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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

¿Cuándo abonar el huerto urbano?

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Si queremos una buena floración que dé frutos, debemos saber cuándo abonar el huerto urbano ya plantado o preparado para sembrar. La tierra ha de tener nutrientes. ¡No te descuides!

El abonado es diferente según sea la planta. Y eso es importante para entender en qué fecha se abona el huerto urbano. La hiedra, por ejemplo, necesitará fertilizante para crear hojas. Las petunias, por su parte, abono para la floración. Y un fresal, finalmente, requerirá de minerales que aseguren el fruto. Afortunadamente, la mayoría de productos incluyen los componentes para los tres procesos: nitrógeno (N), para la parte verde de la planta; fósforo (P), para la floración y desarrollo de raíces, y potasio (K), para el fruto. Y las proporciones adecuadas también vienen medidas en los productos que adquirimos. Así que es bastante sencillo saber qué hacer y qué aportar si sabemos qué carencia tiene nuestra planta. ¿Recordáis el gráfico que hicimos para comprender qué abono hace falta en nuestro huerto urbano?

Otro tema sería cuándo debemos abonar el huerto urbano. ¿Una vez al año? ¿Al inicio de cada estación?La respuesta dependerá de lo que tengamos sembrado, nuestro clima, cuánto tenemos que regar... Si nos situamos en el aquí y ahora, a las puertas de junio en un clima como el aragonés, tendremos que abonar producto especial para huerto cada tres o cuatro semanas. Así, toda la parte de nutrientes que necesiten la tendrán.

Eso sí, cuidado con los riegos porque las mayores pérdidas de alimento se producen cuando el agua se escapa y acaba en el desagüe, lo que además contamina acuíferos. Abona cada tres o cuatro semanas un fertilizante que contenga nitrógeno, fósforo y potasio y que sea de liberación rápida. ¿Por qué? Porque las plantas están en plena ebullición y van a tomar el alimento tan pronto como esté disponible.

¿Qué hacer el resto del año? Cuando llegue el otoño, al retirar las plantas ya agotadas, tenemos que añadir un poco de abono para huerto, esta vez de liberación lenta. ¿Por qué lenta? Porque las plantas irán tomándolo espaciadamente, ya han crecido, ya han dado frutos, ahora su proceso va más pausado.

Por supuesto, también dependerá de qué cultivamos, cuándo... Si el tomate continúa dando frutos en octubre, no tiene sentido cortarle el alimento. Y ya al final del invierno, es buena idea añadir compost o materia orgánica para mantener la calidad el suelo.

Igual que leemos la información nutricional de un producto que vamos a consumir, podemos leer la etiqueta del abono que añadiremos al huerto. Así, sabremos no solo qué minerales aportamos, sino también sus proporciones.

LEER LA ETIQUETA

Las tres letras: N, P, K

Lo habitual es añadir abono universal, es decir, que contiene los nutrientes necesarios Yesos son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K).

Los porcentajes

A veces vemos fórmulas como N-P-K =8-5-5. Eso significa que hay un 8% de nitrógeno y un 5% de fósforo y potasio, respectivamente. Lo ideal es que el fósforo sea alto, para estimular la floración, por lo que abonos de huerto urbano, como el basado en el guano, suelen ser 9-7-3, por ejemplo.

¿Naturales?

Lo ideal es no abusar de fertilizantes artificiales. Existen productos ecológicos elaborados con materias primas (de liberación lenta y rápida) que no son perjudiciales para los animales domésticos ni contaminan el agua.

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