empresas familiares
Ramón Alejandro: "La competitividad fiscal entre territorios es una realidad y Aragón debe seguir siendo atractivo"
El presidente de la Asociación de Empresa Familiar de Aragón (AEFA) hace balance de su primer año de mandato al frente de la entidad y analiza los retos a los que se enfrentan estas organizaciones en el territorio.

¿Cómo resumiría la importancia que tienen las empresas familiares en Aragón?
La empresa familiar constituye la columna vertebral de la economía aragonesa. Representa la inmensa mayoría del tejido empresarial de nuestra Comunidad (más del 90 %), genera gran parte del empleo privado (más del
71 %) y tiene una característica diferencial: su compromiso con el territorio. Mientras otros modelos empresariales pueden tomar decisiones en función de criterios exclusivamente financieros, la empresa familiar suele incorporar una visión de largo plazo, arraigo, responsabilidad social y vocación de permanencia. Eso significa mantener empleo, invertir y seguir apostando por Aragón incluso en momentos complejos. Además, detrás de cada empresa familiar hay un proyecto empresarial, pero también un proyecto de familia, de legado y de continuidad generacional.
¿Cómo valora el estado de salud del tejido empresarial familiar aragonés? ¿Qué desafíos tiene por delante?
El tejido empresarial familiar aragonés goza de buena salud en términos generales. Aragón cuenta con empresas familiares muy competitivas, internacionalizadas, innovadoras y con una gran capacidad de adaptación, muchas de ellas referentes en sus respectivos sectores. No obstante, afrontamos desafíos muy relevantes: la sucesión generacional, la profesionalización de los órganos de gobierno, la captación y retención del talento, la transformación digital y tecnológica, el crecimiento empresarial para ganar dimensión y competitividad y la creciente complejidad regulatoria y fiscal. En los próximos años será fundamental ayudar a las familias empresarias a gestionar adecuadamente la convivencia entre familia, propiedad y empresa.
¿Cuáles son las principales reivindicaciones de estas compañías?
Nuestra principal reivindicación es la estabilidad institucional y del entorno regulatorio. Las empresas familiares necesitan marcos regulatorios, fiscales y laborales previsibles que permitan tomar decisiones a largo plazo. También reclamamos seguridad jurídica, simplificación administrativa, medidas que favorezcan el relevo generacional, incentivos a la inversión productiva, políticas efectivas para atraer y retener talento e infraestructuras que mejoren la competitividad de Aragón. Y, especialmente, pedimos que se entienda que la empresa familiar no es un privilegio fiscal, sino un activo económico y social que conviene proteger porque genera riqueza, empleo y cohesión territorial.
"En los próximos años será fundamental ayudar a las familias empresarias a gestionar adecuadamente la convivencia entre familia, propiedad y empresa"
¿Qué balance hace de su primer año de mandato al frente de la AEFA?
El balance es muy positivo. Hemos trabajado para reforzar el papel de AEFA como interlocutor de referencia ante las administraciones y como punto de encuentro para las familias empresarias aragonesas. Hemos impulsado actividades formativas, espacios de reflexión y acciones de sensibilización social y hemos participado activamente en cuestiones tan importantes como la mejora del marco fiscal de la empresa familiar, poniéndolo a la altura de otras comunidades autónomas más competitivas. Pero, sobre todo, hemos intentado fortalecer la comunidad de empresarios familiares, fomentando el intercambio de experiencias y el aprendizaje entre generaciones.
¿Cómo valora el primer año de andadura de la Ley de Apoyo Fiscal a la Empresa Familiar?
La valoración es positiva. Aragón ha dado un paso importante al reconocer la singularidad de la empresa familiar y la necesidad de facilitar su continuidad generacional. Sin embargo, todavía existen aspectos susceptibles de mejora. Desde AEFA consideramos necesario seguir avanzando en una mayor seguridad jurídica, la clarificación de criterios interpretativos, la homogeneización de la aplicación práctica de la normativa y la reducción de incertidumbres en procesos sucesorios y transmisiones empresariales. La competitividad fiscal entre territorios es una realidad y Aragón debe seguir siendo atractivo para que las familias empresarias mantengan aquí sus proyectos e inversiones y podamos ser un foco tractor para otras empresas que quieran buscar un territorio competitivo donde establecer sus sedes.
¿Qué retos inmediatos se marcan desde la asociación?
Entre nuestros objetivos prioritarios está seguir defendiendo un entorno favorable para la empresa familiar, impulsar la profesionalización de los órganos de gobierno, acompañar los procesos de sucesión generacional, reforzar la formación de las nuevas generaciones, incrementar la colaboración entre empresas asociadas, dignificar la figura del empresario familiar y consolidar a AEFA como voz de referencia de la empresa familiar aragonesa.
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