Zaragoza

Una escuela con mucho arte, pero ahora con poco oficio

La antigua Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, que se inauguró hace 110 años, es una conjunción de referencias renacentistas, mudéjares y hasta modernistas.

Detalle de la fachada de la antigua Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza.
Detalle de la fachada de la antigua Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza.

Cerró en 2009 y en la actualidad no tiene uso. La verdad es que hasta la Agustina de Aragón de la plaza de los Sitios de Zaragoza le da la espalda. No será por su contundencia, ya que es una manzana cuadrangular, la que resulta entre la plaza y las calles de Jaime Balmes, de Miguel Allué Salvador y de Segismundo Moret. Tampoco será por su valor arquitectónico, porque es un proyecto de Félix Navarro, catalogado de Interés Monumental. Pero ahí está, observada por casi todo el mundo que pasea por alguna de sus aceras y con las puertas y ventanas cerradas ‘a cal y canto’.

Todos los vanos, los de las tres plantas que se alzan sobre el suelo y también los tragaluces del sótano. El ladrillo, firma de Navarro, es el protagonista por los cuatro costados. Una armonía de rectángulos que solo alteran los motivos ornamentales de piedra, en su mayoría enmarques y columnas de menor tamaño. En estos motivos intervinieron, según se muestra en su ficha técnica municipal, el cantero Justo Ravinal. Otro nombre propio a destacar es el de Candelario Martín, maestro de herrería de los elementos de forja, fundidos por la Sociedad Pellicer y Juan. El programa escultórico es obra de Carlos Palao, imaginero de varios pasos de la Semana Santa zaragozana.

Una de las figuras más destacadas preside la puerta que da acceso al edificio, tras subir una coqueta escalinata. Es un arco de medio punto flanqueado por un par de columnas. El conjunto lo completa un forjado con forma de panal, habitado por siete abejas. Están colocadas de forma simétrica, al igual que las lápidas laterales que recuerdan a ciudadanos civiles, a la izquierda, y militares, a la derecha, que defendieron la ciudad durante los Sitios.

Esa marca aragonesa también está presente en la estética. Responde a un lenguaje ecléctico, tal y como referencia la Escuela de Artes, con referencias renacentistas y mudéjares. A los estilos anteriores se les suma el modernismo, presente a través de los detalles de hierro. Fue este último estilo el que predominaba en la capital aragonesa cuando se construyó.

La obra final se inauguró en 1908, con motivo de la Exposición Hispano-Francesa. Sin embargo, la institución de la escuela llegó a Zaragoza en 1894, cuando los aires vanguardistas que se respiraban en el resto de Europa se empezaron a mezclar con el cierzo aragonés. Se trataba de una enseñanza artística totalmente profesionalizada, semejante al movimiento ‘Art and Crafts’, según se indican fuentes de la Escuela de Artes y Oficios, en la actualidad con sede en el barrio del Actur.

Mientras se imparten clases allí, el antiguo edificio espera una intervención. Hace cuatro años se denunció que una colonia de palomas la había colonizado. Desde entonces, se ha estudiado la posibilidad de que desempeñase las funciones de Archivo Histórico Provincial de Zaragoza y General de Aragón, también se planteó como una ampliación del Museo Provincial. Sin embargo, la proposición más firme la convertiría en Espacio Goya. Su futuro, por el momento, está todavía por modelar, dibujar y esculpir. Pese a los bocetos trazados, ninguna obra es definitiva.

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