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Comunicación

José Ramón Ubieto: "Un 'smartphone' es hoy para muchos su pareja más fiel"

José Ramón Ubieto Pardo (Sabiñánigo, 1958) es licenciado en Psicología Clínica. También, profesor de la Universitat Oberta de Cataluña.

José Ramón Ubieto y su permanente optimismo.
José Ramón Ubieto y su permanente optimismo.
Guillermo Mestre

El psicólogo conductista J. B. Watson creía firmemente que el ser humano no nace, se hace.

Somos seres hablantes. Sin ese intercambio de lenguaje, no podríamos humanizarnos. Luego, se agrega la herencia. Son las cartas que cada uno recibe para jugar la partida de su vida. Pero el estratega es siempre él y sus decisiones.

¿Se puede moldear la personalidad de un niño y formarlo al antojo del formador?

Se puede influir, y se debe, para transmitir lo que consideramos que le servirá. Luego, cada uno coge de sus padres aquello que le es útil. A veces tardamos años en entender algo que nos dijeron. Lo de adiestrar es otra cosa, más propia del trato con animales.

En su libro ‘Niñ@s híper’ habla de infancias hiperactivas, hiper-sexualizadas e hiperconectadas.

Como toda tendencia social, es el resultado de varias décadas. Hoy vivimos en una burbuja narcisista. Buscamos aceleradamente la excelencia e intensidad en todo lo que hacemos: el trabajo, el ocio, la sexualidad. El problema es que queremos colonizar la infancia imponiéndoles nuestro modo de vivir híper, y eso resulta excesivo.

¿La actividad puede degenerar en un proceso negativo?

La actividad en sí misma no tiene nada de negativo. Y en el caso de la infancia, la agitación y la actividad son la norma. Ese movimiento del cuerpo necesita encontrar alguna regulación en forma de hábito (rutina), norma (límite) o actividad dirigida (deporte).

Las redes sociales se han adueñado de la intimidad. ¿También en el caso de los niños?

Yo no sería tan pesimista. Las redes están cambiando nuestra idea de la privacidad, pero todavía no somos transparentes. Los niños son muy vulnerables a esa intrusión. Para ellos, su intimidad no es tan preciada, no la protegen tanto.

Google resuelve cualquier duda. ¿Ha sustituido la labor educativa que desarrollaban los padres?

Internet es hoy un interlocutor muy presente para niños y adolescentes porque allí buscan construir su lugar en el mundo y su identidad. En ese sentido, complementa la familia; pero es verdad que lo hace en base a su propia lógica algorítmica y sin demasiadas alianzas familiares. Tiene su propia política.

Twitter y Facebook nos han engullido. ¿Qué peligros reúnen para la mente de un niño?

Limitarles el descubrimiento de que hay otra vida fuera de las redes y mantenerlos demasiado conectados. Para pensar y crear hay que experimentar el vacío, el silencio o la nada. Las redes nos enredan fácilmente con sus estímulos constantes: sonidos, luces, imágenes, ‘touch’.

¿Qué diferencias hay entre la influencia de internet en un niño y en una persona adulta?

La vulnerabilidad y la capacidad crítica.

Eugeni Morozov predica el derecho a desconectarse.

Es bueno ayudarles a ello para que no se pierdan otras cosas, como conversar en las comidas, disfrutar del aire libre o dormir bien.

Muchos niños pasan más tiempo con sus teléfonos móviles que con sus amigos. ¿Un teléfono móvil puede llegar a ser el mejor amigo de un niño?

Sí. Un ‘smartphone’, para muchos, adultos o niños, es hoy ya su pareja más fiel.

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