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Las macrocestas de Navidad también tributan a Hacienda

Los ganadores del premio pueden llegar a pagar en su declaración la mitad del valor en impuestos.

La cesta de Navidad más grande del mundo llega a Zaragoza
Las macrocestas de Navidad también tributan a Hacienda
Francisco Jiménez

Durante las fiestas navideñas es habitual que se realicen sorteos cuyos premios no son dinero en metálico, sino bienes materiales o experiencias. Un ejemplo de ello son las cestas de Navidad "gigantes" que sortean algunos establecimientos, como la 'Super Big Box' de Puerto Venecia, considerada la más grande del mundo con un valor de 400.000 euros y cuyos boletos de participación cuestan 5 euros. Otra macrocesta, la más veterana de la comunidad aragonesa, es la que ofrece cada año el restaurante Mariano, en la localidad turolense de Calamocha. Cada Navidad aumenta la cuantía de su premio, que este año asciende a 360.000 euros con un coste por boleto de 7 euros.

Estas cestas contienen bienes muy variados: vehículos, productos de alimentación, lingotes de oro, electrodomésticos, viajes, clases y todo tipo de planes de ocio. Se trata de premios muy atrayentes a primera vista pero conllevan una serie de costes que hay que tener en cuenta.

Una parte de los productos acaba siendo regalada debido a la imposibilidad de disfrutarlos todos o de venderlos. Miguel Varela fue agraciado con la gran cesta del restaurante Mariano en el año 2012, cuando se valoró en 240.000 euros. Varela explica : "Los productos de alimentación que no me quedé los repartí entre la familia y amigos". Y añade que del resto "vendí lo que pude, pero me quedé muchas cosas".

Una de las dudas más frecuentes que se plantean los agraciados son los impuestos que deben pagar por este tipo de premios. El valor del contenido de estas cestas o de cualquier premio en especie "tributa en la declaración de la renta del año correspondiente, ya que se consideran ganancias patrimoniales", explica Manuel Hernández, de la gestoría Hernández Manresa S. L. Por ello, ese valor se suma a los ingresos habituales (nómina u otras rentas) y al aumentar la base imponible, el tipo impositivo del IRPF se incrementa.

El problema es que los coches o los viajes tienen un valor económico pero no son dinero en metálico. Esto implica que el premiado necesitará disponer de liquidez para afrontar estos pagos a Hacienda o tendrá que vender alguno de los bienes incluidos en el sorteo para obtenerla. Este es el motivo de que algunas de estas cestas gigantes incluyan lingotes de oro entre el resto de bienes. Con la venta del oro se consigue la totalidad o gran parte del dinero necesario para pagar los impuestos, con lo cual la cesta queda prácticamente libre de pagos. Es lo que hizo Miguel Varela, que afrontó el pago de los impuestos con la venta del oro y otros bienes del premio. En su caso soportó un tipo impositivo del 47 %.

Aún así hay que tener en cuenta otro tipo de tasas que pueda llevar adheridas el bien en sí. Por ejemplo, en el caso de un vehículo se deberán abonar también los impuestos de matriculación y de circulación.

Manuel Hernández comenta que "hay personas que renuncian a estos premios porque no pueden hacer frente al pago". Este gestor recomienda negociar siempre que sea posible para intentar "cobrar en efectivo y no en especie". Con algunos bienes, como los coches o motos, se puede tratar de que el concesionario los venda y conseguir un porcentaje del beneficio.

Ganar premios en especie tan singulares como estos es siempre una alegría, pero es imprescindible hacer números antes de lanzarse a disfrutarlos para no llevarse sorpresas.

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