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Cabolafuente y el pragmatismo a lo Harvey Keitel

Sin la forma –pero con el fondo– del Señor Lobo de ‘Pulp Fiction’, la película de Tarantino, la localidad resuelve las contingencias de manera directa; salón multiusos, padrón de bodegas familiares...

El salón de actos de Cabolafuente está dedicado a Juan Polo y Catalina, presidente de la Cortes de Cádiz que promovieron la gloriosa –aunque efímera, por mor del factor napoleónico– Constitución de la ‘Pepa’. El espacio tiene múltiples usos, y está concebido para responder a todos ellos con el mínimo despliegue de infraestructura extra. "Cuando hice los planos –recuerda Ángel Soler, ingeniero técnico y alcalde del municipio– iba añadiendo detalles, pero surgió una necesidad que requería de una solución lo más práctica posible. El salón era de la parroquia y nos lo cedió el obispado con la condición de que en invierno se utilizara para las misas, a fin de que los mayores no tuvieran que subir a la iglesia en invierno; aquí hiela, hay unas cuestas muy fuertes y riesgo de caídas. Había que compaginar los usos administrativos con los eclesiásticos, así que resolví el tema con una puerta corredera; la foto del Rey en el uso habitual y una imagen de Cristo iluminado en un segundo panel, visible al mover el primero. Además de esos dos usos, el espacio también se emplea para la gimnasia y como sala de manualidades". Esas dos últimas contingencias las vigila impasible desde el panel S.A. R. Felipe VI.

Ángel lleva una legislatura de alcalde, y se ha vuelto a presentar al cargo. Hace 20 años que volvió a su pueblo; Zaragoza nunca le acabó de gustar como lugar de residencia; trabaja en Zalux, una empresa de iluminación industrial en Alhama de Aragón. En estos cuatro años, además de estrenar el salón de actos, se han limpiado ruinas y se han rematado dos plazas. Julián Soler, tío de Ángel, fue el anterior alcalde y a él se le debe la construcción del pabellón y las piscinas. Ángel señala que aunque la carretera desde Ariza no está en las mejores condiciones, es más importante mejorar las otras comunicaciones: las móviles e internautas.

"Sacadle guapo", gritan dos vecinas. "Para milagros, a Lourdes", replica Ángel con una sonrisa. Luego se pone serio para explicar la situación de Cabolafuente. "No quedan negocios aquí, somos muy pocos. Antes había muchas viñas, pero luego se viró al cereal. El Plan Plus de la DPZ es la salvación, permite a un pueblo administrarse para sus necesidades y prioridades. Tenemos los servicios justos: hay médico dos veces a la semana, el pan llega de Ariza lunes, miércoles, viernes y sábado, la fruta casi todos los sábados y el cura, el fin de semana, claro. El centro social lo lleva un chico de Zaragoza que abre los fines de semana, de viernes a domingo. El resto de días no salimos mucho de casa, y menos en invierno. Tenemos un tesoro con las bodegas en la parte de la umbría, las hemos ido arreglando todos y solemos pasarnos pro allá para recenar y echar un vino. De hecho, estamos preparando un padrón de bodegas; cada familia conserva la suya si no la deja abandonada; cuando hay riesgo se pierde el derecho y se tiran abajo por seguridad. Hay más de 100, pero en buen estado calculamos algo menos de la mitad".

Los cabolafuentinos tienen un paseo predilecto hasta la Fuente Covalana, a dos kilómetros del casco urbano, junto al cerro de la Torrecilla; la arregló la Asociación de Defensa del Patrimonio, uno de los tres colectivos del pueblo junto con la Asociación Popular y la de la Tercera Edad. "En la Covalana hay una chopera, además de algún olmo y encinas –explica Ángel– y vamos allá en el fin de semana más cercano al solsticio de verano, en San Juan, a ver amanecer; luego se lava uno la cara en la fuente como manda la tradición, y almorzamos. En el puente de la Constitución y la Purísima se compra el tocino y lo aprovechamos entero, desde morcillas y chorizos a cualquier otro producto. Guardamos algo de tocino y morcilla para el Sábado Santo, que armamos un rancho; el Jueves Santo degustación de dulces típicos como buñuelos, hojuelas, torrijas y flores (molde floreado de pasta de buñuelo frita) además de limonada de vino, típica de esta zona: vino cocido con canela, rodajas de limón y miel, o azúcar si no se tiene miel. Las patronales son del 13 al 15 d septiembre en honor al Cristo de la Piedad".

Una curiosidad: el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, tiene enganche con Cabolafuente: es el pueblo de su esposa. "Viene casi todos los fines de semana –apunta Ángel– arrima el hombro cuando toca y es una buena persona. Ojo, que aquí es simplemente Pedro, o Pedrito, y siempre le digo –ríe– que aquí el alcalde soy yo".

Juan Polo: una vida breve e intensa

Juan Polo y Catalina nació en Cabolafuente en 1777, vivió una corta e intensa vida (aunque no hay documentación precisa, se cree que murió en 1813 a causa de una epidemia de peste) y ha pasado a la historia de España como secretario primero y presidente después de las Cortes de Cádiz. Juan Polo estudió Humanidades con los escolapios, primero en Calatayud y luego en Zaragoza, donde estudió las carreras de Filosofía y Jurisprudencia; obtuvo el bachillerato en Leyes en 1797, y se licenció dos años más tarde, con doctorado incluido. En esos años también estudió Economía Civil y Comercio en la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. En 1802 fue llamado a la Corte para formar parte de la Real Oficina de la Balanza de Comercio como oficial; allí estaba otro insigne aragonés, Eugenio Larruga, autor de las ‘Memorias políticas y económicas sobre frutos, comercio, fábricas y minas de España’. Juan Polo colaboró con él en el primer ‘Censo de frutas y manufacturas’ aparecido en 1803.

Polo fue elegido diputado a Cortes en 1810, con apenas 33 años de edad, y participó en Cádiz en varias comisiones de aquella Asamblea. Fue un revolucionario: se mostró proclive a que el Estado se apropiara de las rentas monacales como medio de obtener nuevos recursos, y defendió la abolición de los señoríos y de los privilegios feudales. Fue uno de los firmantes de Constitución de 1812, pero no vivió mucho para dar seguimiento a ese hecho histórico; nada se supo de él tras la publicación del texto constitucional, y se cree que murió por la terrible enfermedad antes citada. Cabolafuente no olvida a tan ilustre hijo y por eso ha puesto su nombre al salón de actos que, gracias a su uso múltiple, se ha hecho tan popular entre los pueblos de la contornada.

En datos

Comarca: Comunidad de Calatayud

Población: 32

A Zaragoza: 136 km

Los imprescindibles

La parroquia y las ermitas

Situada en la parte más alta del pueblo (foto), es un templo gótico del siglo XVI dedicado a la Purísima Concepción. La ermita de San Gregorio Magno, fuera del pueblo, conserva su portada de sillería y dos arcos de ladrillo.

Loli Romero

Una placa en el mirador de la iglesia recuerda a la fundadora de la Asociación de Defensa del Patrimonio; organizó la biblioteca, promovió un catálogo de fuentes, la fiesta del tocino... falleció en 2006 y el pueblo le recuerda con cariño.

Las fuentes

De todo el conjunto de viejas fuentes que incide en el nombre de pueblo destacan La Fuente Vieja (El Pozo, donde brota el manantial, El Encañado y El Pilón) y la Fuente Nueva, que está en la parte baja, junto al abrevadero.

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