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Claves para proteger tu privacidad en la vida diaria

El taller que Aragón Privacidad desarrolló en Espacio H ofreció a los asistentes herramientas prácticas para detectar riesgos y proteger la información personal en un entorno digital cada vez más expuesto.

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Frente a los riesgos de la vida diaria, la educación es la mejor herramienta.
Frente a los riesgos de la vida diaria, la educación es la mejor herramienta.Aránzazu Navarro

Hoy el peligro ya no lleva antifaz ni espera en una esquina. Cabe en un mensaje, en una llamada o en un correo electrónico. Así de claro quedó en el taller organizado el pasado 26 de marzo en Espacio H por Aragón Privacidad, centrado en cómo proteger los datos personales, especialmente, entre las personas mayores. 

La privacidad no va de leyes sino de personas. "No se trata de tecnología ni de leyes, sino del cuidado de las personas a través de los hábitos", explicó Fernando Andreu, presidente de Aragón Privacidad. De hecho, la clave está en lo cotidiano, ya que vivimos en un mundo donde "llevamos nuestra vida en el bolsillo". "Las marcas más valiosas del mundo ahora mismo tienen datos", se recordó durante el encuentro. Datos que, muchas veces, entregamos sin pensarlo, simplemente porque confiamos. 

Pero no todos los datos son iguales. Nombre o correo parecen inofensivos, mientras que otros como los bancarios, de salud o contraseñas requieren especial protección. "En el día a día damos muchos datos", advirtió Pilar de la Sierra, vicepresidenta de la entidad, "pero no todos son igual de sensibles".

No todos los datos son iguales. Nombre o correo parecen inofensivos, mientras que otros como los bancarios, de salud o contraseñas requieren especial protección

El problema es que a veces cedemos información sin ser conscientes. "Es aterrizarlo al día a día", explicó de la Sierra, "ver en qué situaciones cedemos datos y cómo identificar una posible ciberestafa". La prevención empieza por pequeños gestos como preguntar para qué necesitan nuestros datos, decir "me lo pensaré" o no contestar sí al descolgar. Y, sobre todo, desconfiar de ciertas señales: prisas, premios inesperados o solicitudes de información que la otra parte ya debería tener. 

Fernando Andreu lo resumió con una advertencia tan realista como directa: "Están las personas que han engañado y a las que van a engañar". Porque nadie está a salvo. "Caes tú, caigo yo", insistió, desmontando la idea de que solo afecta a determinados perfiles o edades. 

El cambio de escenario es evidente. "Antes el peligro era que te saliera un bandolero", explicó, "ahora te llega un mensaje muy similar al real". Un engaño mucho más sofisticado, personalizado y difícil de detectar.

"No deberíamos movernos en el entorno digital sin conocer sus peligros"

Frente a esto, la educación es la mejor herramienta. "No deberíamos movernos en el entorno digital sin conocer sus peligros", remarcó Fernando.

El taller también recordó que se puede saber qué datos tienen de nosotros, corregirlos o pedir su eliminación. Y fue un espacio, cuyo objetivo era generar tranquilidad y ofrecer herramientas, que sirvió también de "red de apoyo". Como subrayaron, en un mundo donde todo deja huella, aprender a cuidar esa huella es, cada vez más, una forma de cuidarse a uno mismo.

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