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Blog - Los desastres de la guerra

por Gervasio Sánchez

AFGANISTAN: MUJERES CONTRA LA IMPUNIDAD (1)

Enero es ya una referencia en el calendario reivindicativo de la lucha de la mujer contra la impunidad gracias a los seminarios que organiza ASDHA (Asociación por los derechos humanos en Afganistán), una ONG catalana que trabaja desde hace nueve años en el país asiático emparentado con la guerra desde hace tres décadas.

Gervasio Sánchez

el año pasado consiguieron traer a Barcelona a personalidades como las iraníes Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz en 2003 y Leila Alikarami, abogada que encabeza la lucha por la abolición de las leyes discriminatorias contra las mujeres en su país, la activista afgana Palwasha Hassan y la palestina Soraida M A Sabbah, para que participaran en un magnífico seminario titulado Mujeres Musulmanas contra la violencia de género.

Gracias a la colaboración especial del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña y el apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo, el Ayuntamiento de Barcelona, varios departamentos de la Generalitat, el gobierno de las Islas Baleares y la AECID, las jornadas de este año, que empiezan hoy lunes en la Residencia de Investigadores de la Generalitat de Barcelona (calle Hospital, 64), se centran en la lucha de las mujeres afganas contra el olvido y la impunidad.

Las organizadoras, encabezadas por la periodista Mònica Bernabé, la única corresponsal permanente de un medio de prensa español en Afganistán, han ideado un programa repleto de conferencias especializadas en la situación actual de Afganistán a cargo de importantes activistas afganas y lo han completado con la participación de especialistas o víctimas de las guerras de países como Bosnia, Argentina, Ruanda.

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Horia Mosadiq, líder del movimiento de víctimas de guerra en Afganistán, Munira Subasic, presidenta de las madres de Srebrenica (Bosnia-Herzegovina), Rosa Roisinblit, vicepresidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina, Victoire Umuhoza, presidenta de la Agrupación de Partidos Políticos de Ruanda en el exilio, Sofia Egaña, miembro del Equipo Argentino de Antropología Forense, Margalida Capellà, representante de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca, forman parte del amplio plantel de ponentes, además del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, periodistas especializados en conflictos bélicos como Bru Rovira o Mónica García Prieto o activistas de derechos humanos como David Bondia, Irma Rognoni o María Cilleros.

Gervasio Sánchez

Estas jornadas tienen como principal objetivo "dar visibilidad a la importante tarea de las mujeres afganas en la lucha contra la impunidad de los criminales que copan el parlamento y el gobierno afgano, dar voz a las víctimas de la guerra, fomentar el intercambio de experiencias entre colectivos de diversos países y poner en la agenda internacional la necesidad de alcanzar una paz con justicia".

Afganistán es un país sin acceso al mar pero con una posición estratégica envidiada por sus vecinos. Situada al noroeste de Asia, tiene fronteras con Irán, Pakistán, China y las ex repúblicas soviéticas de Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán. La frontera entre Irán y Pakistán se extiende a lo largo de 2.800 kilómetros mientras comparte 2.000 kilómetros con las repúblicas ex soviéticas. Un pequeño corredor de 100 kilómetros le permite acceder a China.

Gervasio Sánchez

Afganistán sufrió la última gran batalla de la guerra fría entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y la ex Unión Soviética durante los años ochenta. Durante el primer quinquenio de los noventa fue el caldo de cultivo de las ambiciones de varias potencias regionales que armaron a sus peones afganos. El segundo quinquenio fue dominado por los talibanes, la facción más brutal del rigorismo islámico hasta que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos permitieron el regreso del conflicto olvidado a la agenda internacional. Los talibanes fueron expulsados del poder que ocuparon hombres sin escrúpulos tan vinculados a los desastres de la guerra como sus predecesores.

Desde entonces el país sufre una guerra devastadora y duradera entre un ejército invisible formado por partidas de talibanes que no tienen prisa por alcanzar el poder y un ejército internacional desperdigado en grandes bases con dificultades para imponer el orden público.

El proceso de democratización ha fracasado y el presidente Hamid Karzai sigue vivo gracias a la protección de un ejército de paramilitares estadounidenses. El Parlamento está ocupado por los principales señores de la guerra, algunos criminales de guerra con historiales similares a los de los líderes jemeres rojos de Camboya, Slobodan Milosevic o el liberiano Charles Taylor.

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