Desafíos que superar para asegurar el futuro de las empresas familiares
Las pymes deben enfrentarse a diversos retos para seguir siendo rentables en el futuro, desde la introducción de nuevas tecnologías hasta la adaptación a las leyes ambientales.

Hablar del porvenir de la economía española implica, necesariamente, hablar del futuro de la empresa familiar. En Aragón, las pequeñas y medianas empresas son uno de los principales motores para el desarrollo y el progreso de la Comunidad, con una capacidad singular para generar un crecimiento sostenible, crear empleo de calidad y apoyar el entorno territorial.
Ahora, estas compañías se enfrentan a un mundo globalizado marcado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica, las tensiones geopolíticas y el aumento de las exigencias, lo que complica el escenario en el que operan.
A todo ello se le suman las dificultades propias de las empresas familiares, como los escasos márgenes de beneficios con los que trabajan, el limitado poder de negociación externo, la reticencia al cambio, la falta de recursos y los conflictos derivados de la superposición de temas familiares con los propios del negocio.
Próximos pasos
Ante este escenario, las empresas familiares se enfrentan al desafío de aunar tradición e innovación, preservando los valores que siempre las han caracterizado con nuevas capacidades necesarias para competir en mercados cada vez más dinámicos.
De esta forma, principios como la cultura del esfuerzo, la lealtad o el sentido de pertenencia se combinarían a la perfección con las nuevas tecnologías, el respeto al medioambiente y la fidelización del talento para garantizar la sostenibilidad de estas compañías en las próximas generaciones.
1. Coyuntura Geopolítica. Los conflictos globales, la escasez de componentes, la subida del precio de la energía, las huelgas del transporte o los cambios en las leyes comerciales internacionales son algunos de los factores que influyen de forma significativa en el funcionamiento de las pymes, haciendo que aumenten sus costes. Aunque influyen en todo el tejido económico, las empresas familiares se ven especialmente afectadas debido a su poca fuerza de negociación y a que juegan con márgenes más estrechos, entre otros.
2. Aceleración de la digitalización. El mundo digital y la llegada de la IA generativa están cambiando las normas del juego, pasando de ser una ventaja competitiva a una obligación para la subsistencia. Los datos, base de la economía digital, pueden ayudar a mejorar la experiencia del cliente a través de una mayor personalización, optimizar las operaciones logísticas y tomar decisiones predictivas que se anticipen a las tendencias del mercado. Aunque existen diversas iniciativas a nivel nacional y autonómico, los esfuerzos en esa línea deben continuar.
3. Exigencias medioambientales. La transición hacia un modelo de producción más verde se ha convertido en una de las exigencias más acuciantes del mercado. Aunque la mayoría de las pymes están plenamente concienciadas con la sostenibilidad, existen ciertas trabas que les dificulta seguir manteniendo la rentabilidad ante las crecientes exigencias en esta materia, como son la complejidad de la burocracia, la escasez de recursos para calcular la huella de carbono y adaptar los procesos y la falta de financiación.
4. Profesionalización. El reto de la profesionalización y el buen gobierno en las empresas familiares hace referencia a la necesidad de separar la propiedad de la gestión, implementar estructuras transparentes y adoptar planificaciones estratégicas. Entre los principales focos a tener en cuenta resalta la separación de roles, evitando que el fundador acapare toda la gestión diaria e incorporando consejeros independientes que aporten una visión más objetiva. Esto es vital para ser más competitivos y garantizar la continuidad generacional.
5. Atraer talento. La rápida evolución de las capacidades demandadas y la concentración de los polos productivos en Madrid y Barcelona hacen que las pymes tengan dificultades para atraer y fidelizar el talento externo. Según el informe ‘El futuro de la empresa familiar’, elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar, el 46 % de los empleadores tienen problemas para cubrir puestos clave. Por ello, es fundamental definir una propuesta de valor para el empleado, con un salario digno, flexibilidad horaria, teletrabajo, oportunidades de desarrollo profesional y formación.
6. Relevo generacional. Según el mencionado informe, los procesos de sucesión adquieren una mayor relevancia y complejidad conforme aumentan las generaciones. El documento señala que el 73 % de las pymes de tercera y cuarta generación reportan el proceso de la sucesión como un reto clave. De hecho, solo un 5 % de las empresas familiares llegan a la cuarta generación. La mayoría de ellas coinciden en que tener un documento de protocolo familiar donde se regulen las normas de incorporación de familiares resulta esencial.
7. Emoción vs rentabilidad. Uno de los retos clave de estas compañías es saber mantener el equilibrio perfecto entre los factores emocionales –relacionados con la familia y el arraigo al territorio– y la rentabilidad. Enmarcado en un liderazgo multipropósito, las empresas familiares con rendimiento superior son aquellas que convierten los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en una ventaja competitiva y un catalizador de su estrategia empresarial. La clave es retornar algo provechoso al territorio donde opera sin perder de vista la generación de beneficios propios.
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