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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

año 2021

Feliz Navidad tamborilera

Uno de los villancicos más versionados de la historia, The Little Drumer Boy, en las voces de unos estudiantes noruegos de música vuelve a este rincón para felicitar las fiestas a todos cuantos se acercan a este rincón: paz y amor

Imagen del vídeo de NUTU, estudiantes de la universidad noruega de Ciencia y Tecnología
Imagen del vídeo de NTNU, estudiantes de la universidad noruega de Ciencia y Tecnología
NTNU

Me proponía hacer un breve recuento de nuevos discos de villancicos pop-rockeros editados para esta Navidad 2021, como tantos se han editado cada año, y seleccionar alguno para hacer la felicitación tradicional de las fiestas que tengo por buena o insana costumbre (según se mire) realizar en este rincón bloguero desde hace casi trece años en que echó a andar. Barajaba nombres con disco navideño de este año, como los de Kelly Clarkson, Elton John & Ed Sheeran, Brison Tyler, Kat Edmonson, Brian Fallon, Nora Jones, Steve Perry, Pistol Annies.. o hasta los exquisitos She & Him, que han reeditado su precioso disco de villancicos con motivo de su décimo aniversario, en versión vinilo y con nuevas piezas, entre ellas remakes de Madonna o Wham…

Pero he aquí que, en ese inicio recopilatorio, me llegó a través de un familiar una versión nueva de The Little Drummer Boy, bien conocida por aquí como El tamborilero, para que le dijera, si era posible, quiénes eran los intérpretes. Sí, ya sé, es un villancico trilladísimo que ha pasado por decenas de manos, desde Raphael a Bowie o Johnny Cash, pero esta suena muy bien, es delicada y emotiva, y ¡qué gaitas o tambores!, pese a que en este mismo blog ya recurrí un año a Raphael,  símbolo de las navidades poperas españolas, para tormento de unos y goce de otros, y también lo hice en otra ocasión a Bowie, vuelvo de nuevo, sí, al sobado tamborilero pero exquisito, que me envía este familiar, muy avezado en música coral y dirección de formaciones vocales, José Luis Sanz. Con él quiero desear una feliz Navidad a todos cuantos pasan por este rincón e incluso a quienes no lo hagan, que no hay mejor deseo y acción humana que desear lo mejor y la mayor felicidad al mundo, aunque esto sea entrar en la utopía suprema.

La versión a la que me refiero es esta:

Se trata de un grupo de estudiantes (NTNU) del departamento de música de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología. Y qué bien lo hacen, entre el clasicismo, las cuerdas y esa ligera resonancia gospel en las voces, que son maravillosas. Quizá le sobre tambor, pero es muy agradable… Y el villancico ya es de por sí una joya sobre la cual se sigue investigando su origen y autoría. 

Ilusos de nosotros, allá por los sesenta, creíamos que era de nuestro Raphael, que lo grabó en el 65… hasta que años mucho más tarde supimos que era de origen americano, de una compositora y pianista llamada Katherine K. Davis, que lo escribió en 1941 y, en los USA, popularizó, en 1955, la conocida familia Trapp y posteriormente, en 1958, la Harry Simeone Chorale, con nuevo arreglo.

Esto es al menos lo que se tiene establecido semioficialmente, pero sobre el origen real hay muchas teorías que aún no han podido ser confirmadas plenamente. Al parecer el villancico, en el que el niño Jesús sonríe ante el humilde regalo que le hace un niño en el pesebre tocando su tambor, procede de época medieval. Una leyenda recogida por el galo Anatole France en Le Jongleur de Notre Dame que, en 1902, llevaría el gran Jules Massenet (ay, su Werther en la voz de Jonas Kaufmann, o su Manon, que luego Puccini transformó en su mayúscula Manon Lescaut) a su repertorio con una de sus más bellas óperas del mismo título, si bien musicalmente en ella no hay rastro alguno de la melodía del tamborilero, aunque sí en el texto; solo que en vez de ser el niño sonriente es la Virgen quien le regala una rosa. También se dice que la procedencia es de una melodía checa…

Teorías, en fin, aún no confirmadas y, al parecer, un quebradero de cabeza para los musicólogos. Eso sí, este es uno de los villancicos más versionados y cantados en Occidente desde los años sesenta e infaltable en estos días navideños. A mí, personalmente, sensiblero que es uno, me encanta, como me encantan las navidades, las luces, los villancicos... y más desde que hay pequeños en la familia. Que ustedes la disfruten.

Les dejo, ya de camino, otra de las miles de versiones, concretamente la de la voz híper comercialoide, pero timbrada, potente y sensible, de la alemana Helene Fischer, de origen siberiano. Toda una estrella de la televisión y de la música en su país, que ha cantado virtualmente con Elvis Presley y en la realidad con Tom Jones y posee una densa discografía. A ver si el año 22 endereza un poco el rumbo preocupante del mundo actual.

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