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El coronavirus no puede con el golf en Aragón

La Federación Aragonesa crece y llega a las 6.40o licencias en plena pandemia.

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Elidio Rodrigo, a la izquierda, en una imagen de archivo
Heraldo

El maldito coronavirus lo paraliza todo, también en el deporte. O casi todo… Hay excepciones que confirman la regla, como el golf. Paradójicamente, en plena pandemia, pese a confinamientos y cierres perimetrales, la Federación Aragonesa de Golf continúa creciendo en número de licencias. Ya ha alcanzado las 6.400. Y subiendo… Lo explica su presidente, Chema Dehesa. “El golf era el gran desconocido, pero se ha democratizado. Golf es salud y se puede jugar a cualquier edad. Un señor de 70 años quizá no se pueda poner a practicar cualquier deporte, pero el golf sí, sin desmerecer a otros deportes. Hay colectivos muy numerosos que juegan a golf, como médicos jubilados o prejubilados de banca…”, detalló Dehesa.

¿Y por qué? Más ahora, en plena pandemia, ¿dónde reside el éxito del golf? “Es muy amigable desde el inicio. Antes la gente no lo practicaba porque no lo conocía. Además, dentro de la pandemia, fue el primer deporte que tuvo un protocolo aprobado por Sanidad. Tenemos la ventaja de que somos un deporte que se practica al aire libre, que no hay contacto, que no es de riesgo y se mantiene la distancia social. Y se juega sin mascarilla. A diferencia de otros deportes, en el golf no te tocas cuando estás jugando”, enumeró Dehesa.

Las extraordinarias instalaciones con que cuenta Zaragoza y Aragón también refuerzan el desarrollo del golf en nuestra tierra. “El punto más negativo que ha tenido el golf era la dificultad de acceso a muchos campos que eran privados, con unas cuotas de entrada muy elevadas. Ahora ya empieza a haber instalaciones municipales. El impacto de Arcosur ha sido alucinante. Todos los presidentes de España están viniendo a ver Arcosur. Todos se preguntan por qué seguimos creciendo en plena pandemia. La razón es sencilla: nosotros damos la oportunidad de empezar a un coste muy barato. Hoy, en Zaragoza se puede jugar desde dos euros en Arcosur. Antes no se podía. Ha habido Comunidades autónomas que han intentado hacer canchas públicas, pero crear en plena Zaragoza una instalación así es un verdadero lujo. Zaragoza lo tiene todo. Es una ciudad de 700.000 habitantes, lo cual ya te da una masa crítica para que una instalación de este estilo comience a funcionar. Además, está dentro de Zaragoza, hasta puedes ir en tranvía. Se están formando jugadores desde corta edad. Algunos de ellos apuntan muy alto”, advirtió Dehesa.

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Un jugador en el campo de Arcosur, en una imagen de archivo.
Aránzazu Navarro

Sin duda, es el deporte ideal, también en tiempos de covid. “No se ha inventado el golf en la pandemia porque ya estaba inventado. Porque, si te pusieras a inventar un deporte que sea sano, al aire libre y con distancia de seguridad, probablemente habría que crear un deporte como el golf: hay separación entre partidos, no hay contacto, grupos máximos de cuatro… Todo es ideal. Tal y como está el mundo, es perfecto”, recordó.

La calidad de los campos también hay que subrayarla. “Aragón tiene campos muy buenos. Tenemos en las tres provincias. De abajo arriba, hay un campo en Teruel, que tiene la peculiaridad de ser el más alto de España, en Alcalá de la Selva. Hay otro campo espectacular en Calatayud, un campazo que además va a tirar del turismo de la comarca. En Zaragoza capital, Arcosur y Ranillas, que están muy bien equipados. Otros dos campos de 18 hoyos muy buenos, como La Peñaza y Los Lagos. Dentro de la Base Americana también hay otro campo. Es una historia muy bonita, pues cuando vinieron, lo primero que pusieron fue una bolera y un campo de golf. En Huesca, hay uno en la misma ciudad, Guara, y el de Las Margas, en Sabiñánigo”, concluyó Dehesa.

Dentro del amplio abanico de jugadores de golf, los hay desde la cuna, como el ejecutivo zaragozano Vicente Gracia Forcén. “Llevo jugando desde que se fundó La Peñaza, en 1973. Tenía yo entonces siete años. Recuerdo que mi padre, Vicente Gracia Jaén, me regaló los palos Wilson para la Primera Comunión. Vicente Comet fundó el club junto a un grupo de personas entre los que estaba mi padre, que era secretario de la junta cuando falleció en 1977. Hoy soy el socio número 81 de La Peñaza. El golf me lo inculcaron mis padres tanto a mí como a mis tres hermanos, igual que yo se lo he inculcado a mis dos hijos. A mi madre, Josefina Forcén y Vicente de Vera, también le encantaba. A mí me gusta porque juegas contra ti mismo, contra el campo. Además, es un deporte de autocontrol y de superación. Y en un entorno muy agradable. Profesor mío fue, entre otros, Vicente Ballesteros, hermano de Severiano, que era de Santander, pero también estuvo en Zaragoza”, detalló Vicente Gracia Forcén, gran amante del golf.

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Vicente Gracia Forcén mide antes de ejecutar un golpe en La Peñaza en una imagen de archivo.
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Otro perfil lo dibuja Elidio Rodrigo, empresario soriano de 82 años, residente desde hace décadas en Zaragoza. “Comencé a jugar a los 65 años, cuando me jubilé. Juego cuatro o cinco veces por semana, también en estos tiempos de la covid. Los torneos los juego los fines de semana. Practico el golf para estar en forma. Es la manera de tener la mente ocupada. No he parado en toda mi vida. Ahora, mientras mis amigos hacen el recorrido del campo en ‘buggy’, yo voy andando. Hasta hace dos años esquiaba, pero lo dejé para no lesionarme. También me gusta navegar. Y sobre todo, estar con mi familia, con mis hijos y con mis nietos. Y, por supuesto, jugar al golf”, sintetizó Elidio Rodrigo.

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