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Deportes

La hora de Casadevall

El técnico catalán asume la dirección del CAI Zaragoza con el reto de "cambiar la mentalidad". Trabaja desde esta tarde con la plantilla para preparar el difícil duelo contra el Baskonia.

Un aficionado del CAI Zaragoza se hace un selfi con Andreu Casadevall, ayer por la noche en el pabellón Príncipe Felipe.
Un aficionado del CAI Zaragoza se hace un selfi con Andreu Casadevall, ayer por la noche en el pabellón Príncipe Felipe.
guillermo mestre

El CAI Zaragoza inicia un nuevo ciclo deportivo. Hombres de la casa, como el añorado José Luis Abós y el recientemente destituido Joaquín Ruiz Lorente, dan paso a un nuevo perfil con el que se aspira a recuperar el juego en la pista y el prestigio como club, que la actual clasificación le niega (penúltimo en la tabla con un partido ganado y seis perdidos). Llega Andreu Casadevall para empezar un nuevo proyecto, aunque el actual ya lleva siete jornadas de campeonato doméstico y siete en el torneo continental de la Eurocup. La entidad pide "paciencia" y el nuevo entrenador promete trabajo, diálogo y recuperar la confianza de un bloque desdibujado.

La crisis se precipitó en el CAI Zaragoza el pasado fin de semana. El club confirmó a Ruiz Lorente el sábado por la noche que no continuaría al frente del banquillo del primer equipo, ganase o perdiese en la pista del Herbalife Gran Canaria. A partir de ahí, se activó la búsqueda del nuevo inquilino. "Todo va muy rápido. El domingo por la tarde hablamos y, a partir de ahí, se sucedieron las cosas. Hubo un acuerdo rápido facilitado por el club donde estaba yo (el CB Miraflores de Burgos)", aseguró ayer Andreu Casadevall, que pisó por la mañana la pista del pabellón Príncipe Felipe y saludó al grupo que empezará a dirigir desde hoy.

El preparador de Santa Coloma de Gramanet, que ha firmado hasta final de temporada y con opción de renovar un año, tiene claro cómo revertir la negativa dinámica del conjunto: "El primer objetivo es cambiar la mentalidad de la gente. Cuando se consigan un par de victorias la alegría y la confianza de la gente cambia. Y es lo que vamos a intentar".

La última experiencia de Casadevall, de 53 años, en la máxima categoría fue en Lugo (2002/04). Después de 11 temporadas, vuelve a ponerse al frente de un conjunto de ACB, y no siente vértigo. "Yo entreno con igual pasión en LEB como en ACB. Empecé con el cadete del Lliria y ahora acabo en el CAI. Estoy con mucha ilusión y deseando llevar al equipo a buen puerto", resaltó el técnico, que se afincó en Burgos en 2007, convirtiendo al club de la ciudad en un nombre propio de a LEB Oro.

Sobre su filosofía, Casadevall se mostró claro: "Trabajo, trabajo y más trabajo. Pero, sobre todo, comunicación con los jugadores". Apuntó que había visto muchos partidos del CAI y se sorprendió de la poca efectividad de su nuevo equipo desde el perímetros. "Me gusta la plantilla, aunque impacta un poco que, con los jugadores que hay, el porcentaje en el tiro de tres sea bajo. Pero creo que se corregirá", añadió el nuevo gestor, que valoró cambiar de roles dentro del grupo. "Hablaré con cada uno y que me transmitan su opinión. A mí me gusta que los bases dirijan y sean en la pista los que plasmen lo que queremos los técnicos", amplió.

Con esos principios, Casadevall descubrió su idea de juego: "La defensa es la base para construir el ataque. Si somos fuertes y reboteamos, se puede correr. Ahí es donde el jugador empieza a coger confianza y comodidad. Todos los jugadores tendrán que dar un plus en ese sentido porque es la base para ganar partidos". Una filosofía con la que intentará pelear por entrar en la Copa del Rey: "Está lejos pero no se puede decir no a nada. Habrá que ir semana a semana". Y no se olvidó del principal activo del CAI Zaragoza. "Lo bueno es que tiene 10.000 personas en el campo, una afición increíble", concluyó.

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