Crecer y profesionalizarse sin perder los valores
Carmen Fuertes, gerente de Drolimsa; y Enrique Villaverde, director general de Megablok, compartieron con los asistentes su punto de vista en el marco de la mesa redonda ‘Empresa familiar, ¿ayuda o pesa para crecer?’. Samuel Lamola, socio del Centro de Calidad y Eficiencia de KPMG en España, moderó la charla.

A lo largo de la gala ‘La magia de la empresa familiar’, varias compañías aragonesas compartieron con los asistentes su punto de vista sobre diversos aspectos. Bajo el nombre ‘La empresa familiar, ¿ayuda o pesa para crecer?’, Carmen Fuertes, gerente de Drolimsa, empresa aragonesa especializada en distribución, maquinaria y soluciones de higiene profesional para numerosos sectores, conversó junto a Enrique Villaverde, director general de Megablok, compañía fabricante de taquillas y bancos para vestuarios y zonas comunes.
Samuel Lamola, socio del Centro de Calidad y Eficiencia de KPMG en España, se encargó de conducir esta charla y se interesó, en primer lugar, por conocer cuál es, a ojos de Fuertes y Villaverde, la ventaja competitiva que aporta una empresa familiar frente a otro tipo de organizaciones. La gerente de Drolimsa lo tuvo más que claro: "La fluidez a la hora de resolver conflictos, problemas o incidencias con los clientes. Somos mucho más directos por la cercanía que tenemos con ellos, con nuestro equipo y con nuestros fabricantes. A veces hay que saltarse el protocolo, coger el teléfono y actuar, porque cuando hay que ser resolutivo, todo vale", indicó.
A esa agilidad en la toma de decisiones, el director general de Megablok añadió que lo que diferencia a este tipo de empresas son sus valores, entre los que destaca la implicación. "En una empresa familiar tomamos decisiones pensando en los próximos 10, 15 o 20 años. Esto cambia totalmente la forma de cómo se va a invertir, la relación con los clientes y el trato con las personas que están trabajando con ellos".
A la hora de hablar de profesionalización, ambos reflexionaron sobre la importancia de llevarla a cabo sin dejar atrás esos valores. Fuertes, por ejemplo, recordó la sorpresa de su padre, fundador de la empresa, cuando ella y sus hermanos le comunicaron que iban a poner fax en la oficina: "Mi padre no sabía ni lo que era –anota la empresaria–. Ahora, mi hija Carmen se ha incorporado al negocio familiar y nos vuelve locos a mi hermano Jesús y a mí porque quiere profesionalizarlo todo. Profesionalizar es una necesidad cuando la empresa se va haciendo grande, pero los valores familiares no hay que perderlos".
En el mundo empresarial, en ocasiones también toca enfrentar tiempos difíciles, un doble reto teniendo en cuenta que, en este tipo de compañías, se abordan también desde el ámbito familiar. "Todo ello se gestiona profesionalizando, creando equipos de gobierno, comités especializados y tomando decisiones con datos, lo que conlleva sentirse más respaldado", explicó Villaverde, quien también destacó que la clave está en el equilibrio: "La red de la empresa familiar aporta estabilidad, mientras que la profesionalización te permite crecer", anotó.
A todo ello, Fuertes añadió la importancia de inculcar los valores y la realidad del mundo empresarial a las futuras generaciones desde pequeños. "Hay que educarlos desde que están en casa para que entiendan que una empresa familiar tiene buenos y regulares momentos. Para mí, que la empresa sea familiar ayuda, porque aunque hay veces que te vienes abajo, piensas en las generaciones que vienen después y en las 60 familias a las que al final de mes tienes que pagar el sueldo, y eso para nosotros es una lanzadera".
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Enrique Villaverde
"En una empresa familiar estamos tomando decisiones pensando en los próximos 10, 15 o 20 años. Esto cambia totalmente la forma de cómo se va a invertir, la relación con los clientes y el trato con las personas que están trabajando con ellos".
"La red de la empresa familiar aporta estabilidad, mientras que la profesionalización te permite crecer".
Carmen Fuertes
"Nuestra mayor ventaja competitiva es la fluidez a la hora de resolver conflictos, problemas o incidencias con los clientes. Somos mucho más directos por la cercanía que tenemos con nuestros clientes, con nuestro equipo y con nuestros fabricantes. A veces hay que saltarse el protocolo, coger el teléfono y actuar, porque cuando hay que ser resolutivo, todo vale".
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