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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

una reflexión al hilo de la reciente edición del libro 'imago mundi'

El poder de la imagen: las carpetas de discos

Las fundas que envuelven los vinilos son algo más que abalorios superfluos: muchas de ellas traslucen historias sugestivas, además de arte e ingenio. ¿Quién no ha comprado un disco solo por la portada?

¡Ah!, cuando los vinilos resplandecían en los escaparates y ya tan apenas se permitía escucharlos en viejas cabinas o con auriculares, mientras el vendedor iba avanzando la aguja a gusto del consumidor… Más de uno de aquellos vinilos cayó a la saca por algo extraordinariamente atractivo: la portada. ¿Quién no ha comprado alguna vez, especialmente los más veteranos, un LP solo por la funda, sin saber nada del grupo y menos aún haber oído alguna canción del grupo o artista que lucía en el escaparate o se refugiaba en las apelmazadas cubetas de las tiendas? Seguro que más de uno.

Personalmente en mi lista hay varios, pero uno de los más sorprendentes fue un álbum de portada doble, que fue verlo y llevármelo para casa, aún sin llevar título ni letra alguna en la carpeta. Su portada tan sugestiva y barroca me atrapó de inmediato; máxime, cuando al desplegar el álbum, la foto de la misma portada se prolongaba en la contraportada, componiendo un retablo fascinante de colorido, imaginación creativa y enigmatismo musical. ¿Qué habría dentro de la galleta de aquel sorprendente artefacto? Ni idea, pero pasé por caja como un autómata.

Lamentablemente mis neuronas se van apagando y la memoria no da para recordar dónde fue exactamente la compra, si en aquellos hambrientos viajes relámpago a Andorra para proveerse exclusivamente de goloso material discográfico, o en salidas a Francia o Inglaterra... No sé. Probablemente el compulsivo sobresalto se produjo en Andorra, en aquel paraíso discográfico en el que habitaba todo lo que a los españolitos de principios de los setenta se nos negaba. ¡Qué priapismo musical despertaban las numerosas tiendas de la capital pirenaica!

Obvio decir que nada más llegar a casa, corría como un loco a desplastificar el disco, a colocarlo en el plato y a escudriñar créditos y canciones. ¡Cuántos de quienes me lean no habrán experimentado la misma sensación de avidez y deseo melómano! Pero, oh, sorpresa, para mayor enigmatismo, y pese a los abultados créditos que aparecían en el interior de la funda derecha, repetidos en negativo, o algo así, como una especie de espejo invertido, en la izquierda, ni rastro del nombre del grupo ni título. Había que parar el giradiscos y observar la galleta, y allí estaba el nombre del grupo en mayúsculas: LES VARIATIONS. Y el título del disco: CAFE DE PARIS. Tal cual. En los créditos: 1975 Buddah Records, Inc.

Interior de la funda del disco Café de Paris
Interior de la funda del disco Café de Paris
Archivo de Matías Uribe

Nada más pude saber, además de estos datos y todos los componentes del grupo, creadores, productor, ingeniero y, en fin, el espeso listado de colaboradores, entre ellos, un líder espiritual, algo que me llamó la atención, aunque lo que busqué con más interés en aquel bosque de nombres fue el del autor del dibujo de portada. Y allí estaba: Original Painting And Design Concept By Guy Peellaert. Ni idea, entonces, de quién era este Peellaert, y eso que era el autor de la onírica y maravillosa portada del no menos maravilloso It’s Only Rock’n’roll, de los Rolling y del Diamond Dogs, de Bowie, pero entonces no reparé en ello. Mas sí se me grabó en la mente su nombre hasta que un día mucho más tarde, de 1982, descubrí en Rock & Folk la aparición de un libro suyo, Rock Dreams, que rápidamente encargué a través de la propia revista francesa, que lo publicó a través de su editorial Albin Michel.

Portada del libro Rock Dreams
Portada del libro 'Rock Dreams'
Archivo de Matías Uribe

¡Qué sorpresón! ¡Qué maravilla de libro! Una revista francesa, Interview, según se recogía en la contraportada, lo describía como “la Capilla Sixtina de los años 70”. Peellaert, descubrí, era de origen belga aunque formado en Francia, donde adquirió brillo notable en el mundo de la ilustración de cómics, portadas de discos y carteles de cine. El libro Rock Dreams, con comentarios del famoso periodista rockero Nick Cohn, era una ampliación de una primera edición editada diez años antes en Estados Unidos. Allí estaba poco menos que ilustrada la historia del rock desde sus inicios en los 50 hasta los 70, desde Elvis o Chuck Berry a Los Beatles, los Stones, Bowie, The Who, Hendrix, Jim Morrison, Dylan, Lou Reed, Bolan… Un centenar de nombres envueltos en trazos hiperrealistas pero a la vez oníricos y surrealistas, creaciones absolutamente ingeniosas y fascinantes. Y al lado, un comentario de Cohn haciendo bueno el título de uno de los grandes álbumes de Rod Stewart, Every Picture Tells A Story. Algún día será cuestión de destripar el libro en este rincón bloguero.

Viene a cuento, por cierto, esta historieta de Les Variations (originales de Francia y de quienes después me hice con varios discos más, atraído no solo por las carpetas sino por el nada desdeñable hard rock mezclado con rasgos arábigos que salía del plástico) tras comenzar a leer otro libro interesantísimo, publicado recientemente por la editorial de la Universidad de Zaragoza, titulado Imago Mundi y coordinado por la profesora Amparo Martínez, que, en cierto modo, enlaza con el tema del poder de la imagen en el mundo del rock y de las carpetas de discos.

Portada del libro Imago Mundi
Portada del libro 'Imago Mundi'
Prensas de la Universidad de Zaragoza

En este sesudo libro universitario unas setenta personas del mundo académico, literario, periodístico, musical o visual —desde Carlos Saura a Serrat, Guillermo Fatás, Julián Casanova, Irene Vallejo, Paula Ortiz, Eliseo Serrano, Antón Castro, Luis Alegre…— todos ellos escriben sobre, digamos, ‘la trastienda’ de la imagen, de su poder de captación y sobre todo de la historia que hay detrás de esa imagen, que enlaza con algo consustancial a las portadas de discos, de las que brotan sugerencias, enigmas, curiosidades, historias… y, por supuesto, imaginación y arte. Una satisfacción enorme, por cierto, figurar con toda modestia en esa lista de autores de Imago Mundi, aportando la intrahistoria del primer LP de Los Beatles, que elegí como homenaje y admiración al amigo y sabio Agustín Sánchez Vidal, catedrático de literatura y cine de la Universidad de Zaragoza, hombre de una mirada humanista y científica de dimensiones infinitas que abarcan incluso al mundo beatleniano, del que es un experto, y en cuyo honor se ha armado este opulento libro de 632 páginas.

Las imágenes golpean, no son un intrascendente ejercicio óptico, dicen más de lo que a simple vista llega a los ojos, y aquí están los ejemplos del libro de Peellaert o, volviendo al inicio de este texto, al poder de seducción, emotividad e historicismo que desatan las carpetas de los discos, como en mi caso fue el de Les Variations. Bien lo saben en los departamentos de arte de las discográficas y esa legión de ilustradores que han puesto su firma en ellas, desde Roger Dean a Jann Haworth / Peter Blake, Storm Thorgerson, Warhol, Peter Saville… o, por estos lares, Ceesepe, Ouka Leele, Nazario…

Me gustaría oír, finalmente, alguna historieta como la mía ante la carpeta de un disco, o simplemente responder a una pregunta básica: ¿has comprado alguna vez un disco solo por su portada?

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