarés, vistas las experiencias de los aplazamientos de cobro vividos en los dos últimos años), han derivado en que el empresario soriano haya propuesto la escrituración a nombre de los futbolistas de diversos inmuebles (pisos, locales, naves) por el valor de buena parte de la deuda. Se trata de un episodio novedoso en la entidad aragonesa, aunque practicado desde hace tiempo en otros clubes. El más conocido fue el caso del Atlético de Madrid de finales de los noventa cuando el fallecido Jesús Gil, paisano de Agapito, también saldó decenas de sus compromisos contractuales con los futbolistas y técnicos mediante inmuebles de su propiedad en Madrid y alrededores que hicieron de sustitivo del inexistente dinero líquido en las arcas de la SAD.

 

Este hecho, que ha trascendido al albur de las negociaciones que el club está llevando a cabo para desvincular del equipo a cinco futbolistas (López Vallejo, Ewerthon, Ayala, Braulio y Songo'o), es simultáneo a la recuperación de la figura de los jugadores apartados en el Real Zaragoza.

 

Ewerthon, Ayala y Braulio no estuvieron ayer en el entrenamiento. Songo'o, otro de los que van a abandonar la empresa enseguida a instancias de la dirección, sí que acudió a la Ciudad Deportiva pero trabajó a solas en el gimnasio. Al inicio de la sesión preparatoria, López Vallejo se personó en el vestuario para recoger sus enseres de la taquilla y despedirse personalmente de sus ya ex compañeros. El portero es el primero de los cinco que, a efectos federativos y laborales, ya no pertenece a la SAD.

 

Con diferentes condicionantes en la raíz de su separación de la plantilla, ninguno de los otros cuatro va a volver a trabajar más con el grupo que dirige Gay. Mientras se discuten los mecanismos en especie, las cantidades y las fórmulas legales de cada uno de los despidos o abandonos del equipo, los dirigentes zaragocistas han decidido que este grupo de futbolistas ya no forme parte del plantel.

 

Cuatro casos diferentes

Los casos más difíciles de solucionar son los de Ewerthon y Ayala. Sus fichas y salarios son de una elevada cuantía para una sociedad en grave crisis financiera. El matiz diferenciador en estos dos casos es el del talante con el que se acometen las negociaciones. Si con Ayala la intención del club es evitar una salida que dañe la imagen del veterano jugador y todo transcurre por unos cauces amables, con Ewerthon la tirantez y el rozamiento personal son permanentes. Además, mientras que con Ayala se pretende llegar a un pacto de ruptura contractual cuanto antes, con Ewerthon, el Zaragoza está dispuesto a aguantar fuera de órbita al brasileño hasta el 30 de junio aunque no tenga ya ficha y se le haya comunicado que no va a entrenar ni a jugar más. Por ahora, el club le ha entregado una carta en la que le da vacaciones hasta el 1 de febrero para evitar que acuda a entrenarse en solitario.

 

En los otros dos casos -Braulio y Songo'o- el detalle que los diferencia del dúo sudamericano es que, ambos, han sido apartados pensando en una cesión o traspaso a otro club, no en un despido puro y duro. Braulio se pretende que sea moneda de cambio en la operación Colunga con el Recreativo; y con Songo'o, aunque se pensó lo mismo al principio con la pretensión de traer a Asier Riesgo de la Real Sociedad, ahora tan solo se contempla la posibilidad de prestárselo a los donostiarras. A pesar de la existencia de todos estos matices, el hecho cierto es que este grupo de jugadores lleva dos días sin entrenarse con el resto de la plantilla y así será en lo sucesivo hasta que se encuentre un acuerdo para su salida de la entidad. En definitiva, están separados en toda regla del equipo en plenos trámites para desvincularse del club.

 

Con el orillamiento de Ewerthon, Ayala, Braulio y Songo'o, el Real Zaragoza ha recuperado cinco meses después la polémica figura de los jugadores apartados. Durante la mayor parte del verano y tras una reunión llevada a cabo en junio por el entrenador, Marcelino, el director deportivo, Antonio Prieto, y el secretario técnico, Pedro Herrera, se decidió presionar la salida de Paredes, Pulido, Songo'o y Antonio Hidalgo (con los que no se contaba para este año, tras el análisis consensuado de toda el área técnica) apartándoles del grupo. Este cuarteto se perdió casi toda la pretemporada y, tras un loco final de mercado estival de fichajes, solo Hidalgo se marchó al Albacete. Los otros tres, en una extraña marcha atrás, acabaron readmitidos e incluso contando para los técnicos.

 

Tras el final de aquel rocambolesco acontecimiento (que ya había tenido el año pasado dos paradigmas con César Sánchez y Juanfran), Prieto declaró que nunca más se daría un caso de jugadores apartados. Ahora, los hechos demuestran algo bien diferente. Se afirma como excusa que, en los casos de Songo'o y Braulio, lo que se quiere evitar es el riesgo de una lesión que pudiera dar al traste con su pase a otro club. Sin embargo, Luccin es un indicativo de la falta de coherencia: no tiene ficha y también va a salir del club, pero continúa trabajando con Gay.

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