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Inquietud en La Almozara por unas obras sobre los suelos del parque de La Aljafería

El Ayuntamiento ha licitado la renovación de varios andadores de la zona verde y los vecinos exigen que se cumpla el protocolo de actuación para el control de los suelos potencialmente contaminados.

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Andadores del parque de la Aljafería que serán renovados
L. R.

El anuncio por parte del Ayuntamiento de unas obras de mejora en el parque de La Aljafería, en el barrio de La Almozara, ha puesto en alerta a los vecinos de la zona, que piden que se extremen las precauciones ante la presencia de suelos contaminados en este espacio verde.

Los trabajos que el consistorio zaragozano sacó a licitación a principios de mes consisten en la mejora y sustitución de unos andadores de madera que se encuentran bastante deteriorados. Provienen de una propuesta de los presupuestos participativos de 2018-2019 y su coste es de 18.000 euros, IVA incluido. El problema, según los integrantes de la Asociación de Vecinos Ebro de La Almozara es que los pliegos no hacen mención al protocolo de Control de suelos potencialmente contaminados aprobado el pasado mes de noviembre y reclaman que se extremen las precauciones cuando se lleven a cabo obras de este tipo.

De acuerdo con la memoria descriptiva de los trabajos, será necesario excavar la tierra unos 35 centímetros de profundidad, por lo que, según la asociación, existe la posibilidad de que los operarios den con algún vestigio de los residuos contaminantes procedentes de la antigua industrial Química de Zaragoza. “Cuando están húmedos se vuelven granates y morados, aunque cuando están secos tienen una tonalidad muy parecida a la del resto del suelo”, explica Óscar Pueyo, miembro de la asociación, sobre la apariencia de las escorias.

El colectivo vecinal reclama que “haya garantías” de que el tratamiento de los residuos, en caso de que aparezcan, sea el adecuado, aunque creen que “no se está tomando en consideración la peligrosidad real” que hay asociada a estos terrenos. “Si aparecen suelos de este tipo, con un alto contenido en metales pesados, hay que hacerles un control y seguimiento, pero en el pliego ni se menciona”, aseguran.

Tampoco les convence la cantidad del presupuesto total de la obra que se destinará a la gestión de residuos, ya que consideran que es insuficiente. “La partida es de 300 euros, eso significa que no se valora que haya residuos contaminados en la zona”, apuntan.

Fuentes del Ayuntamiento consultadas sobre si existe algún tipo de riesgo a la hora de llevar a cabo esta obra han remitido a un informe histórico sobre el control que lleva el consistorio en los suelos de La Almozara. En él enumeran las actuaciones llevadas a cabo desde mayo de 2001, con la aparición de los primeros residuos y aguas ácidas. También señalan que merecen “una mención especial, por su magnitud y relevancia las actuaciones a realizar en suelos del barrio de La Almozara, cuyo seguimiento por parte de los técnicos municipales se considera primordial” y que la Unidad Verde de la Agencia de Medio Ambiente y Sostenibilidad “se incorporará a las tareas de vigilancia para revisar periódicamente la zona de afección”.

Por último, recuerdan que el Ayuntamiento “está dispuesto a escuchar y tener en cuenta las consideraciones que los vecinos afectados quieran exponer, bien transmitidas a través de sus representantes vecinales o bien a título particular”. En este sentido, la Asociación de Vecinos Ebro y la Asociación de Vecinos y Consumidores Aljafería preparan un escrito en el que se oponen a la licitación de los trabajos y exigen que el protocolo se incorpore a los pliegos, ya que aseguran que el sector en la que se desarrollarán las obras es conocido por la existencia de residuos.

En cuanto a la pertinencia de estas obras, la asociación prefiere no entrar a valorarla, aunque creen que el parque de La Aljafería necesita “una remodelación total”. Además, recuerdan los problemas que los vecinos del barrio tienen para acceder a la avenida Ciudad de Soria, que constituye una especie de “cicatriz” desde la desaparición de las vías del tren. La entidad vecinal asegura que existe una distancia de más de 600 metros sin un acceso adecuado que comunique ambas zonas y que son los propios viandantes los que se han abierto camino entre los desniveles. “Ahí no hay andadores oficiales y es otro tema que está pendiente”, concluyen.

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