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Zaragoza

Un museo de la NASA en Zaragoza que quedó en nada

Jaime Gutiérrez, exdirector del hotel Boston, recuerda entre otras anécdotas que en 2005 la ciudad perdió la ocasión de tener una colección permanente de objetos de la NASA

Un museo de la NASA en Zaragoza que quedó en nada
Un museo de la NASA en Zaragoza que quedó en nada
Jaime Gutiérrez -a la derecha- junto a un trabajador de la NASA, en el hotel Boston

A lo largo de su vida ha dado la vuelta al mundo varias veces y ha visitado alrededor de 140 países. Prácticamente, solo le falta viajar al espacio, aunque de alguna manera ya ha alcanzado ese sueño a través de su buena amistad con varios de los astronautas que pasaron por Zaragoza, entre 1992 y 2011, durante las misiones de la NASA en las que la Base Aérea de Zaragoza fue escogida como pista preferente de aterrizaje de emergencia para los transbordadores de la agencia espacial norteamericana.

Jaime Gutiérrez(Cetina, 1955), exdirector comercial del hotel Boston -donde se alojaba el personal de la NASA destinado a Zaragoza en cada misión- recuerda aquellos años con mucho cariño. En 2014, dejó la dirección del establecimiento debido a su jubilación, aunque continúa lleno de vitalidad, de pasión por viajar y siempre con ganas de visitar a sus amigos en las instalaciones de la NASA de Cabo Cañaveral, Houston o San Diego.

Gutiérrez conserva regalos y recuerdos fruto de su amistad con el equipo de la NASA: fragmentos de la punta del transbordador Discovery, del Columbia, fotografías firmadas por varios astronautas -los españoles Miguel López Alegría y Pedro Duque, entre ellos-, o parches de las misiones en las que participó el operativo de la NASA en Zaragoza, entre otros objetos.

Un museo de la NASA en Zaragoza que quedó en nada

“Entablé relación con el personal de la NASA a partir del mes de noviembre de 1992, cuando tuvo lugar el primer dispositivo especial en Zaragoza. Héctor Martínez, que era el responsable de la misión militar, contactó conmigo para consultar la posibilidad de que se quedaran en el hotel un grupo compuesto por más de 80 personas, entre militares procedentes de bases europeas y españolas e ingenieros llegados de Estados Unidos”, recuerda Gutiérrez.

Por supuesto, también viajaban a Zaragoza los astronautas encargados en cada misión de guiar al transbordador hasta la pista de la base si hubiera sido necesario Susan Still Kilrain, Eric Boe, James Dutton, Rick D. Husband o William McCool o los gemelos Mark E. Kelly y Scott Kellyfueron algunos de los astronautas que pasaron por aquí. “Si en los primeros tres minutos una nave no hubiera llegado a salir de la estratosfera, habría aterrizado en Zaragoza en solo 20 minutos desde Cabo Cañaveral”, explica.

Nunca sucedió algo así aunque Gutiérrez reconoce que “ojalá hubiera tenido que aterrizar en Zaragozaun transbordador. Habría sido primera página en los periódicos de todo el mundo”.

NASA

De la NASA a la nada

En 2005, Gutiérrez tuvo una iniciativa que desafortunadamente no llegó a plasmarse: crear en Zaragoza un museo de la NASA. En agradecimiento al trato recibido durante su estancia en cada misión, la agencia espacial norteamericana estaba dispuesta a ceder de manera gratuita material de la NASA utilizado en el hangar de la Base Aérea de Zaragoza.

“Solo pedían una cosa, que el espacio expositivo contara con un distintivo de la agencia espacial. Se ofrecían, además, a enviar un avión, pagado por ellos, con todos las objetos que fueran necesarios para formar parte del museo”, afirma.

Se puso en contacto con Ayuntamiento de Zaragoza y organizó una reunión entre el equipo municipal de entonces y tres altos cargos de la NASA. “Pero enseguida, el desinterés por este proyecto quedó patente por parte de la representación municipal. No les interesaba, se hablaba en tono despectivo sin prestar atención a que dos de los representantes de la agencia norteamericana entendían bien el español. Aquello no les sentó bien y me comentaron que estaba claro que aquellos señores no querían hacer nada al respecto. Les pedí disculpas por haberlos hecho venir desde EE. UU. y finalmente la idea fue desechada. Habría sido el primer museo de la NASA fuera de Estados Unidos y el primero de Europa”, lamenta.

NASA

Chorizo de ‘Lion’

El exdirector del Boston no solo mantenía una buena relación con sus huéspedes ‘espaciales’ en el hotel. “Varios de ellos han cenado en mi casa muchas veces y de cuando en cuando los llevaba a visitar algunos lugares de Aragón. Se lo pasaban fenomenal”, señala.

En Zaragoza, cuenta que “salían mucho por la zona de Francisco Vitoria, en sus ratos de asueto, y también se quedaban impresionados al descubrir el centro de la ciudad. Les llamaba mucho la atención el patrimonio antiguo y les encantaban las fiestas del Pilar”, añade.

También rememora la vez que encargó chorizos de León para que los americanos los probaran. “Les dije que era de ‘Lion’. Se quedaron callados. Masticaban con un poco de reparo pero se lo comían, hasta que aclaré que León es una ciudad española. Uno de ellos me había preguntado momentos antes que cuántos leones hacían falta para hacer chorizos y si los cogíamos de los zoos”, relata.

En 2011, el lanzamiento del Atlantispuso punto final a la era de los transbordadores espaciales estadounidenses y, con ello, a la presencia de la NASA en Zaragoza durante casi dos décadas.

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