Pau-Canfranc: ¿Por qué los trenes parecen más lentos al norte de los Pirineos?
Los aragoneses tienen grandes expectativas puestas en la reapertura de la línea ferroviaria Pau-Canfranc. Una impaciencia que, en el lado francés, parece cada vez más contenida
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Elígenos como tu fuente preferida en Google.

400 millones de euros. Esa era, hace apenas cinco años, la inversión que se calculaba necesaria para reabrir la línea ferroviaria Pau-Canfranc. El proyecto, un viejo tema recurrente en el Béarn, impulsado sobre todo por la Región y por su presidente, Alain Rousset –asiduo visitante y enamorado del valle de Aspe–, ha avanzado desde entonces.
Sin embargo, nuevos estudios, financiados en parte por la Unión Europea, han permitido afinar la estimación de la inversión: más de 600 millones de euros. Entre otras razones, la diferencia se debe a la elaboración de un nuevo estudio medioambiental. Además, la inflación ha pasado factura y el tiempo ha seguido su curso. Ahora la reapertura se prevé para… una fecha entre 2033 y 2035. Pero al consultar en nuestros archivos de 2023, en un suplemento sobre Béarn-Aragón vemos que, en aquella época, se apuntaba a 2030 como año de reapertura.
Basta decir que el ascenso desde Bedous –donde termina actualmente la línea– hasta el famoso túnel helicoidal del Somport y la estación de Canfranc, lleva tiempo. Y es que, en el lado francés, la pendiente es más pronunciada que en el valle del Aragón… y la línea es, probablemente, menos vital.
Las mesas redondas organizadas el 7 de octubre demostraron a los bearneses que se desplazaron a Zaragoza, si es que hacía falta tal cosa, hasta qué punto este tema impacienta al otro lado del Somport.
Impaciencia aragonesa
Bernard Uthurry, alcalde de Oloron, consejero regional y antiguo compañero de camino de Alain Rousset –y una de las personas que mejor conocen el expediente en este lado de los Pirineos–, fue preguntado, como era de esperar, al margen de la mesa redonda dedicada a la logística. Ante un público aragonés especialmente atento, expuso la situación.
"Comparto la impaciencia expresada por la reapertura de la histórica línea de Canfranc, porque Aragón y Nueva Aquitania presentan numerosas similitudes económicas. En cuanto a la reapertura de la línea ferroviaria Pau-Canfranc-Zaragoza, conviene aclarar que no se tratará de una autopista ferroviaria para el transporte de mercancías pesadas, dadas las características del valle y sus fuertes pendientes. En cambio, permitirá resolver importantes necesidades de transporte de viajeros y de mercancías ligeras (productos agroalimentarios y piezas aeronáuticas)", precisó, con cautela.
Autopista ferroviaria
Ya ha aparecido la expresión. Y es que, unos meses antes, el proyecto Pau-Canfranc había vuelto a generar tensiones en el área metropolitana de Pau. A las puertas de las elecciones municipales, a finales del año pasado, algunos alcaldes expresaron su preocupación por un proyecto que incluía el transporte ferroviario de mercancías. Temían que la famosa ‘autopista ferroviaria’ tuviera, de entrada, una mala acogida entre los habitantes de municipios como Gan, Jurançon o Gelos, por los que pasa la línea que llega hasta Bedous, terminal –¿provisional?– del trazado hacia Canfranc. Hasta entonces, los vecinos se habían acostumbrado al apacible ritmo de los pocos trenes de pasajeros que circulan hacia Oloron y, después, por el valle de Aspe. En aquel momento llegaron a difundirse cifras disparatadas sobre el número de trenes cargados con contenedores de mercancías.
También se esperan con impaciencia noticias de la SNCF, que debe dar a conocer sus previsiones sobre el número de trenes –en particular, de mercancías– que podrían circular cuando la línea hacia Canfranc esté operativa. Extraoficialmente circulan algunas cifras más razonables, que la prudencia nos obliga a no revelar.
Consulta pública
No obstante, Bernard Uthurry, presente en Zaragoza el pasado 7 de octubre en el encuentro organizado por ambos periódicos, expuso la situación ante un público especialmente atento: "¿En qué punto estamos desde el punto de vista administrativo? Los temores se han apaciguado. El expediente se presentó a principios de septiembre para obtener la Declaración de Utilidad Pública (DUP). Se abrirá un periodo de información pública para que los vecinos y los empresarios podrán expresar su opinión. Esperamos que tanto los resultados de esa consulta como la Declaración de Utilidad Pública se obtengan durante el segundo semestre de 2027. Según la planificación prevista, la obra debería estar terminada en 2033, tras una fase previa de pruebas y ensayos técnicos en esta línea electrificada".
La Región mantiene su voluntad de reabrir la línea y Europa muestra interés por este eje, pero el Estado francés se muestra más comedido
Quedará, por supuesto, la cuestión de la financiación. Aunque la Región mantiene su voluntad de reabrir la línea y Europa muestra interés por este eje transpirenaico, el Estado francés, lastrado además por su deuda, se muestra más comedido en sus declaraciones de intenciones. Como resumió el alcalde y presidente del área metropolitana de Pau ante los responsables aragoneses: "Comprendemos la impaciencia de Aragón y también la sentimos. La región de Nueva Aquitania está muy comprometida con la defensa del ferrocarril en el lado francés, aunque el Estado francés no esté del todo convencido de financiar este tipo de infraestructura".
En definitiva, como ocurre con el perfil geológico del valle de Aspe, el camino es estrecho y sinuoso, y la pendiente entre Pau y Canfranc es pronunciada.
Comentarios