Zaragoza

Joseph Knobel Freud, en Zaragoza: “Los niños están demasiado solos y no tienen límites”

El sobrino nieto de Sigmund Freud, conocido por ser el padre del Psicoanálisis, ha visitado la capital aragonesa donde ha impartido una charla ante varios psicoterapeutas aragoneses.

Joseph Knobel Freud, en Zaragoza: “Los niños están demasiado solos y no tienen límites”

Joseph Knobel Freud ha visitado la capital aragonesa con motivo de la jornada inaugural del curso de la Escuela de Formación de Psicoterapeutas de la Asociación Aragonesa para la Investigación Psíquica del Niño y el Adolescente (AAPIPNA) que ha tenido lugar en Caixaforum Zaragoza. El psicólogo clínico, psicoterapeuta y psicoanalista, es, además, especialista en el tratamiento de la infancia y la adolescencia desde hace más de tres décadas.

Entre los numerosos cargos que posee, en la actualidad es el vicepresidente de la Sección de Niños y Adolescentes de la Federación Española de Psicoterapeutas (FEAP) y reconoce que Zaragoza es una ciudad a la que guarda un profundo cariño, ya que realizó numerosas formaciones en la capital aragonesa durante la década de los 80. “Por aquel entonces no había AVE, y salía los viernes a las siete de la tarde y llegaba a las 12 de la noche una vez al mes. Por eso me une un especial cariño con esta ciudad, que me adoptó como profesor”, admite.

¿Cómo definiría el psicoanálisis en nuestros días?

Es un método terapéutico importantísimo que se ha difundido en todo el mundo y que se ha demostrado que es una herramienta muy eficaz para aliviar el sufrimiento de las personas en diferentes momentos de su vida.

¿Cómo supo que quería ser psicoanalista?

Cuando era pequeño tuve una enfermedad psicosomática y mis padres me enviaron a un psicoanalista en Buenos Aires. Tras un año de tratamiento el malestar desapareció, y creo que fue entonces, con tan solo 7 años, cuando decidí que quería serlo. Fue una de las experiencias que más han influido en mi vida.

En su opinión, ¿qué cualidades debe de tener un psicoanalista?

Primero tienes que hacer un análisis personal y aprender que nunca debes dejar el niño que llevas dentro. Hay que ser sensible y no dejar de jugar, en el sentido de colocar las cosas con cierta relatividad como ocurre mientras juegas, y dar lugar a la creatividad como herramienta para estar en contacto con la sensibilidad de la gente.

Durante su conferencia ha hablado sobre la importancia de la neutralidad a la hora de desarrollar esta profesión…

Sí, los psicoterapeutas tenemos que ser neutrales, no podemos decidir lo que tiene que hacer el paciente, más bien debemos ayudarle a pensar y a tomar sus propias decisiones basándose en sus experiencias pasadas y presentes, las cuales le van a permitir ubicarse frente a cualquier pregunta. Por ejemplo, si unos padres me preguntan que si su hijo debe de hacer o no deberes. No es mi función decidir esto, sino tratar de entender por qué el niño no quiere hacerlos o por qué le cuesta concentrarse.  El psicoterapeuta debe ayudar al paciente a encontrar su propio camino.

Sin embargo, el psicoanálisis cuenta con un buen puñado de detractores en la actualidad. ¿Qué opinión tiene al respecto?

Aquí vendría bien esa frase de Don Quijote que decía “Ladran Sancho, señal de que cabalgamos”. Y el psicoanálisis cabalga desde 1900. Por supuesto que hay detractores, y es porque estamos en contra del uso de la medicación para tapar ciertos síntomas. Un ejemplo muy claro es el del fenómeno del TDAH. Yo sostengo que hay que relativizarlo y que hay que tratar de entender en lugar de taparlo. Y esto es muy posible que no le guste a mucha gente.

Retomando su última afirmación, en numerosas ocasiones ha afirmado que usted prefiere hablar a medicar.

Hay casos que derivaría a la psiquiatría, pero solo aquellos que lo requieran. Aun así creo que actualmente muchos podrían funcionar sin ello.

Durante su comparecencia ha afirmado que vivimos en una sociedad declive de las figuras parentales y ha destacado la necesidad de que los padres vuelvan a ocupar el lugar que les corresponde en la educación de sus hijos. ¿A qué se refería?

Creo que no podemos trabajar con los adolescentes si no incluimos a los padres en el proceso terapéutico, y para ello tenemos que asumir la diferencia generacional, es decir, que los padres tiene que ser padres y los niños, niños. Muchas veces es más fácil permitir que educar y a veces, ciertos padres opinan que es mejor dar al niño lo que quiere que discutir, sin embargo, cuando los niños están creciendo sin alguien que les dirija lo hacen asustados. Es necesario que nos comuniquemos más, que les escuchemos más, y que interactuemos con ellos. En lugar de quejarnos que pasan todo el tiempo viendo la televisión, vamos a sentarnos con ellos a ver qué están viendo y hablemos de ello.

Nuevas tecnologías, fracaso escolar, bullying…  en la actualidad son numerosos los retos que abordar en el ámbito de la infancia, ¿cuáles son las consultas más típicas?

Los niños están demasiado solos y no tienen límites. No tienen un lugar propio en su casa, no generan espacios de intimidad y eso genera muchas patologías comunes. Uno de los problemas que más me preocupan es el acoso escolar, tanto desde la figura del acosado como del acosador, ya que es un problema social que no se está resolviendo. Creo que tenemos que hablar más y fomentar la comunicación intergeneracional.

Supongo que esta será la pregunta que más veces le han hecho a lo largo de su vida pero ¿qué supone portar el apellido del padre del Psicoanálisis en el desarrollo de su carrera profesional?  

No es más que una hermosa responsabilidad y un honor ya que lo admiro mucho. Pero creo que uno no se hace en base de sus apellidos, sino de su vida. No soy mejor profesional por mi nombre.

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