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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Lujoso renacimiento de Rocky Kan

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Ha sido una recuperación tan necesaria como lujosa. Por vez primera desde su edición primigenia, es decir, hace más de cincuenta años, salen a la luz las canciones y los discos de Rocky Kan, siete epés y un single, grabados entre 1961 y 1965, que estaban sepultados en el olvido y a los que era dificilísimo acceder si no se armaba uno de paciencia, tiempo y dinero para 'cazarlos' en Internet, tiendas de segunda mano, mercadillos, ferias… etcétera.

Ahora están disponibles en un doble y lujoso LP de vinilo al que se le ha añadido un CD y un libreto de 24 páginas, de tamaño igual al de la carpeta doble del disco, en el que se insertan numerosas fotos del cantante y textos de quien suscribe así como de Félix Zapatero y Miguel Ríos. Un atractivo paseo por el rock'n'roll y demás estilos que el rocker zaragozano esparció en aquellos discos con los que, como solista, se convirtió en adalid y pionero del género en España, junto a los también zaragozanos Chico Valento, Baby, Nelo y Gavy Sander's.

A primeros de noviembre, junto a Jorge Cano, Félix Zapatero, Luis Linacero, Gavy Sander's y Javier Roldón, tuve el honor de presentar en el Centro Cívico Delicias, artefacto tan lujoso, impulsado por la familia de Rocky y el Club de Amigos del Disco Aragonés, de Luis Linacero. Fue un gran gozo tener en mis manos el disco y poder mostrarlo a los muchos asistentes que acudieron al acto de recuperación y bautizo.

Dos preguntas algo raras y quizá extemporáneas y fuera del meollo del doble álbum me hice allí, en público. Una: ¿por qué nació en Zaragoza aquel quinteto de rockers? Dos: ¿ha sido positivo el hundimiento de las multinacionales? A las dos di respuesta quizá inadecuada, pero es lo que pienso. A la primera, estaba claro que la existencia de la Base Americana fue factor determinante, unido a las películas de Elvis y el programa radiofónico 'Plataforma de estrellas', para que explotara aquella pequeña bomba de relojería rocanrolera. Pero si todo aquello no hubiera contado con la fe y la tenacidad visceral de todos ellos para meterse en aquella selva incógnita en un momento en que la década de los sesenta rompía aguas en España arrastrando todavía la rémora de la dura posguerra y la canción popular seguía uncida a la copla y el folclorismo, no hubiera sido posible. Peleaban en terreno comanche y nuevo, les tocó abrir camino a base de pasar hambre y dificultades a raudales. No fue pues fácil soltar el sonoro y obsceno bofetón que le soltaron a los modos y al mundo adulto de la época.

La segunda cuestión creo que la estaba respondiendo con toda evidencia el disco que tenía ante mí, y que ya está disponible en el mercado. Cuarenta años han tenido las multinacionales, dueñas de aquellos discos, para elaborar un trabajo tan opulento y seductor como este, y no lo han hecho. Y en caso de hacerlo, ¿lo hubieran hecho con el lujo y el mimo con que se ha hecho este? En absoluto.

Por todo ello, di las gracias públicamente, como hoy las reitero aquí, a la familia Cano (a 'la multinacional Cano') y a Luis Linacero, que desde hace varios años andaban peleando por sacar adelante este proyecto.

Y finalicé haciendo una llamada a las instituciones para que se involucraran en este tipo de acciones. No era un gemido más de pedigüeño, de esos tan repetidos en el mundo de la Cultura en busca de la subvención. No. Era una petición imperativa a que cumplan con su deber, según la ley les obliga. Basta con detenerse en el artículo 49 de la Ley de 1985 de Patrimonio Histórico Español y en las disposiciones generales del título preliminar de la Ley de 1999 de Patrimonio Cultural Aragonés para certificar esta obligación.

Queda mucho por recuperar en el terreno de la música popular y en particular del rock, que, sin duda, al menos para mí, es materia cultural y así lo ha oficializado la concesión a Bob Dylan del premio Nobel de Literatura. Será difícil que las instituciones y los políticos entren al trapo, pero al menos que les suenen las campanillas de la obligación desde este modesto rincón. Si no, habrá que seguir esperando a que otra familia valiente como la de Rocky Kan se meta en la mina y extraiga el oro que una edición como esta ha traído. Lo que sea, pero aquellos rockers no pueden quedar sin voz para las nuevas y futuras generaciones.

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