Las dudas sobre por qué una madre mató a su bebé llevan el caso al Constitucional

Su abogado solicita la nulidad de la sentencia que la condenó a 18 años de cárcel.

Ikram Benhaddi, en junio de 2016 cuando fue juzgada en la Audiencia de Zaragoza.
Las dudas sobre por qué una madre mató a su bebé llevan el caso al Constitucional
Guillermo Mestre

Ikram Benhaddi, condenada a 18 años de cárcel por matar a su hija Marwa, de 3 meses de edad, busca su última oportunidad para demostrar su inocencia en el Tribunal Constitucional. Su abogado, Eladio José Mateo, ha presentado un recurso en el que solicita la anulación de la sentencia del Tribunal Supremo, que confirmó la dictada en su día por la Audiencia Provincial de Zaragoza, alegando que nunca se ha acreditado el móvil del crimen.

El letrado recuerda en su minucioso escrito que los magistrados señalaban que Ikram decidió "por motivos no esclarecidos", poner fin a la vida de su hija Marwa. Con lo cual, afirma que si no está claro el móvil del crimen, "tampoco en consecuencia debería estarlo el dolo (intención) de asesinar". Esta conclusión, junto a que no se valoró el contenido de la prueba de descargo de la acusada y se vulneró su derecho a la presunción de inocencia, son los principales argumentos esgrimidos por el abogado a favor de la absolución de su cliente.

Ikram Benhaddi fue condenada en junio de 2016 por la Audiencia por el asesinato de Marwa. El tribunal decía claramente que no había logrado averiguar el motivo que la llevó a matarla, pero sí tenía claro que lo hizo mientras la amamantaba, tapándole la boca y nariz con el pecho y comprimiéndole a la vez el tórax. En el mismo fallo, los magistrados la absolvían de otras dos graves acusaciones: el asesinato de su primera hija, Sara, y de la tentativa de la segunda, Riham. Como la que falleció, las dos tuvieron ingresos hospitalarios similares a su hermana y con síntomas idénticos, pero los médicos forenses no pudieron afirmar con seguridad que matara a Sara y lo intentara con Riham.

"Incógnita inquietante"

En su recurso, Mateo hace hincapié en que los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, tras afirmar que la prueba era "suficientemente concluyente", añadían acto seguido: "Ciertamente subsiste una "incógnita inquietante: los móviles". Y se preguntaban: "¿Qué tipo de pensamientos o ideas que llevaron a la procesada a esa incomprensible acción sobre su hija? Los informes psicológicos, antropológicos o psiquiátricos han mostrado la más absoluta incapacidad de arrojar luz clara sobre ese extremo, rodeado de un halo de misterio y alimentado por los antecedentes similares de sus dos hermanas, siendo así que una de ellas permanece viva sin que se aprecie desafecto a ella por parte de su madre; antes bien al contrario". Pero a la vez que mostraban dudas, añadían que la prueba conducía inexorablemente a la certeza de que Benhaddi provocó intencionadamente la muerte de su hija.

El letrado no comparte esta opinión y reitera que durante la vista se demostró que la mujer mostraba afecto y cuidado por sus hijas, las llevaba al hospital cuando se ponían enfermas y tenía un vínculo afectivo con ellas. Recordó igualmente que cuando la Policía puso cámaras en la habitación del Hospital Infantil –ante la sospecha de que padeciera un síndrome de Munchthausen (crear enfermedades en un niño para cuidarlo)– detectaron que se comportaba con cariño y atención propia de una madre.

Argumenta además que la tesis de los peritos de la defensa sobre la posibilidad de una muerte súbita no se valoró. La Audiencia se inclinó por los forenses del juzgado que aseguraron que en su vida habían visto un pulmón así, en referencia a la impronta de las costillas en el órgano del bebé, reveladora de la agonía y de su intento por respirar.

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