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“Meditar a diario es tan importante como hacer deporte o lavarse los dientes”

El Lama Rinchen Gyaltsen es el actual director del Centro Internacional de Estudios Budistas ubicado en Pedreguer, Alicante.

El Lama Rinchen Gyaltsen.
El Lama Rinchen Gyaltsen.
Camino Ivars

Por primera vez, este fin de semana visitaba Zaragoza el Lama Rinchen Gyaltsen para impartir una serie de enseñanzas sobre meditación a la ciudadanía. De padres gallegos, nació en Uruguay y se crio en Estados Unidos, donde entró en contacto con la meditación desde muy joven debido a una profunda inquietud que se fue desarrollando con los años. En su opinión, el hecho de ser hijo de migrantes le convirtió en una persona con una gran apertura cultural.

“A los 18 años un amigo me invitó a mi primera meditación, algo que me sirvió para entender que el sentido de la vida no era ser parte de un engranaje de una gran máquina cuyo éxito se basaba en conquistar cosas fuera sino que la felicidad era algo más profundo”, rememora. El budismo, le abrió un camino que le ofrecía, por un lado, aprender a domar su mente, gestionar sus emociones y trabajar la disciplina, y por otro, contribuir a la sociedad.

Por eso, a los 20 años inició un proceso de formación que le llevó 10 años a India y Nepal, antes de tomar los votos en el año 2003, y convertirse en lama en 2012. Así, se convertiría en el actual director del Centro Internacional de Estudios Budistas de Pedreguer, en Alicante, desde donde desarrollan cursos, retiros y meditaciones, también en formato 'online', a través de una página web en la que cuentan con más de 1.000 usuarios regulares de todo el mundo.

“Sinceramente, -prosigue-, nunca tuve una inclinación religiosa. Comencé a interesarme por esto y acabé adoptando una vida monástica porque era más fácil para llegar a este punto en el que estoy. Claro que no es necesario ser monje para transformarse y ser feliz pero reconozco que es más fácil cuando no te tiene que preocupar por cosas como tu peinado o qué ropa te vas a poner hoy”, bromea el lama. Y es que, sin duda, uno de sus grandes atributos es su forma de expresarse y conectar con quien le rodea.

Sin embargo, reconoce que el anuncio del inicio de su nueva vida no fue un plato de buen gusto para sus familiares y amigos. “En aquel momento todos estaban en contra porque su perspectiva de cómo tenía que ser mi vida era muy desconocida. Hoy me ven feliz y ven todo lo que hago y son felices conmigo”, explica, al tiempo que afirma que casi todas las decisiones importantes en la vida implican un enorme revuelo del resto: “Cuando vi sus reacciones, pensé, esto tiene que ser bueno”.

Gyaltsen forma parte de una de las cuatro escuelas principales de budismo tibetano del mundo, la rama Sakya, fundada en el año 1073 en el Tibet por Sakya Trizin, quien está considerado su en cabeza de linaje. “Los tibetanos lo han protegido y ahora tienen algo bellísimo que ofrecer a la humanidad. Aunque unas se centran más en la práctica y otras en la filosofía, el budismo Sakya busca el equilibrio entre ambas disciplinas”, indica.

Por eso, su labor junto a otros muchos lamas del mundo, no es otra que hacer las veces de puente entre Oriente y Occidente para continuar haciendo más comprensible las enseñanzas budistas. “Somos parte de la primera ola de un grupo de pioneros que se ha adentrado en esta tradición milenaria asiática con el objetivo de compartirla con todos aquellos que quieran aprenderla”, explica.

Por eso, recorre el mundo impartiendo charlas y formaciones como la que ha tenido lugar este fin de semana en la capital aragonesa. El viernes, protagonizó una conferencia gratuita en el centro de historias de Zaragoza titulada ‘La revolución silenciosa’. “Es la revolución del Siglo XXI, aquella que se está produciendo sin ruido porque se está llevando de manera interna. Millones de personas entrenan su mente a diario para reducir las causas reales del malestar moderno, ocasionado por las emociones negativas, los prejuicios y la baja autoestima”, asegura el monje.

Sin embargo, en su opinión, la mayoría de la gente no la ha detectado. “Empresas como Google o Apple implementan la meditación en sus oficinas, y esto es por algo. Ahora mismo se trata de un recurso que solo está aprovechando una élite pero realmente se trata de un recurso que pertenece a toda la humanidad”, afirma.

Una demanda de la sociedad moderna

En opinión del monje, del mismo modo que nos hemos concienciado de la importancia de cuidar nuestro cuerpo, cualquiera debería de dedicar un tiempo diario al trabajo de la mente. Y ante la pregunta de si cualquiera es apto… la respuesta es clara: “Cuando alguien va a deporte por primera vez no puede empezar levantando 200 kilos, pero si entrena lo conseguirá. Esto es lo mismo. Meditar a diario es tan importante como hacer deporte o lavarse los dientes”.

Además, durante el sábado y el domingo el Lama Rinchen Gyaltsen impartió un curso titulado Meditando en el amor que tuvo lugar en la residencia Ramón Pignatelli. Asegura que se trata de una demanda generalizada de la sociedad moderna. “Con las exigencias del mundo informático y la velocidad a la que vamos necesitamos un mecanismo para gestionar el estrés y las exigencias que nos rodean. El problema es que la gente lo está tomando como una tirita para un malestar, pero se trata de un cambio mucho más profundo. Estamos desconectados de nosotros mismos y no nos damos cuenta”, explica.

El lama habla de una sociedad rota marcada por la búsqueda de una felicidad falsa basada en una rueda constante de distracciones que no nos llenan. “En conclusión, tenemos que replantearnos el juego pero para ello, y para alcanzar la excelencia y la iluminación, hay que tener la valentía de cuestionarse lo que nos rodea”, concluye.

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