El relevo generacional sigue siendo decisivo
Las empresas familiares dirigidas por las generaciones más jóvenes muestran una mayor adopción tecnológica, mientras que las ayudas públicas y el talento digital se continúan consolidando como factores clave para acelerar la transformación.

La transformación digital se ha convertido en uno de los grandes desafíos para las empresas familiares españolas. En un entorno cada vez más competitivo, donde la tecnología condiciona la productividad, la relación con los clientes y la capacidad de innovar, estas compañías se enfrentan al reto de modernizarse sin perder la esencia que las caracteriza. Y aunque el proceso avanza, no todas lo hacen al mismo ritmo.
Un estudio recientemente realizado sobre empresas familiares españolas refleja que el nivel de digitalización actual es todavía moderado. De media, estas organizaciones han incorporado algo más de la mitad de las tecnologías digitales analizadas, lo que muestra una apuesta creciente por la transformación tecnológica, pero también un amplio margen de mejora. Detrás de estas diferencias aparecen tres factores clave: el relevo generacional, las ayudas económicas y la disponibilidad de personal cualificado.
Ayudas públicas y formación, dos aliados imprescindibles
Uno de los elementos que marcan la diferencia es el acceso a ayudas económicas. Empresas familiares que reciben algún tipo de apoyo financiero muestran niveles de digitalización significativamente superiores a los de aquellas que no cuentan con estas subvenciones. La explicación es sencilla: la transformación digital requiere inversiones en tecnología, software, infraestructura y formación, costes que muchas pymes familiares afrontan con cautela debido a su tradicional aversión al riesgo y a sus limitaciones de financiación.
Sin embargo, disponer de recursos económicos no siempre es suficiente. La falta de personal cualificado aparece como una de las principales barreras para avanzar en la digitalización. Las entidades que reconocen mayores carencias en competencias digitales entre sus trabajadores presentan niveles de adopción tecnológica más bajos. La escasez de perfiles especializados, unida en algunos casos al envejecimiento de las plantillas y a una menor inversión en formación continua, dificulta la implantación de nuevas herramientas y procesos.
Palanca de cambio
Uno de los resultados más llamativos del análisis tiene que ver con la generación que lidera la empresa. Las compañías dirigidas por la primera generación presentan niveles de digitalización inferiores a las gestionadas por promociones posteriores. La brecha se hace especialmente visible en aquellas empresas que ya están en manos de la tercera generación o sucesivas, que muestran unos índices de adaptación y gestión tecnológica más elevados.
Lejos de ser una cuestión meramente anecdótica, este fenómeno apunta a una realidad cada vez más evidente: los procesos de sucesión pueden convertirse en una oportunidad para impulsar la modernización. Las nuevas generaciones suelen llegar a la dirección con una mayor familiaridad con las herramientas digitales, una visión más abierta hacia la innovación y una mejor comprensión de las exigencias de un mercado cada vez más conectado.
Las empresas familiares dirigidas por este tipo de sucesores presentan los mayores niveles de digitalización, mientras que se complementan con las ayudas económicas que los impulsan de forma significativa.
En este contexto, la digitalización de la empresa familiar española dependerá cada vez más de su capacidad para combinar tres elementos fundamentales: liderazgo renovado, acceso a financiación y talento digital. La tecnología ya está transformando la forma de hacer negocios, y las compañías familiares que consigan integrar estos factores estarán mejor preparadas para afrontar los retos del futuro y mantener su competitividad en un mercado en constante evolución.
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