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Ángel Salamanca: "Donde te la juegas de verdad es en el trabajo, no en el Himalaya"

Nació en Madrid hace 37 años. Vive en Boltaña con su familia desde 2008. Cerró el ciclo de San Úrbez de Peña Guara con su ‘Alpinismo de exploración’.

Salamanca en el Teatro Olimpia, donde cerró San Úrbez.
Salamanca en el Teatro Olimpia, donde cerró San Úrbez.
Rafael Gobantes

Presentó el viernes en Huesca, para cerrar el ciclo de San Úrbez de Peña Guara, la proyección ‘Alpinismo de exploración en el Himalaya’. Narra otra gran aventura, esta vez en el Changri Nup (Nepal) y de nuevo con Joao García.

La idea era meternos en un valle desconocido, por donde no pasa casi nadie, para abrir una vía en la cara norte del Lobuche oeste. Se cayó un trozo de la pared, pero como, por si acaso, sales de aquí con varios objetivos vimos picos vírgenes a la derecha y ahí nos fuimos. Una vez que hicimos el primero empezó a nevar muchísimo, se puso peligroso y bajamos.

¿Hollaron la cima?

Sí, pero llegamos como a 10-15 metros. La quisimos respetar al no hacer la travesía. No le pusimos ni nombre. Tenía 6.080 metros.

Una vez más, sus intentos quedan fuera de las rutas clásicas y de la masificación de algunos ochomiles. "Mi vicio es encontrar valles en el Himalaya", ha señalado sobre su pasión alpinística.

Me gusta el ‘trekking’ del Everest y el valle del Khumbu porque hay cobertura y así puedo hablar con la familia. Lo necesito. Pero desde ahí te vas a los valles de al lado y no encuentras a nadie. La idea es buscar montañas vírgenes y explorar. Hay potencial para ello. Como no tenemos más pasta para apuntar más alto vamos a seismiles. Sale bien de precio (risas).

Desempeña usted un alpinismo de gran pureza, en lugares recónditos. Me contaba hace algún tiempo Sebastián Álvaro que todavía existen rincones sin explorar. ¿Está de acuerdo?

Sí, sí. Es que los hay. Hay picos inexplorados. Y nadie va. Porque en esa zona todo el mundo va a lo mismo: al campo base del Ama Dablam y al Ama Dablam.

Usted, además, afronta sus expediciones con lo justo. Como ‘alpinismo vagabundo’ lo definió ya hace unos años.

Lo he dicho en bastantes charlas, que hay mucha gente que empieza o gente que tiene el ego para arriba y hace las vías conocidas para decir que las ha hecho. A nosotros no nos interesa el ego. Nos interesa el hacer exploración como en los libros antiguos, como Bonatti y todos estos. Vivirlo tú, porque todavía se puede.

Sin animales de carga, sherpas...

Te pegas más viajes pero aclimatas mejor. Y ya no es por el dinero, porque no sale tan caro llevar transporte. Es lo que nos llena.

¿Tanto quiere a Boltaña para bautizar un pico con su nombre?

Boltaña me ha cambiado la vida. A mi mujer la conocí aquí. Tenemos un niño, y el que viene. La gente es supermaja. Todos te ayudan. Tengo trabajo y espero jubilarme aquí. Ya me siento aragonés.

Como miembro de los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (Greim), tengo una interrogante: ¿la montaña le ha puesto en más dificultades en sus expediciones o en su trabajo?

En el Himalaya tú valoras el riesgo y si quieres te metes y si no, no. En el trabajo vas a por una persona que está herida. Aunque algunos nos llaman por tonterías. Piensan que le das a un botón y aparece el helicóptero. Llaman con mucha facilidad pero no se dan cuenta de que tú también eres un ser humano y te puedes matar. Ahí es donde te la juegas de verdad. No está pagado este trabajo.

Ha subido el número de rescates. ¿Es por que hay más practicantes, más imprudencias o es por un cúmulo de ambas cosas?

Sobre todo en verano, hay turistas sin el material adecuado. O muchos, especialmente extranjeros, que llaman solo por cansancio.

¿Hay algún modo de acotar su labor? Claro, no van a dejar ustedes a nadie tirado pero, ¿alguna propuesta como mejora?

La Federación lo está encaminando hacia la seguridad en montaña. Lo que pasa es que los extranjeros tiran de este servicio constantemente por continuas tonterías. Me llegó a llamar uno porque le dolía la muela y para que lo llevara al hospital. Faltan medios, más helicópteros y socorristas. Y yo creo que un horario de trabajo más efectivo. También el estar todos en una unidad junto al helicóptero.

El pasado viernes, los Greim fueron homenajeados por Peña Guara. No es el primer reconocimiento ciudadano a su trabajo.

La sociedad sí que lo valora. Además, los homenajes nos motivan.

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