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REAL ZARAGOZA

Prueba de fiabilidad

El Real Zaragoza mide la solidez de su reacción ante un Málaga necesitado. Javier Aguirre devuelve al equipo el 4-1-4-1 y renovará el once, con Braulio como único punta.

Impulsado en la clasificación por sus dos últimas victorias, alimentado de ánimo y oxígeno tras media Liga entre cenizas, y crecido y fortalecido en el juego, el Real Zaragoza alcanza Málaga en medio de un estado apacible y calmado que se desconocía esta temporada.

Aguirre lo ha sacado del descenso y ha elevado su categoría futbolística. Tímidamente, en cuestiones que tienen más que ver más sin la pelota que con ella, pero el Zaragoza ha ganado poso y redoblado su solidez. Avalado por las triunfos ante el Levante y el Deportivo -dos equipos, eso sí, sin demasiados argumentos ofensivos-, el Zaragoza persigue en Málaga (18.00/PPV) encadenar su tercera victoria, algo inédito para los aragoneses en Primera desde finales de 2006, cuando enlazó triunfos ante Betis, Atlético y Getafe. Pero en el partido, cabe encontrar también una justa medida para evaluar la energía, el contenido y la fiabilidad de la reacción apuntada por el equipo en las últimas jornadas.

El Málaga es el termómetro. Digamos que, pese a su precariedad clasificatoria, no es el Levante o el Deportivo. Basta con observar su hemisferio ofensivo, con gente veloz y sedosa como Eliseu y Duda en las bandas, el llegador Maresca, la potencia sutil de Baptista o el instinto de Rondón, una tanqueta venezolana con más fútbol que nombre. Todo ese arsenal bajo los dogmas de Pellegini. La defensa es otra cosa. El Málaga es el equipo más goleado de la Liga con 45 goles, además hoy no contará con el central De Michelis, sancionado junto a Apoño tras el volcán despertado por Rubinos Pérez en Valencia hace una semana. Por su parte, Welington podrá jugar tras ser suspendida cautelarmente su sanción. La Rosaleda hervirá de indignación por ello con 20.000 globos y cartulinas negras.

Javier Aguirre devolverá al equipo su forma original desde que se hizo cargo del Real Zaragoza. Tras el giro táctico aplicado contra el Deportivo, con dos delanteros, el mexicano retomará el sistema 4-1-4-1, con Braulio sacando de la punta a Sinama-Pongolle. La modificación de hace una semana tuvo mucho que ver con los modos y formas del Deportivo, cuyo esquema condicionó la alineación. Pero ni Aguirre considera ese dibujo con carácter permanente ni tampoco salió en exceso satisfecho con el rendimiento colectivo, pese a la victoria. En Málaga, se desplegará el Zaragoza de los dos últimos meses. Braulio irrumpe como delantero de referencia impulsado por su generoso esfuerzo en todos los órdenes. A falta de acierto, le ha ganado la mano a Sinama con su sacrificada presencia más allá del territorio del área: la presión, la descarga a bandas, la simbiosis con los compañeros?

La vigencia de Braulio como llanero solitario no será la única novedad de Aguirre, que con la vuelta al 4-1-4-1 también persigue una mayor protección ante un rival con cierta dimensión ofensiva, y la explosión con rapidez y verticalidad de la fragilidad del Málaga a campo abierto. En esa línea, se ubica la probable entrada de Lafita y Bertolo, recuperando sus lugares en los flancos ofensivos. En caso de confirmarse, Boutahar caería al banquillo. Por su parte, la defensa experimentará dos cambios. Lanzaro hará de Contini y Paredes regresa al lateral izquierdo por la baja de Obradovic.En las medidas rotatorias de Aguirre debe encontrarse también un gesto estimulante y constructor de grupo. El técnico desea a toda la plantilla abonada al objetivo. La cuestión de las actitudes volverá a ser examinada. Tras la deserción de Cornellá, el equipo vuelve a salir de La Romareda. Pero la salvación no entiende de geografía.

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