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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Malas podas: él nunca lo haría

Problemas. Cuando un árbol se poda mal, todo son problemas. Si se trata de una especie ornamental, ante la duda, es mejor no actuar y dejar que la naturaleza siga su curso. Plátanos de sombra, moreras, ailantos, sauces... son hermosos al natural sin necesidad de aplicarles podas estrictas que, la mayoría de las veces, solo sirven para dañar su salud. Los árboles nunca echan ramas sin ton ni son. Cada una de las ramas principales tiene como objetivo lograr que el conjunto sea equilibrado. Es decir, que no haya una parte que pese más que la otra. Si un árbol queda desequilibrado, se va resintiendo poco a poco y suele optar por dejar morir esa rama que tanto pesa hasta que, finalmente, termina por secarse toda la copa. Otras veces, al cortar las ramas bruscamente, como en el ejemplar de la fotografía, el resultado es que brotan multitud de pequeñas ramitas del 'muñón'. En caso de que crezcan, ya no contarán con la misma resistencia que esa rama principal original y un golpe de viento puede ser fatal, hasta el punto de que la rama se quiebre y suceda un accidente.

ESCAPARATE DEL ABSURDO

>> Adiós a las retamas. Hace un año, se tomó la decisión de podar las retamas de la mediana del tercer cinturón el barrio de La Paz, en Zaragoza. Era necesaria la poda, pero, ¿por qué se ha dejado la planta reducida a un tronco? Un año después, aún no se han recuperado.

>> Pitósporos mermados Otra planta de una mediana que sufre la poda brutal. En este caso, en la avenida de Cesáreo Alierta. Los enormes pitósporos con forma esférica han quedado mermados y solo se ve su tronco. Se podría haber optado por otra alternativa menos agresiva.

>> El extraño árbol. Las obras del tranvía en Zaragoza han dejado este peculiar testigo. Un árbol ha sido talado hasta quedar convertido en un mero tronco. Si se trata de un olmo, como su madera parece indicar, volverá a crecer, aunque la copa ya no será tan resistente como la original.

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