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El sector Pignatelli, un histórico enclave arrinconado en el Casco de Zaragoza

Desde la creación del barrio de San Pablo en el siglo XIII hasta la actualidad, el sector Pignatelli ha estado marcado por el olvido institucional y las duras condiciones de vida.

El sector Pignatelli en 1908 según Dionisio Casañal.
El sector Pignatelli en 1908 según Dionisio Casañal.
Ayuntamiento

Aunque los primeros vestigios encontrados se remontan a la época andalusí, el sector Pignatelli comenzó a dibujar su configuración actual de manos cristianas, en el siglo XIII, con el nacimiento del barrio de San Pablo. Y desde entonces, la marginalidad ha sido parte intrínseca de sus calles hasta hoy en día en que los vecinos, hartos de problemas de convivencia y degradación, exigen soluciones.

"Hacia el final de la Edad Media, las gentes de mal vivir ya tenían predilección por la partida de Tejares, entre Predicadores y el Ebro, y el Campo del Toro (ahora Pignatelli)", señala la documentación del futuro Plan Especial de Reforma Interior (PERI) que va a impulsar el Ayuntamiento.

"La primera mancebía municipal zaragozana –continúa el relato–, que ostentaba teóricamente el monopolio de la prostitución en la ciudad, tuvo acceso por el callejón del Burdel Viejo, bocacalle de Predicadores. En 1474, se trasladó a las eras del Campo del Toro, entre las actuales Pignatelli y Agustina de Aragón".

Desde entonces, la prostitución fue una constante, y sigue siéndolo, en esta zona de la ciudad. Además, los equipamientos que con el tiempo se fueron instalando allí (cuarteles militares, hospitales e incluso prisiones) tampoco ayudaron a revitalizar el entorno.

La actividad especulativa del siglo XIX, que hizo proliferar las construcciones de baja calidad para su posterior alquiler, densificó la zona y precarizó la vivienda en un entorno, además, vinculado a los ‘bajos fondos’ de la ciudad, tal y como reflejó ya en 1934 la ‘Guía nocturna Zaragoza de noche’.

En la historia reciente, y tras la apertura de la calle de Conde Aranda, diferentes planes urbanísticos han tratado de revitalizar la zona sin mucho éxito. El que más se acercó fue el de 1992 que, ligado a la Operación Cuarteles, dotó de algunos equipamientos al entorno de Pignatelli. Hoy los vecinos confían en que su movilización social y el nuevo PERI logren hacer más acogedor este olvidado rincón de la ciudad.

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