Espacio H
Cuentos clásicos para jugar, soñar y rimar con Pilimar Aguilar
La autora presentó en Espacio H su libro infantil Cuentos rimados, cuentos soñados, en una sesión donde niños y familias cantaron, bailaron y reinventaron los clásicos
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Había una vez… un espacio lleno de niños, risas y pelucas de colores. Pero no era un cuento cualquiera. Era Espacio H, que el pasado 10 de marzo se transformó en un escenario de fantasía con Pilimar Aguilar y su cuentaversos, una propuesta donde los cuentos no solo se escuchan sino que se viven.
Ataviada con una capa de Caperucita, un bolsito y hasta un carro de la compra rumbo a "ver a su abuelita", la autora presentó su libro Cuentos rimados, cuentos soñados en una sesión tan dinámica como participativa. Porque aquí nadie se quedó sentado, ya que surgió como una cita en la que es imprescindible bailar, cantar, jugar y, sobre todo, imaginar.
"Vamos a compartir los cuentos de toda la vida desde otra óptica", explicó, apostando por una visión actualizada en la que la poesía, el humor y la emoción son protagonistas. Y así fue. Los clásicos desfilaron por la sesión, pero con giros inesperados, ya que, en este universo, una ballena puede ordenar su habitación, un ratón salvar a un león digital o un simple lapicero convertirse en viajero incansable. "Es darle otro giro, otra interpretación a historias de siempre", explicó.
El público, sobre todo los más pequeños, completó rimas, marcó el ritmo de los versos y se convirtió en protagonista. "Los niños le dan vida a todo, especialmente a la poesía", defendió la autora, quien hizo de la interacción el corazón del encuentro.
El libro, ilustrado por Javier Solchaga, también tuvo su espacio. De su mano, los asistentes participaron en un pequeño taller de collage, experimentando con formas y colores para "disfrutar de una tarde de imaginación". Pero más allá del juego, la idea era recuperar la capacidad de crear sin pantallas. "La clave es que el niño disfrute casi sin nada, que lo haga con objetos cotidianos, imaginación y ganas", subrayó la autora. Al mismo tiempo, agregó que "cualquier niño puede ser pirata, superhéroe… o incluso un macarrón si quiere". Porque este libro es, ante todo, una invitación a soñar. "No hay límites", afirmó. Y en ese ‘no hay límites’ caben la risa, la ternura, el humor y también la reflexión, ya que "se invita mucho a pensar, de una manera muy sutil", explicó Aguilar.
El toque final lo puso la voz a través de códigos QR porque los cuentos pueden escucharse narrados por su hija, María Sofía Ballestar, aportando una dimensión sonora a la experiencia. Así, entre versos, juegos y carcajadas, Espacio H se convirtió en un lugar donde la imaginación manda. Y donde, como en los mejores cuentos, todo es posible… si uno quiere creerlo.
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