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La compra de un Porsche de 80.000 euros le arruinó el negocio y podría llevarle preso

La Fiscalía mantiene que el encausado abrió también una cuenta bancaria para desviar los ingresos del próspero negocio a espaldas de su mujer, socia y denunciante.

El acusado se compró un Porsche Panamera similar al que aparece en esta fotografía.
El acusado se compró un Porsche Panamera similar al que aparece en esta fotografía.
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El cierre por ruina de una farmacia que había sido adquirida por más de 1,6 millones de euros podría costarle al licenciado que la regentaba hasta 17 años de prisión. De lo que se acusa al farmacéutico zaragozano Félix G. B. es de aprovechar la separación de su mujer para provocar deliberadamente la clausura del próspero negocio que compartían. ¿Cómo lo hizo? Según la acusación particular y la propia Fiscalía, adquiriendo un Porsche Panamera valorado en casi 80.000 y cargándolo, junto a otras facturas por compras de lujo, a la cuenta de gastos del establecimiento. Y lo hizo al mismo tiempo que desviaba todos los ingresos por la venta de medicamentos a una cuenta oculta, lo que abocó irremediablemente al establecimiento a la bancarrota.

Según el relato de hechos de las acusaciones, el encausado y la denunciante adquirieron la farmacia (en pleno Casco Histórico) en el año 2010 con ayuda económica de sus respectivos padres. Aunque ambos trabajaban atendiendo al público, cuando se produjo la crisis de pareja, el juez decidió que fuera Félix G. B. quien siguiera regentando el local, ya que era el único licenciado en farmacia. Eso sí, su ya exmujer seguía siendo copropietaria al 50% del negocio.

Coincidiendo con la ruptura sentimental, el 8 de marzo de 2016 el acusado decidió abrir una cuenta bancaria en la que puso como titular su hermana (a la que también se acusa ahora de insolvencia punible) y en la que él se ocultaba bajo la figura de autorizado (con tarjeta de crédito vinculada). La Fiscalía y la acusación particular afirman que esta cuenta se utilizó para desviar las ganancias de la farmacia a espaldas de la exmujer, socia y denunciante. De hecho, un informe pericial revela que entre 2015 y 2016 el acusado retiró de la caja de la farmacia más de 218.000 euros de ventas cobradas y no ingresadas.

Al derivar este dinero a la cuenta oculta, la que tradicionalmente se había utilizado para hacer frente a los cargos –alquiler de local, pago de medicamentos a los laboratorios, nóminas de empleados, gastos corrientes...– empezó a vaciarse. Por lo que enseguida llegaron los impagos y las reclamaciones. Una de ellas, la del propietario del local donde estaba ubicada la farmacia, al que el investigado había decidido dejar de pagar la renta mensual de 2.000 €.

La acusación particular considera que el fin último de todas estas operaciones era llevar a la ruina a su exmujer, ya que la farmacia era su única fuente de ingresos. Solo así se entiende, dice, que Félix G. B. desviara fondos y dejara de pagar el arrendamiento del local a la vez que se compraba un Porsche Panamera Turbo y cargaba las 48 cuotas mensuales de 2.060 euros a la cuenta común de la farmacia.

Hoteles de lujo y clubes de Ibiza

Como recuerda la Fiscalía en su escrito de acusación, no acaban aquí las maniobras del farmacéutico, ya que aún sabiendo que había comprado el Porsche por el sistema de Leasing y que no era todavía su propietario, decidió vender el vehículo y asegurarse unos ingresos de 46.000 euros que fueron depositados en la cuenta oculta. De ahí que también la entidad bancaria también le reclame el importe del coche de lujo.

Recuerdan también las acusaciones que, cuando la farmacia atravesaba su situación económica más delicada, con los fondos desviados a la cuenta oculta el encausado costeaba hoteles y restaurantes de lujo en Marrakech o selectos clubes privados en Ibiza.

El ministerio público pide 7 años y medio de prisión y acusa por delitos de insolvencia punible y apropiación indebida. La acusación particular va más allá y le atribuye también delitos de administración desleal y estafa. La defensa, a cargo de Marco Antonio Navarro, asegura que todas las operaciones están justificadas y que, en cualquier caso, estaríamos ante una reclamación civil y «nunca un asunto penal».

La farmacia entró en concurso de acreedores y fue vendida por el juzgado a un nuevo propietario, que nada tiene que ver con los anteriores y que volvió a abrir el establecimiento al público a finales del pasado mes de enero.

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