Inteligencia artificial para seguir creciendo
Desde su irrupción hace poco más de tres años, cada vez más empresas recurren a esta herramienta con el objetivo de impulsar el crecimiento y la reducción de costes

Tomar decisiones rápidas y precisas, automatizar tareas repetitivas, detectar patrones que pueden pasar desapercibidos, optimizar procesos, simular escenarios o ajustar estrategias. La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una pieza esencial en el día a día de las empresas, pues no solo se integra en procesos existentes, sino que está redefiniendo la manera en que las organizaciones conciben la innovación.
Según el estudio ‘El estado de la IA en 2025’ de la consultora McKinsey & Company, un 64 % de las empresas afirma que la IA está impulsando su innovación, además de reportar mejoras en la satisfacción del cliente y la diferenciación competitiva.
Ventajas
Aunque el uso de la IA aún no ha afectado significativamente a la cuenta de resultados –revela el informe–, un buen número de organizaciones tiene la intención de utilizarla para transformar sus negocios, incluyéndola en todas sus áreas estratégicas. Gracias a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real, esta herramienta permite a las empresas anticiparse a cambios del mercado, identificar oportunidades emergentes y diseñar soluciones más adaptadas a las necesidades de sus clientes.
Además de ser un aliado estratégico que impulsa la competitividad y acelera la innovación y la transformación digital dentro de las compañías, la adopción de herramientas basadas en la IA abre la puerta a modelos de negocio más flexibles y adaptados a un entorno competitivo en permanente evolución. También fomenta una cultura interna orientada a la experimentación y la mejora continua.
¿Dónde se utiliza la IA?
El sector industrial, el tecnológico, el comercio minorista, el ámbito médico y sanitario, los servicios financieros, los medios de comunicación... Todos los sectores productivos recurren a la inteligencia artificial generativa en su día a día. Según el informe de McKinsey, el 71 % de las empresas usa la IA en al menos una función de su negocio, siendo el marketing y ventas la más frecuente (42 %). Le siguen el desarrollo de productos y servicios (28 %), tecnología e información (23 %), operaciones de servicio (22 %), ingeniería de software (21 %) y gestión de conocimientos (18 %). En menor medida, se utiliza en recursos humanos, en estrategias y finanzas corporativas y en la gestión de la cadena de suministro.
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