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Nueve años del día más grande para el fútbol español

Hoy, 11 de julio, el país recuerda el tanto de Iniesta que hizo que España conquistase el Mundial de Sudáfrica.

La Selección española alzando el trofeo del Mundial en 2010.
La Selección española alzando el trofeo del Mundial en 2010.
Heraldo.es

11 de julio de 2010. Estadio Soccer City de Johannesburgo. Fecha y escenario imborrables para la historia del fútbol español. Este jueves se celebra el noveno aniversario del día más grande. España, tras casi un siglo de sinsabores, de encadenar frustraciones, se proclamaba por fin campeona mundial. Un gol de Andrés Iniesta a los 116 minutos sellaba el 1-0 sobre Holanda que coronaba a la Roja que 'levantó' Luis Aragonés para devolverla al cetro europeo dos años antes en Viena y que guió con su templanza Vicente del Bosque. Era un colofón a un Mundial al que España llegaba por una vez como sólida favorita. Resguardada en el título europeo obtenido en la capital austríaca, pero sobre todo en su fútbol combinativo que lideraban Xavi Hernández, Iniesta y compañía.

Fue el fin de fiesta glorioso a un torneo que empezó mal el 16 de junio de aquel 2010. España tuvo un inicio decepcionante con una derrota inesperada ante Suiza (0-1) con un gol casi de rebote. De nada le valió al conjunto de Vicente del Bosque dominar el partido. La derrota hizo que se encendieran las alarmas. Se llegó incluso a cuestionar al seleccionador por el doble pivote formado por Sergio Busquets y Xabi Alonso.

Los internacionales españoles se conjuraron a partir de aquel momento y todo cambió en cuanto a resultados. David Villa emergió en su faceta de gran goleador de la historia de la selección. La resurrección, el despertar de la Roja, fue un hecho. Lo corroboró un doblete ante Honduras del asturiano en el estadio Ellis Park. Y se confirmó con el pase a octavos tras ganar a Chile (2-1). Villa, de nuevo, e Iniesta firmaron el difícil triunfo ante la Roja sudamericana que dirigía el argentino Marcelo Bielsa. La andadura española no fue ni mucho menos fácil a partir de ahí. Resolvió todos sus encuentros por 1-0, con muchos más apuros que lo que su fútbol y su mando en los partidos decía.

Villa 'ajustició' a Portugal en octavos y a Paraguay en cuartos, aunque ante el cuadro de Gerardo 'Tata' Martino la figura de Iker Casillas fue determinante, al detener a los 58.11 minutos un penalti a Óscar Cardozo con 0-0 en el marcador. Superado ese histórico escollo de cuartos de final, los jugadores de Del Bosque se liberaron aún más. Crecieron si cabe. En la semifinal, ante la todopoderosa Alemania de Joachim Löw, cuajaron el mejor encuentro del torneo y España fue un vendaval, aunque venció por la mínima con un gol de cabeza de Carles Puyol en un córner botado por Xavi.

España se metía en la final, que se disputaría cuatro días después, con otra eterna aspirante, pero con mayor experiencia en estas lides, como Holanda. El fútbol estuvo con España ante una Holanda desconocida, que tuvo que recurrir en más de una ocasión a las brusquedades para frenar a un rival superior -como la patada en el pecho de Nigel de Jong a Xabi Alonso-, aunque fueron suyas las oportunidades más claras. Ahí de nuevo apareció Iker Casillas, sobre todo en una a los 62 minutos en la que, milagrosamente, sacó su bota derecha para salvar un mano a mano con Arjen Robben, al que arrebató otro balón cuando trataba de rebasarle.

No podía ser de otra forma. Dramatismo a la enésima potencia. Ni el fútbol de España ni las contras holandesas pudieron desnivelar el partido, que se llegó a la prórroga. Tampoco esta provocó desequilibrio hasta que llegó la jugada del minuto 116, en la que fueron también protagonistas los tres jugadores que partieron desde el banquillo, Jesús Navas, Fernando Torres y Cesc Fábregas. Puyol se hizo con un balón junto al borde del área de España, envió a Jesús Navas. Éste, tras driblar a un oponente sobre la línea de banda, emprendió una de sus habituales galopadas por la derecha hasta cruzar la medular y ser perseguido por cinco rivales, que acabaron por robarle el balón. Iniesta apareció en escena en ese momento para, de tacón, enviar a Cesc, este de nuevo a Navas, quien entregó el esférico a Torres. El delantero madrileño decidió mandar al área ante la entrada de Iniesta, pero Rafael van der Vaart, metido a labores de lateral zurdo, cortó la acción.

A España le sonrió entonces la fortuna. El balón despejado llegó a Cesc, el exazulgrana, actualmente en el Mónaco, vio libre a Iniesta que, habilitado por Van der Vaart, enganchó un derechazo cruzado que superó a Stekelenburg y encumbró el sueño de un equipo, de numerosas grandes generaciones de futbolistas que no encontraron la recompensa y de todo un país. Los protagonistas de aquel Mundial, de aquella fría noche sudafricana, no han dejado pasar la oportunidad de recordar el momento. El 'eterno' Iniesta publicó en su cuenta oficial de twitter un mensaje en el que se lee "Nueve años de la felicidad eterna" sobre un vídeo con montaje de imágenes suyas, entre ellas la del momento del disparo.

Compañero suyo en estos momentos en el Vissel Kobe japonés, David Villa comparte en redes sociales una fotografía en la que se le ve levantando la copa a hombros de Fernando Llorente. El encargado de recibir el trofeo y alzarlo al cielo de Johannesburgo, Iker Casillas, también ha recordado la gesta de la selección, al igual que Fernando Torres, que comparte una imagen suya con el trofeo.

Carlos Rojo con la Copa de Campeones del Mundo. Mundial Sudafrica
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Heraldo.es

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