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Blog - Al Alba

por Mariano Gistaín

La conciencia de Edward

Vaya plancha. Obama no tiene más remedio que matar al nuevo disidente que le ha salido a la agencia NSA. Se llama Edward Snowden, trabajaba de técnico (espía) y ha filtrado que USA se dedica a espiar a sus ciudadanos. USA no se puede permitir que sus espías tengan conciencia. El espionaje universal y gratuito se resiente del  este nuevo soldado Manning, al que le va a caer una perpetua o más por lo de Wikileaks. Assange sigue preso en la embajada de Ecuador en Londres, hasta el fin del mundo o más. Con unos antecedentes tan tenebrosos sale Edward, que cobraba 200.000 dólares en su cómodo trabajo, y filtra los sucios manejos de la Administración Obama para espiar a saco. ¿Es que no ha escarmentado, no han sido ejemplificadoras las persecuciones a los dos anteriores? ¿Cuánta conciencia e integridad puede tener un espía en los tiempos de Twitter? Ya se ve: toda. Ahora irán ad hominem, a por él. Dirán que estaba desequilibrado, que copiaba en la escuela, que fumaba porros, lo acusarán como a Assange, etc. Lo meterán en Guantánamo por lo menos. Pero, ¿y si cunde el ejemplo? ¿Y si los polis turcos se niegan a asesinar a vecinos en ese parque? El gesto de Edward le convierte en el nuevo mártir de la libertad y la democracia, antiguos sueños apolillados que podrían, quizá, resurgir.

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