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Los vecinos celebran el plan de Balsas pero piden que se tenga en cuenta su capacidad económica

El Ayuntamiento de Zaragoza buscará financiación europea para la rehabilitación del barrio, que podría costar hasta 95 millones.

Balsas de Ebro Viejo es el grupo sindical de mayor tamaño de la capital aragonesa.
Balsas de Ebro Viejo es el grupo sindical de mayor tamaño de la capital aragonesa.
Francisco Jiménez

Los vecinos del Picarral y de Balsas de Ebro Viejo ven positivo el plan de rehabilitación que el Ayuntamiento ha diseñado para las 1.503 viviendas de su grupo sindical. Eso sí, advierten de que la capacidad económica de muchos de los residentes es limitada, por lo que reclaman que los costes que tendrían que asumir se ajusten en consecuencia. Desde la asociación del Arrabal van más allá y consideran el proyecto «poco viable» y piden un proceso participativo que tenga en cuenta la realidad social del barrio.

Son las principales conclusiones que han extraído las entidades vecinales del proyecto de rehabilitación de Balsas que este miércoles hizo público el alcalde, Jorge Azcón, y que mañana se entregará al Gobierno central para optar a las líneas de financiación que va a poner en marcha la Unión Europa.

No en vano, el plan, que contempla no solo la regeneración de 1.503 pisos, sino también de equipamientos, viales y comercios, podría alcanzar los 95 millones de inversión en el escenario más ambicioso, y hasta 40.000 euros por vivienda. Para tal desembolso será imprescindible la llegada de financiación externa, pero también, tal y como temen los vecinos, un importante esfuerzo por su parte. «Nos suena muy bien, la gente está encantada, pero el coste por vivienda es muy alto, y aquí vivimos gente obrera, mayor, sin recursos... es el mayor escollo», resume Javier Artal, presidente de la asociación de vecinos del Picarral.

"El coste por vivienda es muy alto, y aquí vivimos gente obrera, mayor, sin recursos..."

A su juicio, la creación de una oficina técnica en el barrio para la gestión del proyecto es una de las mejores noticias. Eso sí, advierte de que habrá que resolver el histórico conflicto de la titularidad del suelo, ya que ahora está en manos de los vecinos, que deben asumir unos costes de mantenimiento que, tras la reforma, crecerían.

En la misma línea se manifiesta el presidente de la asociación de vecinos del Arrabal, Rafael Tejedor, que recuerda que «se están planteando aportaciones de los vecinos sin tener en cuenta situaciones sociales sin resolver, como viviendas okupadas, familias con rentas bajas, pisos del Sareb o embargados». Añade, al igual que Artal, que «no se da solución al problema de aparcamiento», y concluye que «falta concreción».

Más optimista se muestra Esther Blasco, de la asociación Balsas de Ebro Viejo, que a falta de conocer en detalle la documentación, da la bienvenida al proyecto. «Esperamos que todos los agentes sociales, económicos e institucionales colaboren porque la regeneración urbanística es fundamental para la regeneración social», apunta. El Ayuntamiento hará una encuesta a todos los vecinos para conocer su opinión.

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