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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Un huerto urbano en una cajonera

Si nos estrenamos con el huerto urbano, tenemos que probar opciones sencillas: lechuga, tomate... ¿Cómo empezamos? No hace falta mucho espacio, aquí va una guía que se puede cultivar en una vieja cajonera

Una cajonera puede convertirse en un efímero huerto urbano durante una temporada.
Un huerto urbano en una cajonera
Victoria James/ The Style Journal

Si hay ganas, se puede tener un huerto urbano. Pequeñito, sin grandes ínfulas, solo hace falta un par de macetas, quizá se puede hacer algo improvisado en una vieja cajonera, como en la imagen que ilustra estas líneas, tomadas del blog The Style Journal. Solo hay que tener agua, luz y un poquito de paciencia. Y para iniciarse, lo mejor es optar por verduras sencillas, y comprobar así lo divertido que es cultivar nuestros propios vegetales.

La lechuga es una opción fácil, porque crece deprisa y además existen variedades casi para cualquier época del año (no hay nada más frustrante que tener el huerto preparado y no poder empezar porque hemos de esperar a que empiece la temporada). Otra opción es el tomate, sobre todo en su variedad cherry, ya que no requiere mucho espacio y fructifica fácilmente. Y el tercer cultivo a tener en cuenta es la fresa, que crece rápidamente, florece mucho y da frutos durante meses.

¿Tenemos más espacio? Pues aún podemos probar con otros vegetales fáciles de cultivar. Por ejemplo, el calabacín. Crece a una velocidad tremenda y sus flores anaranjadas son una preciosidad. Además, los calabacines se desarrollarán sin problema y podemos aprovecharlos en ensalada, hacer una crema... La berenjena también es una opción curiosa: requiere mucha luz, calor y tierra fértil. Es decir: se da muy bien en cualquier balcón o terraza aragonesa. Crece en altura y solo necesita un tutor que la guíe.

La zahanoria se puede también cultivar todo el año. Tardan unos tres meses en estar listas para comer, por lo que es bueno compaginarlas con otros cultivos, más que nada para no aburrirnos. Una opción sería la judía verde, que trepa con mucha rapidez y regala unas flores de lo más vistosas. También da gusto ver crecer las vainas. Y el pimiento puede ser una buena idea para estrenarnos en el huerto urbano, porque hay cientos de variedades diferentes y si se van cosechando la planta seguirá produciendo durante el resto del verano y bien entrado el otoño.

Lo más importante del huerto urbano, además de esa tierra fértil, sol y agua, sería la presencia de insectos polinizadores. Por ello, es bueno que tengas alrededor plantas ornamentales que den mucha flor. Por ejemplo, compuestas como las margaritas, gazanias, dimorfotecas... (que atraen a las abejas), aunque también valen petunias, aliso... Un balcón florido tendrá una buena cantidad de visitantes, y se polinizarán las flores sin problema.

Eso sí, para que las abejas lleguen y disfruten de nuestras flores tenemos que tener claro que el huerto no puede fumigarse con productos que dañen a la fauna. Es importante que todos los productos que se utilicen en el huerto urbano sean ecológicos y que si queremos prevenir alguna plaga, sea con productos adecuados. Si utilizamos químicos dañinos para los insectos, también estaremos envenenando nuestro propio entorno y los vegetales que estamos consumiendo.

Finalmente, hay que tener en cuenta la importancia del abonado. Si la tierra no recibe los nutrientes adecuados será imposible que las flores proliferen y que los frutos prosperen. Existen muchas marcas de fertilizante para huerto, lo ideal es que sean de liberación lenta y que vayan poco a poco enriqueciendo todo el sustrato. Hay incluso algunas marcas que ofrecen fertilicantes específicos para cultivos en concreto:por ejemplo, para tomates o para cítricos. Si tenemos diversos vegetales, es mejor optar por uno más universal, pero siempre para huerto urbano.

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