Despliega el menú
Blog

Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Paseo salvaje por la discografía de Lou Reed con Ignacio Juliá

Acaba de reeditarse la serie de primeros discos en solitario que, tras su paso por la Velvet Underground, publicó Lou Reed, esto, es los 16 álbumes que grabó en su primer tramo con RCA y después con Arista, entre 1972 y 1986, desde el inicial 'Lou Reed' (1972) a 'Mistrial' (1986). El propio Lou Reed participó y supervisó con entusiasmo la remasterización de este copioso paquete (al que acompaña un libro de 80 páginas) hasta muy poco antes de su muerte, según recuerda su viuda, la conocida artista de vanguardia Laurie Anderson. “Lou puso su corazón en la remasterización de estos discos. No se han suavizado. En algunos casos la remasterización revela los detalles y las asperezas de las grabaciones de una forma fascinante. Su presencia pasa a primer plano con su energía original. También me encantan las imágenes poco conocidas y la excelente selección de los comentarios que hace Lou acerca de su música. Lou era un analista magnífico y un crítico agudo, y los fragmentos de la entrevista nos vuelven a traer su gran sentido del humor, su generosidad y excepcional visión del mundo y el sentido de la música. Todo aquel a quien le guste la música de Lou, estará feliz de tener esta colección. Estoy muy agradecida a Sony por publicarla.”

Ocasión que ni pintiparada para volver sobre los pasos de una discografía con grandes altibajos, pero crucial en la historia del rock. Hace tres años, exactamente el 27 de octubre de 2013, a raíz de la muerte del cantante, publiqué una larga entrada en este blog en la que, obviamente, hacía un trayecto por toda su discografía completa así como por su vida y lo que el neoyorquino representó en la historia del rock. Una pildorita, claro, al lado del reconstituyente trabajo que a principios de este año publicó Ignacio Juliá: 'Catálogo irracional', uno de esos libros que hay que escuchar a pie de tocadiscos, como se decía antes, o de walkman, o de mp3, o de Spotify o de aquella fuente en la que cada cual beba música.

Juliá (Barcelona, 1956), periodista de larga y reputada trayectoria, fundador, junto a Jaime Gonzalo, de la siempre impagable revista Ruta 66, hace un repaso a toda la discografía del cantante de manera profunda, metiéndose en las tripas de cada disco, con apuntes personales, con abundantísima documentación, con entrevistas a músicos y conocidos de Lou Reed y hasta testimonios del mismo Lou. Un privilegio esto último. Hay muy pocos periodistas en el globo que hayan tenido acceso al mundo no ya musical sino personal del propio cantante, como lo hizo Juliá, con el que mantuvo una estrecha relación. Eso le da una perspectiva de primera mano que pocos biógrafos pueden manejar.

Disco a disco, va desgranando las canciones, pero deteniéndose en una especialmente que es a su juicio la más representativa o la que más le gusta de ese disco y que termina por dar título a cada uno de los capítulos. Pero no solo eso, Juliá ubica las canciones y los discos en el entorno vital de Lou Reed, entre sus adicciones, sus matrimonios –entre ellos la travesti Rachel que lleva sus cuentas- y su carácter borde y caótico pero genial y sensible cuando salta el chispazo artístico.

Con todo ello, lo que hace Ignacio es meterte, digamos, en una película en 3D por la que puedes caminar en multitud de direcciones, descubriendo nuevos detalles sobre esas canciones y esos discos que tantas veces has trillado en el tocadiscos pero que estaban ocultos. No extraña la pregunta de Dean Wareham: ¿por qué será que de todos aquellos que han escrito de la Velvet es un periodista español el que se hace amigo de todos ellos y entiende a la banda mejor que nadie? No cabe mejor elogio.

Personalmente es el tipo de libro musical que me interesa más. Sí, las memorias propias de los artistas son muy golosas, pero obviamente suelen estar contaminadas por el interés personal, son sesgadas en provecho propio, cargadas de chismes cuando no trufadas de páginas absolutamente imprescindibles si no irritantes. Ay, ese capítulo de las recientes memorias de Springsteen en el que el 'fornido vaquero' relata cómo, junto a otros dos cowboys, caza a lazo un becerro que se había escapado de su gran rancho. Machote él, pero maldito el interés. (Por cierto que ha sido el mismo Ignacio quien ha hecho una fenomenal traducción al castellano de ese libro memorial de Springsteen).

En el libro de Ignacio sobre Lou Reed no hay el más mínimo atisbo de faramalla. Todo lo que cuenta, por muy personal que pueda ser, está siempre orbitando en torno al proceso de creación de los discos y las canciones. Todo está hilado para comprender el universo trasgresor del gran poeta rockero, ya sea haciéndose eco de sus matrimonios, de sus paranoias, de su homosexualidad, de su drogadicción y alcoholismo, de su fascinación por las putas, travestis y yonkis que pueblan sus canciones, de su abyecta faceta de maltratador (base del fascinante y duro 'Berlin'), de su poco conocida devoción por el doo-wop, de sus escupitajos verbales a los periodistas… y sobre todo de sus discos, tanto glorificádolos como también metiédole cera cuando es necesario, como señal de fan entregado pero no gilipollas (“un primer paso en falso”, dice de su seductor debut en solitario).

Por eso, llevo unos días reescuchando los viejos elepés del fallecido gruñón con un interés nuevo, colocando un disco en el reproductor y abriendo el libro de Juliá por sus páginas simétricas y gozando con su cuidada prosa y su vasta documentación. Un verdadero goce, la forma más completa de escrutar y disfrutar un disco, alimento de primera necesidad para cualquier lector que se acerque a un artista con interés por su vida y su obra.

En el caso de Lou Reed, caminar por el lado salvaje de su música con Juliá como cicerone no es un simple 'perfect day', es la consumación total, pese a que la cosa sabe a poco, porque daba para muchas más páginas, de cómo abordar la biografía musical de un artista. Desempolvad 'Transformer', 'Berlín', 'Rock'n'roll Animal', 'Take No Prisoners', 'Coney Island Baby', 'The Blue Mask', 'New York', 'Ecstasy'… y lo viviréis.

Etiquetas
Comentarios