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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Con Miguel Mena en la Red, en las ondas y en el papel

Libro critica de Mena Artes y Letras
Libro critica de Mena Artes y Letras

Miguel Mena, poca presentación necesita, es un periodista-locutor-escritor popular, riguroso, ameno, profesional… y sobre todo curioso, de una infinita curiosidad, diría. Ejerce en Radio Zaragoza desde los años ochenta, en que, en la FM, presentaba un programa absolutamente novedoso y sugestivo, mezclando música con textos de todo tipo que él escribía con precisión, ingenio y pasión. Se llamaba, el programa, 'Parafernalia', y era un placer escuchar un espacio así en medio de la tormenta comercial de los 40 Principales. Fue cuando le conocí y hasta tuve el privilegio de escribirle, a petición suya, el prólogo de su primer libro -¿o era el epílogo?, no recuerdo, Bunbury me impide comprobarlo: me lo desalojó un día de casa- que llevaba el mismo título del programa.

De forma autodidacta y sacando a relucir esa dicción tan limpia que posee, su inquietud y sabiduría y todo el ingenio que atesora, Miguel fue creciendo en la radio hasta presentar grandes programas de la emisora como el famoso 'Estudio de guardia', de la Onda Media, 'La ventana'… y después la versión aragonesa de 'A vivir que son dos días', o sea, 'A vivir Aragón', en el que sigue cada fin de semana, recorriendo físicamente o desde el estudio estas tierras y haciéndose eco de los acontecimientos culturales que ocurren en ella. Un programa sin politiqueo ni tertulianos peñazo, ameno y atractivo, lo que no es poco en estos tiempos de tanta trivialidad y tanto tribunero político.

Lamentablemente, el programa ha sufrido un recorte horario para en su lugar endosar a la audiencia otro programa de humor gastado y cansino a cargo de Buenafuente -¿no saben los cómicos del chiste que lo suyo arde como la tea, que se agota enseguida?- y, cómo no, otro del dichoso fútbol, por si fuera poco el palizón de los carruseles del fin de semana y de todos los días que hay partido de lo que sea. De ventanilla de reclamaciones, pero doctores tienen los medios para saber lo que más conviene a sus arcas. (Aclaro, por cierto, que me encanta el fútbol, pero esa tralla interminable de los fines de semana me fulmina, cambio el dial de un zarpazo o apago nada más que entra en mi inseparable transistor).

Me he salido de la vía, pero quería reivindicar las cuatro horas de Miguel en antena los fines de semana, que desde hace unos meses, lamentablemente, se han quedado en dos, sábados y domingos de doce a una de la mañana. Insisto, una coz a la audiencia que está harta de humoristas quemados y de fútbol invasor. Unos minutos de esa hora escasa del pasado domingo 22 de mayo los pasé junto a Miguel.

Es un entusiasta del pasado y de la música pop en general, pero le tiene especial cariño a los sesenta. ¡Cómo envidiaba hace años, cuando el CD se comió el mercado, lo que él podía hacer: meterse en la polvorienta discoteca vinílica de Radio Zaragoza, trasladada como mueble viejo a un local del barrio Casablanca, y purgar viejos discos de vinilo ya arrinconados y casi destinados a la basura! De allí, desempolvando viejos tesoros, Miguel sacó adelante un programa de radio cautivador: 'El desván'. ¡Qué placer escuchar aquellas canciones recuperadas y los saludables e ingeniosos comentarios que Miguel les adosaba!

No extraña que él enseguida tomara interés por mi libro 'Zaragoza60's' y que me abriera hueco en su programa 'A vivir Aragón'. Eso sí: tengo la plena seguridad de que no me abrió la puerta por la vieja amistad que nos une desde los años 80 -amistad y confianza que incluso me llevó a reconducirle en su naciente labor de escritor aun a pesar de él pero justificada con el éxito alcanzado después con sus columnas periodísticas y sus novelas- ni tampoco por hacer publicidad obligada sino por que él disfruta tanto o más que yo revolviendo viejos discos y escuchando viejas canciones. Dos buceadores compulsivos. Somos así, baronesa. Y con ello, nos salieron unos 15 minutos de charla y música sobre los artistas zaragozanos de los sesenta que dan idea de lo que ocurrió por aquí hace 50 años.

https://youtu.be/iVXHzGzQosY

No contento con ello, Miguel se encargó de reseñar el libro en el suplemento Artes y Letras del Heraldo, como aparece al inicio de esta entrada,  y luego trasladar su opinión a la web de Radio Zaragoza, ilustrándola con unas bonitas fotos de época, una de ellas más que obligada: la actuación durante 24 horas que hicieron Rocas Negras en el escenario que Radio Zaragoza tenía instalado en su cafetería del popular Pasaje Palafox, lugar de reunión juvenil en aquellos años 60. Durante unos días he estado con él en las ondas, en el papel y en la Red. Y ha sido un inmenso placer, y un privilegio. Públicamente, mis gracias infinitas, querido Miguel.

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