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La amante del escritor: un viaje poético al corazón de la palabra
Pilimar Aguilar publica su primer poemario para adultos con Pregunta Ediciones, una obra íntima y valiente que explora el amor, la creación y el poder transformador de la palabra.
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Hay libros que nacen en unos meses y otros que necesitan una vida entera para encontrar el momento adecuado. La amante del escritor pertenece a esta segunda categoría. El nuevo poemario de Pilimar Aguilar, publicado por Pregunta Ediciones y presentado el pasado 10 de junio en Espacio H de HERALDO junto al editor David Francisco, llevaba más de dos décadas esperando salir a la luz. "Este libro empezó hace más de veinte años", reconoce la autora. Sin embargo, durante todo este tiempo permaneció guardado por pudor: "Es una poesía muy íntima, muy personal y muy arriesgada. Refleja mucho mi forma de ser y me identifica tanto que me costaba exponerla".
Conocida por sus publicaciones dirigidas al público infantil y juvenil, Aguilar da ahora un paso diferente con su primer libro de poesía para adultos. Un proyecto que nace de la necesidad de compartir una reflexión personal sobre el amor, pero también sobre la creación literaria. Porque en estas páginas ambas pulsiones avanzan de la mano, ya que, para Aguilar, "no se concibe el amor sin palabra ni la palabra sin amor".
La amante del escritor propone un recorrido emocional por las distintas etapas de una relación. Hay un prólogo, un escritor, una amante, encuentros, deseo, dudas y amor. No obstante, también hay una certeza que atraviesa todo el libro y es que, cuando todo cambia, cuando incluso el amor desaparece, permanece la palabra. "Somos cuerpo, pero también somos palabra. La palabra me consuela, me acompaña y da sentido a la vida", sostiene la autora.
"La poesía necesita sensibilidad y tiempo. Hay incluso poesía fuera de las palabras"
Lejos de una poesía hermética, Aguilar reivindica el placer del lenguaje, el juego con las formas clásicas y la emoción como vehículo para conectar con el lector. "La poesía necesita sensibilidad y tiempo. Hay incluso poesía fuera de las palabras", señala. Bajo una primera lectura apasionada y carnal, el libro esconde nuevas capas que invitan a regresar a sus versos con una mirada diferente. El poemario supone también una celebración de la identidad y de la libertad creativa. La escritora reconoce que siempre ha sentido la necesidad de dejar huella: "La vida es un poco corta y hay que vivirla, si se puede, bailando".
En definitiva, la autora ha decidido abrir esa parte más íntima de sí misma y lo hace con un libro que habla de amor, de pérdidas, de memoria y de las personas que permanecen en nosotros a través de las palabras. Porque, como ocurre en la propia vida, este viaje no termina aquí. De hecho, ya anuncia un nuevo poemario en camino porque "la historia continúa, aunque quizá con menos palabras. O precisamente gracias a ellas".
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